FC Cartagena 2-1 Deportivo. Collantes y Anton regalan dos golazos a toda España
Al FC Cartagena le sienta bien salir en el plus, siempre que la televisión de pago retransmite al conjunto albinegro es sinónimo de partidazo y por norma general victoria del efesé.
Pero está vez se rompieron todos los esquemas el Cartagena logró la primera victoria en liga en el Cartagonova que a su vez fue la segunda consecutiva en liga, quinta sin perder y todo esto ante todo un Deportivo de la Coruña.
Cartagonova también es la Segunda División. Otra versión de
Alcoy o Alcorcón, pero Segunda al fin. Un equipo necesitado, un presidente
impaciente y un campo infame. Terreno abonado para el sufrimiento, ajeno y
propio. Eso debió de pensar José Luis Oltra, que por primera vez en la
temporada en la Liga prescindió de Valerón en el once inicial. Lo anunció el
día antes, cuando, una vez más, dejó a Zé Castro en A Crouña para dar cobijo a
Bodipo; lo había puesto en duda el martes, cuando aseguró que Valerón estaba en
condiciones de jugar tres partidos en ocho días. El grancanario no fue titular
ayer y el portugués vio el partido por televisión. Finalmente, a Valerón le
tocó el papel de revulsivo, en una posición, eso sí, bastante más retrasada de
su hábitat natural.
Menos presión
José Luis Oltra tenía un plan, pero o bien se rompió por un
rival que no concedió tantas contras como el Córdoba cinco días atrás o porque
su equipo no supo interpretarlo. Para empezar, el Deportivo no buscó a su rival
como en el Arcángel. Pese a que en esas situaciones, el mal estado del terreno
puede ser un aliado, le dejó tocar atrás con ciertas tranquilidad. Tampoco Riki
fue el de cinco días antes; no mezcló bien con Lassad ni encontró los espacios
abiertos en los que más luce.
Un rival propicio
El Cartagena era un flan, un rival tan necesitado que
debería estar atenazado por el nombre del Deportivo, pero el equipo coruñés no
acertó a sacar provecho de un conjunto necesitado.
Fue incapaz de gobernar el
partido en la primera parte, de generar otro peligro que no fuera al abrigo de
un saque de esquina o por el pánico que provoca Salomão.
El Dépor del primer
tiempo fue una sombra, un conjunto sin aplomo para gobernar el partido, y
encontró su castigo -¿excesivo?- en el gol de Collantes.
Reacción final
Tiene motivos para maldecir su infortunio Oltra. Su equipo
encajó un par de goles psicológicos -ambos, muy por encima de la categoría del
encuentro-, se rompe Salomao, a Guardado le pasa factura tanto viaje y tantos
minutos y su equipo llega tarde al partido. Fue lo mejor del Dépor, la
intención de, por fin, ir a por el partido. Creyó Saúl y ordenó Valerón, pero
al equipo coruñés le sobró corazón y le faltó calma. Ahora, el problema, al
margen de los daños colaterales del viaje a Cartagena, es que está a expensas
de un nuevo error, de un tropiezo que amplíe la sima que comienza a abrirse con
la cabeza de la clasificación.

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