FC Cartagena 1-0 R Murcia

Cuando el reloj marcaba el minuto 90, el derbi de la polémica iba destinado a convertirse en el derbi de la paz. Ni el FC Cartagena había aprovechado su arreón en la segunda parte; ni el Real Murcia había sacado a pasear su pegada en sus mejores instantes en la primera parte. Con el 0-0 sin moverse del marcador, daba la sensación de que unos y otros iban a salir ilesos del partido más esperado. Pero lo que no ocurrió en los 90 minutos sucedió en los quince minutos extras que alargó el colegiado. Y en ese cuarto de hora, ganó el que quiso ganar. Porque si el FC Cartagena se llevó la victoria fue porque el equipo albinegro lo intentó hasta el final. Todo lo contrario sucedió en el bando murcianista. Se conformaban los de Guilló con el punto que tenían asegurado en el Cartagonova, y lo pagaron muy caro. Había parado Dani Jiménez cualquier intento de los locales, pero no lo pudo hacer en el 98, cuando Imanol Baz puso un gol que marcaba prácticamente con el alma, un gol que desató la locura en un estadio que siempre creyó y que acabó siendo también decisivo. 

 Acabó siendo un central el gran protagonista del derbi, pero hasta que Baz marcó, los protagonistas eran los porteros. Porque Lucho García había rescatado a los suyos en la primera parte; y porque Dani Jiménez fue el mejor de los murcianistas. Solo el conformismo de los de Guilló impidió que las paradas del veterano guardameta volvieran a significar puntos.

Falta de claridad; falta de pegada 
Acabó la primera parte con el FC Cartagena lamentando su falta de claridad. Se fue al descanso con el Real Murcia lamentando su falta de pegada. Pero, durante los 45 minutos iniciales, ambos equipos tuvieron ocasiones para marcharse a la pausa con ventaja en el marcador. Fueron mejores los granas, o por lo menos tuvieron las ideas más claras, sin embargo, en el Cartagonova falló la que hasta ahora había sido su seña de identidad. No supo aprovechar sus ocasiones y tampoco tuvo paciencia dentro del área. Más intermitente se comportó el equipo de Íñigo Vélez, con demasiadas imprecisiones al principio, echando de menos a jugadores como Dacosta y lamentando la falta de inspiración de Toni Villa en ese comienzo del derbi, pero, aun así, fue capaz de exigir a Dani Jiménez. Porque tanto el meta grana como Lucho García en la otra portería se convirtieron en pequeños protagonistas de una primera parte menos atractiva de lo esperado.

Si algo dejaron claros los primeros minutos fueron los nervios de unos y otros. Aunque el Real Murcia fue capaz de disimularlo mejor. En el minuto 4 ya había logrado forzar un córner y en el 7 tuvo una doble clara ocasión, salvada en ambos casos por Lucho García. Se la sacaba el portero albinegro primero a Joel Jorquera y luego era capaz de reincorporarse para salvar un buen remate de Flakus.

Mientras que el Real Murcia se encontraba más cómodo, intentando hacer daño sobre todo por la banda de Jorge Mier, al FC Cartagena le costaba un mundo poder saltar la barrera del centro del campo. Encontró el conjunto de Íñigo Vélez un poco de oxígeno en un momento de inspiración de Dacosta. Se colaba el extremo prácticamente hasta la cocina, sorprendiendo a toda la defensa murcianista, y logrando que el balón llegara hasta un Marcos Moreno que tuvo la primera para los de casa (21). Si Lucho había evitado el gol grana, Dani Jiménez apareció para que el 1-0 no subiera al marcador.

Por desgracia para el FC Cartagena, lo de Dacosta fue un espejismo. Sin protagonismo del atacante de Ourense, los albinegros tuvieron que mirar a la otra banda, donde Marc Jurado y Toni Villa intentaban inquietar, a la vez que Marcos Moreno se peleaba con toda la defensa grana.

Intercambio de golpes
El partido se convirtió en un intercambio de golpes pese a que en el juego el Real Murcia mostraba más intenciones. Se encontraba Flakus otra vez con Lucho en el 33 y dos minutos después se repetía escenario en la otra área. Remataba Marcos Moreno y paraba Dani Jiménez. Se animaba el partido en esos diez minutos finales, sobre todo de cara a puerta. Enviaba fuera Ribeiro una gran opción de los albinegros y golpeaba arriba Óscar Gil en un ataque de los murcianistas. Tampoco vio puerta Toni Villa, obligando a otra parada al guardameta visitante, y solo un minuto después Jorge Mier, en una situación excepcional, golpeaba más al césped que al balón, aumentando los lamentos de un Real Murcia que en el Cartagonova no encontraba esa pegada de la que presume.

Dani Jiménez, una y otra vez
El ida y vuelta se acrecentó en la segunda parte, una segunda parte en la que el FC Cartagena no supo aprovechar su momento de arrebato. Le confirmó nada más reanudarse el partido Dani Jiménez a Marcos Moreno que había llegado al Cartagonova para convertirse en su gran pesadilla. La volvió a tener el delantero albinegro, después de un gran pase de Dacosta, y la volvió a sacar el meta grana. No pudo dar continuidad el equipo de Vélez a ese buen inicio, y es que el partido se paró durante más de ocho minutos al tener que ser atendido un aficionado en la grada.

Le sentó bien la pausa al Real Murcia. Que volvió a coger el control. Sin embargo, las ocasiones, en este tramo del encuentro, siguieron llegando por parte de los locales. La envió Dacosta fuera, un Dacosta que empezaba a ser importante; y le regaló un balón maravilloso Toni Villa a Ribeiro. Pero ni en ventaja. Otra vez Dani Jiménez se impuso en el uno contra uno. Salvó el meta grana a los suyos en el 70 y lo volvió a hacer en el 71 en una de las jugadas más completas de los locales.

No era suficiente. El partido seguía lejos de cumplir las expectativas. Y encima, cuando empezaba a animarse, llegaron otras dos pausas, esta vez por revisiones. Mandó el Cartagena al colegiado a la pantalla para revisar un posible penalti por mano de Alberto González. No hubo nada. Como tampoco señaló nada en otra acción inmediata, en la que los murcianistas reclamaron penalti a Joel Jorquera por una falta que se cometió fuera del área y que no fue señalada.

Aprovechaba Sergi Guilló ese pequeño bajón de los suyos para mover el banquillo y reactivar un ataque muy apagado en la segunda parte. Se marchaba Flakus y aparecía Álvaro Giménez; retiraba a Javi Moreno y apostaba por Álvaro Bustos. Solo un minuto necesitó el veterano delantero para tirar a puerta, aunque esta vez apenas exigió a Lucho García. 

 Aguantó un poco más Íñigo Vélez sin hacer movimientos. En el 83 confiaba en Jean Jules y Marcelo, justo en el mismo instante en el que Guilló ponía en liza a Chema Núñez y Álex Meca.

Ya estaba toda la carne en el asador, pero la sensación es que el 0-0 no se movería del marcador. Y es que el derbi del ruido, después de todo lo sucedido en las semanas anteriores, se convirtió en el derbi de la paz, un derbi en el que parecía que granas y albinegros saldrían completamente ilesos.

Condenados al 0-0 hasta que... llegó el tiempo extra
Eso es lo que parecía cuando se llegaba al minuto 90, otra cosa distinta es lo que acabase ocurriendo. Y es que, por todos los parones, el colegiado añadió hasta 15 minutos. Un cuarto de hora en el que podía suceder cualquier cosa. Un cuarto de hora en el que acabaron sucediendo cosas.

Y todo porque mientras que el Real Murcia se conformó inexplicablemente con el 0-0, el FC Cartagena no solo sacó las energías que le habían faltado en algunos tramos, también sacó el alma. Nunca se vino abajo pese a que una vez más se demostró que al equipo le falta gol; siempre quiso más, no temblándole las piernas cuando el reloj avanzaba hasta el final. Y en el 98 llegó el premio. Tuvo que ser un central el que apareciera para conseguir lo imposible, y lo imposible era batir a Dani Jiménez. Fue Imanol Baz el que apareció donde nadie le esperaba para marcar un gol con el alma, un gol que incendió el Cartagonova, un gol que demostró que el Real Murcia, con apenas un centenar de aficionados en el campo, era vencido en el césped y en la grada.

No se conformó el FC Cartagena. Quiso muchísimo más el equipo albinegro. Ganaron en el descuento, pero no necesitaron más, solo en quince minutos fueron capaces de sonrojar a un Real Murcia conformista, muy lejano a lo prometido por Sergi Guilló, un Sergi Guilló que vuelve a ver cómo le pintan la cara en otro examen importante.

La Opinión

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