Extremadura UD 1-0 FC Cartagena

El FC Cartagena no tiene otra alternativa que tratar de remontar el 1-0 adverso que trae del encuentro de ida de la última eliminatoria por el ascenso después de caer por la mínima en Almendralejo ante el Extremadura.
Los albinegros necesitan ganar por dos goles de diferencia para superar a un rival que ha llegado mucho más entero a esta fase por el ascenso que el conjunto cartagenero y así se pudo observar en el choque jugado en el Francisco de la Hera.
No solo la calidad, que la tiene y en cantidad, sino la fortaleza física ofrecida por el Extremadura explican en parte que el conjunto almendralejense fuera superior casi desde el minuto cinco de partido. El 1-0 se puede antojar hasta corto por las ocasiones, algunas de ellas muy claras, que tuvo en algunos momentos del encuentro. Aunque hay que decir, para descarga de los de Alberto Monteagudo, que el colegiado Varón Aceitón se comió un gol legal de Aketxe en la segunda parte cuando el asistente señaló un fuera de juego inexistente del goleador vasco.
Pero para saber realmente cuál fue la diferencia entre uno y otro equipo basta con ver la aportación ofrecida por Zarfino en el encuentro de ayer. El uruguayo llegaba enchufado tras los dos goles que marcó ante el Mirandés y su actuación en medio campo fue sobresaliente, por encima de cualquier otro jugador sobre el terreno de juego. Parecía como si con él no fuera el calor sobre el césped o los cientos de minutos sobre las piernas de los jugadores. Estuvo rápido en las anticipaciones, listo en los despliegues de su equipo y poderoso en medio campo. A eso hay que añadir que Kike Márquez ponía peligro en cada balón que mandaba al área y que Jairo es un joven jugador muy desequilibrante por la banda que llevó de cabeza ayer a Óscar Ramírez.
El resultado fue quizá lo mejor que puede extraerse porque el Extremadura lo hizo casi todo bien, incluso para haber encarrilado en casa el ascenso, aunque una gran primera parte de Pau Torres y la suerte en otras acciones en la segunda evitaron el segundo tanto local, que hubiera sido quizá definitivo para la moral de los jugadores cartageneristas.
Si exceptuamos los primeros cinco minutos, donde pudimos ver a un Cartagena que tocaba en corto rápido, desplegaba el balón en largo con criterio o se acercaba con peligro a la meta de Manu García, lo demás fue ya tiempo para los de Sabas.
El conjunto cartagenero llegó con el lastre de la ausencia de Jesús Álvaro por la banda izquierda, un auténtico llegador que tuvo que quedarse en casa. Monteagudo decidió apostar por Michel Zabaco en esa posición, lo que mermó cualquier destello de velocidad por esta zona. Cordero, como estaba previsto, tampoco pudo jugar por estar lesionado y ahí es donde más notó su equipo la ausencia del andaluz. El equipo andaba demasiado partido, con dos jugadores arriba casi aislados y un equipo retrasado cuando saltaba la línea de medio campo.
De esta manera, el Extremadura llegaba bien al área de un Pau Torres que se desgañitaba dando instrucciones a los suyos. Enric Gallego fijaba a los centrales. Con su corpulencia tocaba casi todos los balones y convertía cada acción en una jugada con peligro.
El hecho de estar tan retrasados, y de una buena presión en la salida de balón por parte de los locales provocaba que el Cartagena no tuviera más de tres pases seguidos el balón, no pudiera dominar y su medio campo casi nunca consiguiera opciones de filtrar el balón a sus dos atacantes.
Al cuarto de hora Valverde ya tuvo la primea con un remate de cabeza tras un gran centro de Enric Gallego que se fue fuera por poco. Luego fue Jairo quien lo intentó cuando se encontró un balón que despejó mal Hugo Rodríguez, pero Pau Torres sacó la mano para despejar.
Hugo Rodríguez estaba demasiado retrasado, como Gaspar por lo que el desgaste que tuvieron que hacer en defensa lastró su capacidad ofensiva. Ambos no servían de complemento arriba porque no tenían nunca el balón y perdían por inferioridad.
Antes de cumplirse la media hora de nuevo Zarfino, desde fuera del área, y Gallego, de cabeza pusieron a prueba a Pau Torres.
Pero pese a todo, el conjunto albinegro logró salir un par de minutos de ese dominio al que estaba siendo sometido para apuntar a la portería de Manu García.
En un saque de esquina botado desde la derecha Moisés remataba en plancha de cabeza y en el camino el balón se encontraba la bota de Aketxe, quien tocó sutilmente para mandarla adentro. Mala suerte la suya, porque el balón fue al palo y el portero reaccionó rápido, antes de que volviera a tocarla el vasco.
Ahí la tuvo el Cartagena en su única aproximación con peligro. Un gol hubiera supuesto un baño de agua fría para los extremeños.
Pero en el tiempo añadido -el colegiado dio cinco minutos al haber detenido el partido para que los jugadores se hidratasen-, una falta botada por Márquez al segundo palo encontró la cabeza de Pardo, quien la picó para mandarla al fondo de la red a pesar de que Pau tocó con su manopla.
En la segunda parte el partido no cambió nada. El Extremadura achuchaba a sabiendas de que el Cartagena no tenía las ideas claras y buscaba el segundo gol que les pusiera en el camino de Segunda. Enric Gallego probó a Pau en el 47 en un errores defensivo en el saque de la pelota. Quique Márquez la tuvo más clara en el 50 con un mano a mano tras pérdida de Benito en medio campo. Se plantó solo, remató y se marchó al palo. Gallego la recogía y a bocajarro, con todo para mandarla a la red, Mejías se interpuso para tocarla y enviarla a saque de esquina.
El Cartagena hacía aguas en la salida de balón, ya no le faltaba nada más para sucumbir, pero Monteagudo dio entrada a Zalazar y Ruibal para buscar más control en medio campo y algo de velocidad por banda. El bloque albinegro mejoró, no mucho, pero sí algo. Ruibal centraba a Aketxe quien no pudo rematar y reclamó penalti y luego lo intentó con una acción personal y disparo raso que se fue fuera por poco. En el 80 el colegiado anuló un gol por fuera de juego -las imágenes en televisión decían que no lo era- y el Extremadura no achuchó más, ante el paso adelante de los albinegros.

El Extremadura se llevó el primer round por méritos propios y deja al Cartagena con una papeleta difícil, pero no imposible. Solo queda un partido para acabar la temporada y el equipo cartagenerista podría besar el cielo con el ascenso o perderlo todo en casa, en el Cartagonova y ante un campo que se presume lleno el próximo domingo.
La Opinión

FC Cartagena 1-0 RC Celta B

El FC Cartagena ha conseguido una vida extra para optar al ascenso a Segunda División. La victoria por la mínima ante el Celta B le dio el empujoncito que necesitaba para volver a una eliminatoria en la que lo que está en juego es el salto al fútbol profesional.
Tras el gran cataclismo vivido en Majadahonda, el equipo albinegro consigue de nuevo que los próximos 180 minutos sean una lucha a cara de perro por lograr lo que todo el año se ha propuesto como meta. Si a la primera no pudo ser tras unos últimos treinta segundos fatídicos, todo podría cambiar en la eliminatoria que tendrá que disputar a partir del próximo fin de semana. Es el Extremadura, viejo conocido por los seguidores ya que ha quedado cuarto en el Grupo IV, el que se disputará con los albinegros ese soñado ascenso.
La ida se jugará en Almendralejo y el partido de vuelta será dentro de dos semanas en el Cartagonova. El estadio, al menos este domingo, fue determinante para que el conjunto cartagenerista siga vivo y coleando. Un tanto nada más comenzar el choque fue más que suficiente para las huestes locales, que no tenían otra que ganar el partido si querían optar a algo más y no marcharse de vacaciones tan pronto.
El tanto de Gaspar en una falta muy bien lanzada, supone que la moral vuelva a un equipo que ha tenido que sufrir durante dos semanas pensando en el autogol del Cerro del Espino.
Lo más complicado era tratar de levantar la moral en esos difíciles momentos y salvar el escollo de un Celta B que a pesar de acabar cuarto de su grupo, no tenía intención de ponerlo fácil. Es más, este bloque entrenado por Rubén Albés ha sido más complicado que el Rayo Majadahonda, por tratar de poner en práctica un fútbol más vertical y tener más recursos de medio campo hacia arriba. El bloque gallego fue valiente en la ida y trató de serlo en la vuelta, con la pelota como arma fundamental.
El Cartagena vio cómo el marcador se le puso a favor pronto y a partir de ese momento le costó sujetar el esférico ante un oponente que lo quiso para él solo.
El filial celtiña se propuso desde el primer instante fútbol ofensivo y no tardó más de un minuto en demostrarlo. A los 20 segundos un centro al segundo palo, tras robo de balón sobre Mejías, lo remataba Juan Hernández flojo y Pau Torres lo mandaba a línea de fondo.
Pero aunque los gallegos no iban a desistir en su estilo para tratar de marcar, el que se puso por delante fue el Cartagena en el minuto cuatro y gracias a un fantástico libre directo con la zurda bien ejecutado por José Gaspar. La falta se produjo cuando Aketxe pugnaba con Juan Antonio Ros -el cartagenero del bloque gallego- un balón largo y el segundo lo trabó con un codazo. Gaspar no podía hacerlo mejor para poner por delante a los suyos y dar cierta tranquilidad a la parroquia albinegra.
Pero el bloque dirigido por Rubén Albés no podía modificar ni un ápice su modelo porque un gol seguía metiéndole en la última fase.
El equipo de Monteagudo perdió el medio campo porque los jóvenes del bloque céltico andaban más rápidos y hacían circular el balón con mayor fluidez. Al Cartagena le costaba sacar su fútbol porque casi siempre se encontraba corriendo tras el esférico. Por ello los laterales no subían como nos tienen acostumbrados ni había fútbol por dentro, porque Chavero recogía demasiado atrás y no tenía profundidad.
Al poco de cumplirse el cuarto de hora el Cartagena se quedó sin uno de los jugadores más importantes de esta ronda de clasificación para la final por el ascenso: Cordero se retiraba con un problema en los isquiotibiales y Diego Benito tuvo que ocupar su posición. El bloque albinegro ganaba con dos peloteros en ese lugar, pero perdía fuerza ahí, ya que el andaluz ha sido hasta ahora el jugador para todo en medio campo y su trabajo de recuperación y desgaste ha hecho más fuerte defensivamente hablando al Cartagena.
Los locales trataban de martillear al oponente a balón parado, a sabiendas de que están mejor armados y por ahí llegaron las mejores ocasiones de la primera parte tras el gol de Gaspar.
Rubén Cruz lo intentó en el minuto 19 con un remate de cabeza algo picado tras un saque de esquina que se marchó fuera por poco. Luego fue Aketxe, en el minuto 23, quien lo intentó con otro cabezazo en una falta botada al borde del área y que también se iba alto. Los de Albés tocaban y salían buscando siempre a su hombre 'franquicia', Brais Méndez. El delantero pontevedrés ha disputado esta temporada 20 partidos en Primera División y ofrecía siempre con el balón en los pies destellos de calidad, bien en el uno contra uno o en un pase picado al área.
El primer lanzamiento del bloque celtiña llegó en el minuto 28 con un zapatazo de Brais que Pau detuvo sin dificultad. El Celta B tocaba bien, pero el Cartagena sujetó defensivamente hablando, a los jóvenes del filial con una defensa en bloque armada.
En el minuto 40 Dennis tuvo la mejor ocasión de los visitantes al encontrarse un pase filtrado dentro del área que remató ante la oposición de Mejías y Álvaro, con un chut que salió pegado al poste derecho de la meta de Pau Torres. Fue la mejor ocasión para los gallegos en la primera parte, aunque el Cartagena pudo contrarrestar en el tiempo añadido de este primer periodo con un gran testarazo de Rubén Cruz, gracias a un perfecto servicio de Óscar Ramírez. El cabezazo llevaba camino de la red pero Dani Sotres hizo una gran estirada para evitarlo y marcharse al descanso con esa ventaja mínima de los albinegros.
En la segunda parte el FC Cartagena saltó con cierto mordiente en unos pocos minutos, pero pasado el cuarto de hora se había vuelto a echar para atrás bajo el dominio de un Celta B que empezaba a verle las orejas al lobo. Los albinegros no avanzaban y el preparador dio entrada a Owusu por Ruibal, desaparecido otro partido más.
El Celta B subió la intensidad y en el último cuarto de hora intentó poner balones cerca de la meta de Pau . Moisés y Mejías estuvieron de nuevo perfectos en el eje de la defensa. El segundo evitó un remate de Dennis en el 75' que llevaba mucho peligro a la meta albinegra.
En el 80' llegó una gran ocasión para el Celta B, con despeje de Pau tras disparo de Brais y Dennis, solo, remataba fuera.
De ahí al final ya no se jugó mucho más, porque el Cartagena ha aprendido bien la lección y no lo permitió con pérdidas de tiempo y artimañas para parar el partido.

Ahora les espera una nueva final, otra vida extra que no deben desperdiciar.
La Opinión

RC Celta B 0-0 FC Cartagena

Al terminar el encuentro entre el Celta B y el FC Cartagena Alberto Monteagudo y Paco Belmonte, entrenador y presidente de la entidad, se encargaron de recordar que de los últimos siete encuentros que el equipo gallego ha jugado en su casa ha ganado seis y empatado solo uno. Este dato les servía como argumento para valorar como muy positivo el empate sin goles que cosechaba el bloque albinegro en el campo de Barreiro en la ida de la segunda eliminatoria por el ascenso a Segunda División.
Uno de los aspectos más importantes era conocer si el equipo albinegro había conseguido retomar el pulso a esta fase definitiva, después del doloroso partido ante el Rayo Majadahonda que finalizó con un 1-0 en el tiempo añadido y con el gol encajado en propia puerta, como todos los seguidores albinegros seguro que aún conservan en sus retinas.
Pues parece claro que a los albinegros no les afectó, defensivamente hablando, este gran contratiempo que vivieron en el Cerro del Espino y ofrecieron en el campo del filial gallego una aceptable, imagen con un empate sin goles que deja la eliminatoria abierta, aunque en este caso todo se dilucidará en el Cartagonova el próximo domingo a partir de las seis y media de la tarde.
Los de Alberto Monteagudo apuestan, por tanto, por la victoria en casa, donde en la segunda vuelta de la competición liguera han mejorado sus números y se han mostrado como un bloque seguro y firme. Solo en tres partidos no anotaron, aunque no pierden en su cancha desde aquel 0-1 recibido en la jornada 27ª ante el Marbella.
El de Vigo era un partido complicadísimo para los cartageneros, en un campo estrecho y con un filial con un fútbol vertical y alegre. El bloque celeste tiene recursos en ataque y confía en la calidad de jugadores como Juan Hernández, Drazic, Brais Méndez o Dennis Eckert -algunos de ellos con plaza en el primer equipo-, para poner en un brete a cualquier defensa.
Precisamente la contundencia defensiva ayer del bloque albinegro anuló en muchos momentos la posibilidad de los atacantes locales. El preparador cartagenerista apostó de nuevo por un equipo bien arropado atrás, con los carriles para Álvaro y Abalo -ayer recuperó la titularidad y ofreció una grata imagen tras tres meses sin jugar ni un minuto- y tres centrales que sujetaron bien a los futbolistas de arriba. El técnico del bloque albinegro se siente cómodo con este planteamiento, sobre todo a domicilio, en esta fase en la que un gol recibido es media eliminatoria perdida y a los jugadores no les desagrada ni mucho menos. Eso sí, le faltó a los de Cartagena movilidad en la segunda línea de ataque, ya que Hugo Rodríguez y Aitor Ruibal no estuvieron ayer a la altura. Control y pase fueron quizá la nota discordante de un Cartagena que golpeó cada ataque de los locales con otra acción de peligro en la meta de Sotres.
La primera del encuentro fue una acción por banda derecha del Celta de Vigo B, con un centro de Dennis Eckert y un buen remate de Juan Hernández, que se adelantaba a los defensores con un testarazo que se marchó alto por poco.
El bloque local volvió a la carga en un fallo de Zabaco, que cedió al meta Pau Torres, pero lo hizo demasiado flojo y Dennis Eckert, atento, fue a la caza del esférico, aunque en esta oportunidad el meta albinegro anduvo rápido y evitó el estropicio.
El Cartagena lo intentó en la siguiente acción con un lanzamiento en largo de Chavero a la subida de Abalo, que se plantó en la portería local solo, pero no llegó bien al envío y solo pudo tocar el esférico mínimamente.
Ambos equipos querían tener el balón y éste se repartía en su posesión para unos y otros sin un claro dominador. Los de Monteagudo buscaban las triangulaciones por dentro y los albicelestes la espalda de los defensores visitantes.
En una acción que llegaba tras un centro de Ruibal por la izquierda, Chavero recibía el balón solo pero con muchas piernas por delante para disparar a portería. El barcelonés, que podía armar la pierna y pegar con dureza, prefirió buscar el agujero por donde colocarla, pero se entretuvo tanto que esa clara ocasión se diluyó con un balón que llegó mansamente a las manos del meta tras tocar un defensor.
Aketxe lo quiso intentar de lejos con un chut raso pero peligroso en el 33' y el portero Sotres detuvo con el cuerpo en tierra. Luego fue Chavero con otros dos lanzamientos desde fuera del área (34 y 44), pero ambos se marcharon alto.
Drazic tuvo la última antes del descanso con otro chut alto desde fuera del área.
El Cartagena había sabido aguantar bien el empuje del Celta B y se marchaba al vestuario con un buen sabor de imagen porque no solo estuvo firme atrás, tal y como era de esperar, sino que también se hizo un hueco de medio campo hacia arriba, mostró sus garras y gozó de ocasiones para haber metido el miedo en el cuerpo a los jóvenes jugadores gallegos.
En la segunda parte, el bloque local salió más enchufado y apretó las clavijas de los cartageneristas sobre todo en el arranque del mismo. Dos errores en la salida de balón de Josua Mejías pusieron en un brete a la bien posicionada defensa albinegra.
En el minuto 48 Alex Serrano se marchaba camino de la portería de Pau Torres después de un error en el pase y la transición del venezolano, que dejó desguarnecida su posición. El jugador celtiña tenía varias opciones a ambos lados, pero decidió disparar raso y el esférico salió rozando el palo.
Los locales quisieron volver a dominar al Cartagena anticipándose en medio campo y buscando sobre todo a Brais Méndez, que cogió los galones del equipo y buscó el uno contra uno para desbordar y aclarar la nutrida defensa cartagenerista.
En el minuto 67 un pase filtrado para Dennis Eckert acabó con un disparo fuera del atacante, que no supo darle cierto efecto al balón, en una buena pelota servida desde la derecha.
Brais Méndez fue quien lo intentó a continuación con un libre directo algo escorado que Pau Torres despejó con los puños tras un fuerte chut del jugador local.
Para entonces el preparador cartagenerista había dado entrada a Rubén Cruz y Owusu. Hugo Rodríguez se marchó del campo algo contrariado, pero el propio entrenador no se mostró demasiado contento con el trabajo de su futbolista ni con la participación de Aitor Ruibal por la otra banda.
Ambos estuvieron demasiado aislados, poco participativos y haciendo la guerra por su cuenta.
Owusu salió en el carril izquierdo con la intención de buscar los balones en largo para sacar partido a su punta de velocidad y, sobre todo, a su desborde, mientras que Rubén Cruz trataba de fijar a los defensores locales y cazar algún centro que le llegara desde los costados. No obstante, no se prodigaron mucho los albinegros por las bandas, por lo que ni Aketxe ni Rubén Cruz, en el tiempo que estuvo en el campo, tuvieron oportunidad alguna para enganchar algún balón aéreo.
En el minuto 82 el portero local despejaba mal un balón en un costado y Owusu lo recogió y disparó con rapidez para sorprender a la defensa. Lo hizo con el pie muy bien orientado de cara a portería, pero algo flojo y aunque superó al cancerbero, no pudo evitar que el cartagenero Juan Antonio Ros lo despejara cuando iba camino de la red.
Cuando el partido estaba languideciendo, el Celta B gozó de la última ocasión clara para ponerse por delante. Drazic mandó un duro disparo desde fuera del área y el esférico se marchó fuera por poco. El balón iba bien colocado y con rapidez, lo que hubiera sorprendido a Pau Torres si se encamina hacia los tres palos.

Los albinegros aguantaron bien los cinco minutos de añadido y ahora tendrán otros noventa, como mínimo, para solventar la papeleta en su campo, donde querían tener la eliminatoria. No cabe otra que ganar para seguir pensando que el ascenso es posible aún.
La Opinión

Rayo Majadahonda 1-0 FC Cartagena

En estos coletazos finales de la temporada futbolística, los sentimientos afloran como nunca y el éxito o el fracaso se viven con una intensidad por encima de cualquier explicación a la que se busque la lógica o el razonamiento.
El Cartagena vivió uno de esos momentos que recuerdan los aficionados para toda la vida y que, probablemente, les gustaría borrar para siempre. Un gol encajado a 30 segundos de cumplirse el minuto 97, hasta donde había marcado el colegiado como final del partido, supuso la cruel vivencia de una situación que ni el menos optimista de los aficionados podría haber planificado.
Con el empate, el Cartagena estaría ahora festejando el ascenso, pero sobró ese maldito instante en el que el partido parecía condenado a languidecer en un 0-0, cuando en un saque de banda y un balón peinado hacia atrás, la defensa vio como el esférico llegaba para ser controlado y mandar un fantástico zapatazo que hubiera supuesto el final del partido. Pero no fue así, el guionista cambió el desenlace y Zabaco tocó con la cabeza en el lugar y en el momento que no debía para mandar el esférico al fondo de la red.
Ese giro inesperado de la película en el Cerro del Espino supuso uno de los mazazos más terribles que ha vivido este FC Cartagena y su afición en su historia. No sabría compararlo con ningún otro porque además de ser tan reciente, los albinegros tocaban casi con las dos manos el empate y, por ende, el ascenso.
Ellos, los protagonistas, lo llamaron crueldad, pero cualquier adjetivo es poco para explicar esa sensación de vacío, como si el tiempo se detuviera cuando el balón entraba irremediablemente al fondo de la portería y Pau observara, impotente, que todo ese sufrimiento durante los 90 minutos se le echaba encima como una pesada losa imposible de levantar.
El Cartagena vivió en el alambre, en un equilibrio controlado, pero aunque daba los pasos muy medidos para no caer, se le olvidó poner la malla para evitar el desastre. Y esa malla salvadora la pudo asir unas cuantas veces, en la primera y, sobre todo, en la segunda parte, en forma de ocasiones claras de gol. Un tanto en las oportunidades de Rubén Cruz, Aketxe, Moussa u Owusu hubiera sido más que suficiente. Perdonó demasiado, tanto que eso acabó mortificándolos con un tanto tan lleno de infortunio como de desesperación.
Unos pocos segundos después, el Rayo Majadahonda era el equipo que alcanzaba el cénit y pegaba el brinco que todos esperaban para jugar el año que viene en Segunda División. El bloque albinegro dejó escapar una ocasión inmejorable, casi única, para entrar por la vía rápida en Segunda por esta eliminatoria y ahora le espera otra travesía, esta más larga, con cuatro partidos por en medio y dos rivales por el camino para tratar de que la pesadilla vivida en Cerro del Espino se quede en una anécdota.
Alberto Monteagudo había advertido en la previa que no había previsto plan B, C o D para los contratiempos que pudieran ir surgiendo a lo largo del encuentro o si el marcador jugaba o no a favor. Pero lo cierto es que tuvo que cambiar sobre la marcha antes de empezar, debido a que Óscar Ramírez no pasó el test en el calentamiento -se lesionó en el entrenamiento del día anterior- y Hugo Rodríguez, vestido de corto pero junto al resto de suplentes, tuvo que cambiar rápidamente el chip para ponerse a calentar y prepararse para ocupar el carril derecho.
El técnico manchego quería mucha fortaleza atrás y por eso había previsto jugar con un 5-3-2, con tres centrales (Mejías, Moisés y Zabaco). Con este sistema el Cartagena había obtenido muy buenos resultados en el play off del año pasado. Ganó la primera eliminatoria así, dotándole de fortaleza de medio campo hacia atrás.
El técnico podría haber variado, pero decidió sacrificar a Hugo en su posición, retrasarlo y que el equipo siguiera muy junto para evitar que De Frutos, el hombre referente del bloque majariego, les pudiera coger la espalda.
Los albinegros salieron bien en los primeros instantes del choque, evitaron una reacción en tromba de los locales y hasta incluso tuvieron la mejor ocasión del choque a los ocho minutos del mismo. Una peinada de Aketxe dejaba a Rubén Cruz solo delante del guardameta local, pero su disparo, mal dirigido, lo repelía el cancerbero con la rodilla. El equipo albinegro advertía, no se iba a dejar someter y el gol era una rampa enorme hacia el ascenso a Segunda División.
El Rayo Majadahonda seguía en sus trece de tratar de salir con un fútbol plano y buscando a De Frutos a la espalda de los centrales. Pero Moisés y Zabaco iban muy bien en las ayudas e impedían que el atacante tuviera un metro donde poder revolverse. El bloque local no inquietaba, la verdad es que no llegó a hacerlo en ningún momento del partido.
Todos sabían el punto fuerte de los majariegos, por lo que el trabajo de desgaste de medio campo hacia atrás fue sobresaliente. Nadie en el Cartagena quería un empate a cero para no tener que sufrir en los últimos minutos, pero primero había que desgastar al rival, que perdiera fuerza, triangulación y velocidad y, una vez desgastado, hincarle el diente a la contra.
Terminada la primera parte y con empate a cero, la situación mejoraba cada paso que daban los cartageneristas. El Rayo Majadahonda no sabía cómo jugar a un Cartagena muy bien plantado en el campo, con un tremendo trabajo defensivo de Cordero en el círculo central y un impecable esfuerzo de Moisés y Zabaco, que desesperaban a los puntas locales. Hugo Rodríguez tuvo que sacrificar su vocación ofensiva para tapar las llegadas por la derecha de Coto, primero, y Jeison en la segunda parte. El jerezano salvó con un notable su juego, al igual que Jesús Álvaro, menos participativo arriba pero muy contundente atrás.
El equipo madrileño dominaba con un fútbol demasiado previsible, con el que se iba desgatando en cada acción al no encontrar los huecos ni la forma de penetrar en la defensa albinegra. Aketxe y Rubén Cruz les tocaba desempeñar otro papel mucho menos vistoso y más solidario y Ruibal se desfondó hasta ser sustituido por Sergio Jiménez. Antes, el entrenador albinegro había puesto en escena a Owusu. Al africano le tocaba ahora asumir su papel, aprovechar su dribling y punta de velocidad para plantarse delante del meta local. En los últimos diez minutos el Cartagena tuvo varias para anotar el gol y marcharse a casa por la puerta grande. Aketxe la tuvo en el minuto 81 con un disparo a la cruceta tras un libre directo. Luego llegaron las contras con el Majadahonda ya muy arriba de Moussa, Chavero y Owusu. El primero se plantó por velocidad solo ante el cancerbero local, pero se le hizo de noche y cuando tocaba disparar vio cómo el balón se le marchaba a trompicones fuera.
El centrocampista barcelonés también avanzó a zancadas en otra contra en la que al llegar al área cedía demasiado fuerte a Owusu. Éste no pudo controlar y la oportunidad se perdió cuando todo estaba acabando. El Cartagena había impedido casi durante toda la segunda parte que se jugara a nada o, más bien, que el rival pudiera tener la más mínima continuidad en su fútbol. Las pérdidas de tiempo provocaron que el tiempo añadido se fuera hasta los siete minutos.
Ante un Majadahonda ya a la desesperada, los albinegros se mostraron tan firmes como al principio siempre. Siempre hasta que se cumplía el minuto 96 y 30 segundos con un balón al área desde saque de banda con peinada hacia atrás y la cabeza de Zabaco que introduce el balón a la red.

Todo se fundió en negro. Tumulto en el campo, Sergio Jiménez expulsado tras perder los nervios con un rival, tangana de jugadores y la afición local ya celebrándolo. No había tiempo para más. El destino volvía a ser de lo más miserable para el Cartagena.
Lágrimas, muchas lágrimas dentro y fuera del campo, y en la distancia en Cartagena, con miles de aficionados que pegados a la pantalla empalidecían al ver cómo en un chasquido el sueño caía al negro pozo de la impotencia. Dice el tópico que el fútbol es así, tan cruel como maravilloso. Ayer a los albinegros les tocó beber el sorbo más amargo que el fútbol es capaz de preparar.
La Opinión

FC Cartagena 2-1 Rayo Majadahonda

FC Cartagena y Rayo Majadahonda han dejado, como no podía ser de otra forma, para el partido de vuelta determinar quién será el equipo que asciende a Segunda División. El bloque albinegro se adjudicó el primer combate, gracias a la pegada que atesora en las cabezas de Rubén Cruz y Aketxe, en una pelea con un entretenido intercambio de golpes. Ambos delanteros dieron el triunfo al bloque albinegro,con sus testarazos en el minuto 5 y en el 74 de partido. Otorgan, de esta manera, una pequeña ventaja para el choque del próximo fin se semana -en horario aún por oficializar- en el Cerro del Espino de Majadahonda.
Coto, en el tiempo añadido de la primera parte, fue el autor del gol del conjunto majariego, que supone que al bloque madrileño le podría bastar con ganar por un escuálido 1-0 en su campo -por el valor doble de los tantos a domicilio-, para ascender a Segunda. No obstante, el equipo de Monteagudo estará en una categoría superior si gana o empata en el segundo 'round'.
Los albinegros fueron mejores en la primera parte. Más dominadores e incisivos, sobre todo gracias al hecho de haberse encontrado con un gol a favor tan pronto. El equipo de Iriondo salió en tromba en la segunda parte con una contra de vértigo que puso en aprietos la eliminatoria, aunque Pau Torres se erigió como la figura de este período con dos grandes intervenciones.
El Cartagena saltó muy activo en los primeros instantes del partido. Presión intensa nada más comenzar para buscar el error en el pase, un mal control o un despiste con el que anotar. El Rayo Majadahonda no podía salir como al equipo de Iriondo le gusta, que es tocando desde atrás.
Los de Monteagudo encontraron el premio a su insistencia muy pronto. Un balón caído a banda con un centro de Ramírez, que se aprovechó de que su defensor estaba en el suelo para templar el balón con mucho tino, a la cabeza de Rubén Cruz, que hizo el primero nada más arrancar el choque.
Los albinegros siguieron con su plan previsto y mantuvieron esa presión a la defensa visitante, pero el Rayo Majadahonda tuvo que dar un pasito hacia adelante para buscar, obligado como se veía, la portería de Pau Torres. El Cartagena también tuvo que bajar el nivel del arranque, ya que el calor en el césped a esas horas del encuentro y el desgaste físico así lo obligaban.
Los albinegros buscaban el control del balón en medio campo, pero el Rayo Majadahonda también quería el cuero y Vicente se convertía en el centro de las operaciones del bloque visitante. Sin sortear el balón, buscaban las bandas con Coto por la izquierda y un De Frutos más libre de marca, que a veces se las tenía que ver con los dos centrales cartageneristas.
No obstante, el bloque local actuaba bien en defensa, cerraba la línea con contundencia y evitaba posiciones claras de centro o disparo. El contratiempo llegó con la lesión de Moisés García en un cabezazo fortuito con un defensor local. El sevillano se quedó en el suelo varios minutos y aunque volvió al campo, finalmente tuvo que ser sustituido por Zabaco.
Los albinegros empezaron a buscar más la contra como estrategia para encontrar el premio y poco les faltó que en un magnífico lanzamiento de Gaspar desde el centro del campo lo consiguieran, pero el meta Basilio evitó con la manopla el tanto que todos los aficionados albinegros empujaban con su mirada.
La tensión y la exigencia de unos y otros evitaba ver un partido de calidad, pero los albinegros tenían bien sujeto al oponente. Sin embargo, en el tiempo añadido se produjo una falta al borde del área con agarrón de Gaspar en una rápida acción de De Frutos. Coto lanzó ajustado al larguero tanto que pegó en el mismo y tocó en Pau Torres para introducirse en la portería local. Malísima suerte para un Cartagena que había dominado bien al oponente en ataque y se encontró con un gol en contra que en eliminatoria suele ser muy peligroso.
Monteagudo tuvo que tratar de reactivar a un equipo que sufrió un mazazo unos segundos antes del descanso y lo cierto es que les afectó mucho este golpe. Los albinegros sufrieron demasiado en el arranque de la segunda parte, con un Rayo Majadahonda que tenía ahora la sartén por el mango. Iriondo dio entrada a Jeisson, un jugador rápido y desequilibrante, para junto a De Frutos, terminar de 'matar' al Cartagena a la contra.
Los primeros diez minutos fueron de aguantar la respiración, porque el gol se mascaba en la portería de Pau Torres. De hecho, De Frutos hizo el 1-2, en una jugada que previamente había invalidado el línea por fuera de juego de Dani Martínez, el delantero del Rayo Majadahonda.
Luego lo intentó Carlitos con un libre directo escorado a la derecha, que Pau tuvo que detener en dos tiempos y en el 56 llegó una gran ocasión para el bloque visitante. De Frutos recogía un balón largo y se zafaba con mucha clase de los dos centrales para plantarse ante Pau Torres. El cancerbero albinegro intuyó la dirección del disparo para salvar a su equipo de ir con el marcador en contra.
Las tornas habían cambiado de dirección y ahora el bloque madrileño parecía más fresco en una tarde calurosa y en la que se empezaban a pagar los esfuerzos.
Owusu, en el 57, y Aketxe en el 69 saltaban para dar más mordiente a un Cartagena al que le costaba cada jugada un poco más llegar a portería. En el minuto 71 Owusu se plantó delante del portero con un balón llovido del cielo. Su remate de cabeza se marchó fuera, aunque cayó al suelo al haber sido golpeado en ese encontronazo con el meta visitante. El público reclamó penalti con todas sus fuerzas, pero el colegiado no vio nada.
Solo tres minutos más tarde llegó el 2-1 que pone de cara la eliminatoria. Owusu se marchaba por la izquierda pero era obstaculizado por un defensor. El árbitro dejó seguir ya que el esférico lo recogía Rubén Cruz. El goleador ayer puso un centro medido al área, donde Aketxe esperaba en el segundo palo para rematar perfectamente y hacer el 2-1 y poner el delirio en el Cartagonova.
A quince minutos para el final el Cartagena no cejaba en su empeño de hacer un tercero, aunque el Rayo Majadahonda también esperaba su oportunidad. La tuvo Dani Martínez con un remate a bocajarro tras un rechace, en el que Pau Torres volvía a sacar el balón en una buena intervención.

El partido languideció con una victoria que contenta a los albinegros, pues aunque conscientes del peligro de haber encajado, sí que supone llegar con cierta ventaja a la vuelta. El Rayo Majadahonda ofreció una gran imagen y el Cartagena se llevó la victoria porque siempre confió en que lo podía hacer.
La Opinión

FC Cartagena 0-0 Ecija Bpie

El punto logrado por el Cartagena vale un campeonato. El bloque albinegro necesitaba un empate para proclamarse campeón del Grupo IV de Segunda División B y lo hizo en casa ante su afición en un partido que futbolísticamente no será para recordar. Lo que sí guardarán en su memoria los aficionados cartageneros es que vivieron y disfrutaron de la tercera temporada en la historia de la entidad que el conjunto acaba la competición en Segunda División B como campeón de su grupo.
El hecho no es baladí, ya que esto le da derecho a disputar la fase de campeones por el ascenso en una eliminatoria con otro primer clasificado de cualquiera de los otros tres grupos de Segunda B y el mejor en los dos partidos que se jugarán ascenderá automáticamente, sin tener que pasar el calvario que supone tener que jugar hasta tres eliminatorias para alcanzar ese ansiado ascenso.
Monteagudo, que la semana pasada cumplía cien partidos en el cargo como entrenador, lo ha conseguido en su tercer año como preparador albinegro. El objetivo no era otro esta temporada que primero acabar líder y luego jugárselo en una ronda a ida y vuelta. El primer paso está dado y ahora queda la emoción que supone esta fase de ascenso.
El bloque albinegro ha conseguido mantenerse en lo más alto a lo largo de dieciocho jornadas y no ha bajado de la segunda posición desde la jornada duodécima, cuando se escaló a lo más alto tras ganar al Jumilla.
La derrota en casa en febrero ante el Marbella lo bajó del primer puesto y el equipo estuvo en un mano a mano con el Marbella hasta la última jornada liguera, en la que el punto era suficiente a pesar de que el equipo malagueño lograba vencer en su último compromiso frente al Villanovense.
El encuentro no fue brillante,ni mucho menos. El Écija se jugaba la vida en la categoría y no especuló con el empate hasta que se creía con el play off de la permanencia en el bolsillo. Los albinegros no cuajaron una de sus mejores actuaciones y en algunos momentos se les vio con el freno de mano echado, tratando de nadar y guardar la ropa para que los sevillanos no les cogieran en ningún renuncio que les provocara un desaguisado. A eso hay que añadir que los astigitanos plantearon un buen partido, con presión en la salida y búsqueda del contragolpe con el que hacer daño a la zaga local.
El partido arrancó eléctrico con un error defensivo del equipo sevillano y una carrera de Owusu para encarar la meta de Molero. El ghanés lograba deshacerse del defensor, pero éste le hizo falta y el atacante albinegro cayó dentro del área. Aunque el colegiado catalán Carlos Calderiña había señalado el punto de penalti, se desdijo de su determinación inicial para sacar la falta al borde del área. De una pena máxima se pasó en un instante a una falta al borde del área y al monumental enfado de la grada, que ya veía dentro el primer gol del partido. La falta fue botada sin transcendencia y todo volvía a la normalidad de un partido en el que, como era previsible, ambos equipos andaban muy cautelosos.
El Écija apretaba en la salida del Cartagena, que no lograba darle fluidez al balón y por eso optaba por el pelotazo largo y ganar la espalda de la defensa visitante con un Owusu bastante irregular. Sus continuados resbalones sobre el césped resultaban cansinos, ya que era el único al que las botas le jugaban una mala pasada. Owusu pecaba de protagonismo, tanto que sus errores empezaron a mermar en el ánimo del joven jugador cartagenerista.
Lo cierto es que Monteagudo había decidido incluir a un trivote con tres jugadores que tocan muy bien el balón en el centro del campo. Diego Benito volvía a ser titular y andaba acompañado de Chavero y Cordero. El objetivo era tener siempre el control del balón, aunque se difuminaba practicando un fútbol demasiado horizontal y en el que curiosamente eran los defensas los que más tocaban la pelota cuando se movía de un lado a otro. Owusu impedía las arrancadas de Jesús Álvaro por la izquierda y Ramírez no andaba demasiado adelantado por lo que Rubén Cruz se limitaba a jugar de espaldas, saltar en la búsqueda de algún balón colgado y poco más.
Los albinegros pecaban de falta de decisión, un punto más de velocidad en el movimiento de balón y, por supuesto, llegada al área.
El Écija no tenía otro remedio que ir a por todas y lo intentó ganando bien por momentos el medio campo y llegando sin alborotos al área de Pau Torres. Suya fue la mejor oportunidad del partido en la primera parte con un zapatazo de Marrufo al larguero que dejó helado a la grada en un segundo.
El único disparo de los albinegros entre los tres palos llegó en el minuto 41 de partido con un lanzamiento desde fuera del área de Hugo Rodríguez que detuvo el cancerbero en dos tiempos.

En la segunda parte el Cartagena estuvo más entonado. Owusu tuvo la primera con un cabezazo que se fue fuera. Luego Hugo mandó al palo un libre directo bien ejecutado y unos minutos más tarde en un mano a mano con el portero lanzó la pelota demasiado alta.
Conforme pasaban los minutos crecía la tensión y el Écija trataba de achuchar. El Cartagena supo contemporizar y dejó pasar el tiempo. El equipo rival se creía salvado del descenso hasta que un gol del Mérida lo mandó a Tercera en unos minutos de angustia para unos y de júbilo para otros.
La Opinión