FC Cartagena 1-2 UCAM Murcia

El Cartagena suma una nueva derrota en casa, la segunda consecutiva y agudiza esta fatídica racha de malos en el arranque liguero. El fiasco ante el UCAM Murcia por 1-2 supone que el bloque albinegro sume dos puntos de los doce que ha disputado en la Liga y ocupe la decimoctava posición, en puesto de descenso, algo que pocos podrían pensar cuando se inició la temporada.
El bloque cartagenerista sufre el síndrome del segundo tiempo. Ya le pasó en Copa ante el Logroñés, con una gran primera parte y una segunda para olvidar, al igual que ante el Recreativo de Huelva en Liga. Deja una sensación muy buena, hasta el punto de que el público aplaudió al equipo al descanso por el buen fútbol exhibido, pero en la segundas partes se desinfla, no es capaz no solo de mantener el nivel que ofrece antes sino tampoco de mantenerse firme con el resultado a favor.
Le volvía a pasar factura esa desconexión, hasta el punto de que el UCAM Murcia hizo dos goles en dos llegadas fruto de sendos errores graves en defensa. Al equipo de Munitis le bastó con esperar la desidia local para, en dos fogonazos, hacer dos goles. Además, fueron sus dos únicos disparos con peligro a la meta de Mario Fernández.
Pero eso fue al final, ya que en la primera parte no dio opción el FC Cartagena al UCAM Murcia a que mostrase sus cartas, porque casi desde el comienzo las intenciones de los albinegros eran claras. El dominio fue la tónica en la primera parte. El bloque albinegro tocaba, triangulaba, centraba y remataba como si nada le pesara, ni tan siquiera el partido de Copa de hace unos días.
Además, en defensa el equipo siempre estuvo atento a cualquier intento del bloque universitario de salir a la contra. Los centrales y los laterales fueron solidarios en las ayudas, abortando todo tipo de incursiones de los jugadores visitantes.
Por eso se pudo ver poco de lo que los de Munitis eran capaces de aportar ofensivamente hablando.
Munúa optó por alinear a Moyita como siete, aunque el andaluz se dejaba caer más al medio, dando toda la banda derecha para el lateral Óscar Ramírez. Santi Jara era el encargado de ayudar a Ramírez en ataque, mientras que Fito Miranda y Álvaro sí que se entendían mejor por el otro costado.
Vitolo y Cordero ofrecieron un gran trabajo en medio campo. Ambos se entienden cada día mejor. El primero es inamovible en las alineaciones de Munúa y Cordero tiene cierta libertad ahora -de la que carecía el año pasado-, para dar un paso adelante y acompañar más las acciones de ataque.
El FC Cartagena lo intentó de todas las maneras posibles, sobre todo por las bandas, donde se desenvuelve con más facilidad.
Moyita se convertía en el anclaje en la frontal del área y a pesar de alguna acción con algo de infortunio, fue capaz de pivotar bien y llegar en las segundas jugadas.
En los primeros diez minutos vimos un poco de todo. Desde un gol anulado por fuera de juego y un posterior posible penalti sobre Rubén Cruz en el área del UCAM, hasta una falta de Mario Fernández que dio la impresión de ser dentro del área, aunque el colegiado sacó fuera de la misma.
Salvo esa oportunidad de los universitarios -el lanzamiento de falta no tuvo consecuencias-, lo demás fue obra de los albinegros.
El conjunto local era dueño y señor del encuentro y si bien no llegaba con claridad al área de Germán Parreño, lo intentaba de todas las maneras que le eran posibles. Santi Jara de libre directo lo hizo en el minuto 17; luego fue Ayala de cabeza quien mandó el balón dirigido a portería, pero un defensa lo evitaba antes de entrar. Javi Fernández colaboró con un remate dentro de su propia área que mandó al poste con su portero ya batido.
Se estaban dando todos los condicionantes para que el equipo albinegro tuviera en cualquier instante una ocasión válida. Ésta llegó en el minuto 33, con una acción bien llevada entre Jara y Moyita, con pase del primero al área y remate, a la media vuelta, del segundo al fondo de la red.
Un nuevo contratiempo surgió para el equipo de Munitis, con la lesión del lateral derecho Adán Gurdiel en el minuto 43 de partido. Collantes saltó al campo en su sustitución y el entrenador retrasó a Killian Grant al carril derecho.
Si el equipo salió aplaudido en la primera parte, nada tuvo que ver con el que saltó al campo en la segunda. El marcador a favor parece no sentarle bien a los albinegros, que fueron la sombra del de antes y le dieron al UCAM la oportunidad de que se creciera. Hasta el punto de que en el minuto 63 Luis Fernández remata a la red un rechace del portero dentro del área. Todo llegaba procedente de un mal despeje del meta que aprovechó Collantes para llegar al fondo de la línea, centrar y Fernández esperar el rebote.
El Cartagena volvía a caer en su indiferencia y cuando más necesitaba apretar para buscar el gol llegó el segundo del UCAM, otra vez en otro error en el pase dentro de su propia área. El recién salido Ismael recogía un balón suelto para encarar y batir al meta. Collantes pudo hacer el tercero en otra contra con el Cartagena ya volcado, pero el balón se fue al palo.

Peor no se le pueden poner las cosas a Munúa y los suyos. Dos derrotas en casa suponen acabar con el crédito de su público.
La Opinión

FC Cartagena 1 (4)-1 (5) UD Logroñes

El FC Cartagena se ha quedado en segunda ronda de la Copa del Rey tras caer en casa y en los penaltis frente al Logroñés. El conjunto albinegro hizo un buen partido y pudo haber vencido gracias a las claras ocasiones que, finalmente desperdició y de las que se aprovechó el rival para llegar hasta la tanda de penaltis.
Rubén Cruz adelantó a los locales y cuando el partido mejor estaba para los albinegros Rayco empataba. La suerte de los penaltis fue esquiva para los albinegros. Vitolo la tuvo en sus botas, pero no acertó, al igual que Óscar Ramírez, y los albinegros se apean antes de lo que todos esperaban.
A falta de minutos en la Liga, Rubén Cruz trata de convencer a Munúa para que en su regreso a la competición doméstica vea el buen resultado que puede ofrecerle desde el minuto uno. Ayer tardó once en poner por delante al FC Cartagena con un gran centro desde la banda izquierda de Fito Miranda, medido a la cabeza del sevillano, que cruzó al palo contrario e Iván Buigues nada pudo hacer para detener el testarazo. No podía empezar mejor el conjunto albinegro en esta segunda ronda de la Copa del Rey.
Era la mejor manera de mandarle el mensaje al Logroñés de que en casa no iba a arredrarse. El conjunto riojano salió al campo con un talante alegre, sin complejos y buscando la portería de Joao Costa con movimientos cortos y rápidos del balón. Pero el contratiempo que le originó el tanto del bloque local supuso que se le bajaran los humos pronto.
La primera parte no fue demasiado entretenida, dicho sea de paso. El bloque local quiso dominar y lo hizo, pero se encontró a un oponente que ajustó bien el sistema defensivo y no dejaba maniobrar con demasiada clarividencia al FC Cartagena. Vitolo ofrecía su capacidad física de medio campo, pero Julio Gracia andaba muy constreñido por la situación, tanto que apenas tenía capacidad para dar dos toques consecutivos al balón sin tener a un rival enfrente suya.
Al bloque albinegro le costaba demasiado combinar. A veces tenía que optar por la cabeza de Rubén Cruz c para aprovechar una segunda pelota en la zona media. Al Cartagena se le da bien este tipo de acciones. Munúa ha insistido esta pretemporada en que ese tipo de balones son una mina de oro cuando no se puede jugar a otra cosa.
Aún así, a los de casa les costaba mucho llegar con peligro, ya fuera por las bandas o por el centro. El Logroñés no dejaba huecos y los locales se desesperaban.
Los futbolistas dirigidos por Sergio Rodríguez gozaron de sus oportunidades para hacer gol. La primera fue un disparo de Carles desde fuera del área con una gran intervención de Joao Costa, que mandaba a línea de fondo un balón muy ajustado al palo derecho. La segunda llegó en el minuto 34, con una falta botada desde la izquierda que caía, en el segundo palo, a Olaexea. Remató a placer, pero muy centrado y Costa, de nuevo atento, desbarató la ocasión para los suyos.
En los últimos minutos el Cartagena se animó más, o quizá encontró mejor el camino a la portería rival y primero Rubén Cruz, que atento esperaba el centro de Ramírez, al que no llegó por la anticipación 'in extremis' de Bijimine, y luego Carrillo, en una gran acción individual por la banda izquierda con disparo alto, animaron la contienda para dejar un buen sabor de boca para la parroquia local.
Nada más comenzar la segunda parte el equipo albinegro tuvo una doble ocasión para hacer el segundo. La primera fue de Rubén Cruz en otro centro al segundo palo de Fito Miranda. El portero no llega y el goleador cartagenerista remata pero flojo, dando tiempo a que un defensor la saque antes de traspasar la línea de fondo.
Un minuto más tarde llega la otra, aún más clara, cuando Rubén cede en corto a la carrera para Moyita que se planta solo en la portería y lejos de definir decide ceder a Fito que llegaba a su lado, pero acompañado por un defensor que despeja en el último instante. Moyita eligió mal, aunque la idea era hacerlo más fácil.
Aunque el Cartagena no estaba sufriendo apenas ante un Logroñés más encogido cada vez, encajó un duro golpe en el 72 con el tanto del recién salido Rayco. Éste se encontró un balón rebotado al borde del área y de disparo seco mandó al fondo de las mallas. Imposible alcanzarla para Joao Costa.
El entrenador puso todo la carne en el asador al dar entrada entonces a Aketxe a un cuarto de hora para el final. Se envalentonó el Logroñés que decidió entonces apretar espoleado por el empate y Marcos lo volvía a intentar desde el borde del área, pero Joao Costa sí detuvo ahora.
La prórroga fue una agonía de 30 minutos para los dos equipos, que nada supieron o pudieron hacer para anotar. Moyita lo intentó de volea y Ñoño de cabeza, por parte visitante, acción que detuvo Joao Costa.

En los penaltis, ni Vitolo ni Ramírez acertaron y el equipo se queda demasiado pronto apeado.
La Opinión

RCR Huelva 0-0 FC Cartagena

El FC Cartagena suma dos puntos de nueve posibles en este accidentado arranque de temporada. Nadie podría esperar este inicio de un equipo que tanto y tan bueno hizo el año pasado, pero dos empates y una derrota lo han llevado al puesto decimoséptimo -de descenso- en una situación muy extraña para un conjunto que quiere el ascenso como único objetivo posible.
Dicho esto, el conjunto albinegro, que empataba sin goles por segunda vez esta temporada, pero en esta ocasión ante el Recreativo de Huelva y con uno menos casi toda la segunda parte por la expulsión de Orfila, ha ido de menos a más en este mes de competición y si en el debut ante el Recreativo Granada hubieron más luces que sombras, tras una semana de viaje con dos partidos de liga y uno de Copa, el balance ha cambiado. Los de Munúa han dado un paso adelante, han querido ser el equipo que domina y manda y el que quiere ganar los partidos bajando el balón al suelo y buscando alternativas.
No son iguales el Don Benito del pasado domingo en Liga al Recreativo de éste, pero tampoco lo ha sido la actitud del Cartagena en estos dos enfrentamientos. El bloque albinegro ha evolucionado, probablemente confiado tras vencer el partido de Copa ante el Don Benito del pasado miércoles. Esto ha ayudado a que los albinegros ganen confianza y seguridad y sirve, además, para que la afición no pierda la fe en este conjunto que parece, al menos eso hemos podido ver, que va en crecimiento.
No hay que olvidar que sus dos delanteros no intervinieron ayer. Rubén Cruz está sancionado y Aketxe causó baja tras lesionarse en el último entrenamiento un día antes del encuentro.
Aún así, está claro que en un duelo de once contra once, el empate hubiera sido un resultado menor a tenor de lo que hicieron uno y otro equipo, pero es que la situación favorable para el Cartagena se torció cuando el colegiado del encuentro expulsaba a Orfila, de forma muy rigurosa, tras una entrada contundente en medio campo. La exageración del futbolista rival y quizá la falta de experiencia del trencilla agitaron su decisión, ya que las imágenes demuestran que la expulsión es completamente desmedida.
El dominio del Cartagena acabó aquí, pero el Recreativo, temeroso hasta con uno más, fue incapaz de poner en aprietos a la defensa albinegra.
Y es que José María Salmerón no había planeado otra cosa que dejar que el FC Cartagena llevara el peso del partido. El equipo onubense prefirió esperar, apretar y robar para salir rápido y muy vertical a la portería defendida por Mario Fernández.
El equipo albinegro, tal y como tenía previsto Munúa, dominó y, además, llegó con más frecuencia y peligro que el oponente. El bloque albinegro recuperó para el once inicial a Jesús Álvaro, Moisés, Elady, Jara o Miranda, ausentes en Copa.
El FC Cartagena ofreció un buen sabor de boca en el primer tiempo. Aunque el césped estaba tan mal como hace unos días en Don Benito, los cartageneristas no cejaron de intentarlo en esta oportunidad. Eso sí, se encontraron con la inesperada baja de Aketxe, que se produjo en el entrenamiento del sábado, lo que les hacía perder el referente arriba.
Munúa jugó, por tanto, sin un delantero nato, pero con muchos jugadores que tratan bien el balón y que tienen llegada. Santi Jara fue protagonista con el balón y Elady y Fito Miranda también lo intentaron en alguna triangulación que no tuvo éxito.
El primero en probar suerte fue Jesús Álvaro con un disparo lejano, desde el centro del campo, con el que trató de sorprender al portero local, pero el chut se marchó alto. Transcurría el minuto 15 de partido.
Luego fue Fito Miranda en una rápida recuperación de balón y balón a la línea de tres cuartos. El goleador cartagenerista lo intentó desde fuera del área, pero su chut, demasiado centrado, lo detuvo Marc Martínez sin dificultad.
Los locales no estaban ofreciendo demasiada sensación de peligro y era Andrade por la izquierda el más incisivo, aunque la defensa cartagenerista no tenía demasiados problemas en resolver los ataques que surgían.
En el minuto 22 una rápida contra llevada por Elady, deja a Julio Gracia dentro del área con dos opciones posibles: driblar para pasar o disparar. Opta por la primera y en ese intento se resbala y la defensa desbarata la oportunidad, clara, de contragolpe.
Pero la más clara llegó en el minuto 34 con un derechazo de Orfila que se marchaba camino de la escuadra hasta que Marc Martínez sacó el guante para evitar el gol que parecía cantado.
El equipo albinegro se encontró con uno menos a más de 35 minutos para el final tras la antes citada expulsión de Orfila.
El Recreativo especuló más de lo que todos esperábamos. Aunque parecía que se iría decididamente al ataque, lo que ocurrió es que le tenía tanto respeto al Cartagena con once que con diez, por lo que los albinegros caminaron plácidamente de medio campo atrás en ese tramo final. El equipo se protegió mejor en defensa, pero además los dos centrales y la pareja en medio campo de Vitolo y Cordero efectuaron un trabajo muy serio para evitar el peligro del conjunto local.


Munúa dio entrada a Moyita y Juan Moreno para buscar acciones rápidas a la contra y el Cartagena acabó poniendo en apuros al Recreativo en un partido del que se sacan conclusiones más positivas que hace una semana.
La Opinión

CD Don Benito 0-1 FC Cartagena

El FC Cartagena ha tenido que sudar la camiseta tal y como esperaba, para pasar la primera ronda de la Copa del Rey. Conocía bien cómo se las gasta el Don Benito, que lo maniató unos días antes en el partido de Liga, por lo que los jugadores eran muy conscientes que fácil no se lo iban a poner los pupilos de Juan García.
Pero un gol de Rubén Cruz, que no puede aún debutar en liga al estar sancionado, bastó para que los jugadores dirigidos por Gustavo Munúa se hicieran con el encuentro y la eliminatoria. El UD Logroñés, que derrotaba al Langreo en primera ronda, será el próximo rival de los cartageneristas en el partido que se disputará pronto, el próximo miércoles día 12 de septiembre en el estadio Cartagonova.
Necesitaba el equipo una victoria y un partido como éste para tratar de reforzar su maltrecha moral tras los dos partidos en Liga saldados con una derrota y un empate. El bloque albinegro, a excepción del último cuarto de hora, se mostró como un conjunto seguro atrás y con salida arriba. Munúa aprendió de los errores cometidos en su compromiso anterior ante el rival extremeño para dar salida al balón con más velocidad y las opciones llegaron, al igual que el dominio sobre el rival.
Los albinegros jugaron una buena primera parte, con oportunidades claras para Rubén Cruz y Elady, pero además con la sensación de ser un equipo superior al oponente. El joven Carrillo y Julio Gracia destacaron del resto de sus compañeros con un fútbol eléctrico el primero y muy bien dirigido el segundo, aunque la suerte parecía esquiva para los intereses albinegros.
Solo cuatro jugadores del Cartagena repetían en el once inicial que alineó Gustavo Munúa en la tarde de ayer en el Vicente Sanz, respecto al equipo que jugó tres días antes en el mismo campo y ante el mismo rival. Desde Joao Costa en la portería hasta Rubén Cruz en ataque, el preparador propuso un equipo que jugó con un estilo más definido y dinámico que el de unos días antes.
Si bien los condicionantes eran los mismos: un rival que no te deja jugar y un campo en muy mal estado, el bloque albinegro quiso tener más el balón, tocar con velocidad y superar al oponente con la rapidez en el toque y las acciones por banda.
Por eso este FC Cartagena funcionó mejor en la primera parte, a pesar de que se marchara a la caseta con un cero a cero. Por contra, las ocasiones sí llegaron para los intereses albinegros. La primera fue en el minuto dos de partido con un centro de Óscar Ramírez, que Elady remató demasiado desviado de cabeza ya que no supo dónde estaba ubicado dentro del área.
En el minuto 5 la oportunidad caía en la cabeza de Rubén Cruz, con un testarazo flojo, que caía mánsamente en las manos del portero local.
El FC Cartagena estaba causando una grata imagen y no tenía nada que ver al de unos días antes.
El Don Benito fijaba como su único referente en Karim, que se las tenía que ver con Antonio López y Sergio Ayala. No obstante, tuvo dos ocasiones en la meta de Joao Costa. La primera un disparo desde la frontal de Pepe Bernal que detuvo Costa en dos tiempos y la segunda un disparo de Abraham Pozo que se fue desviado.
Al Cartagena le costó entonarse en las segunda parte. El cansancio o el desgaste de la primera impidió ver a ese equipo de minutos antes, por lo que le costó tomar las riendas del encuentro. Cordero se quedó en la caseta y Vitolo entró al campo. Luego apareció Aketxe a la hora de partido.
Si bien el Cartagena no sufría apenas peligro en su portería, tampoco estaba llegando con la facilidad de antes. Orfila remató fuera un balón que recibía solo en una falta botada desde la derecha. El colegiado pitó fuera de juego.
El gol llegó en el 65, cuando Julio Gracia botó un saque de esquina que tocó en un atacante y un defensa, hasta que, dócil, cayó a Rubén Cruz. El delantero embocó el balón dentro de la red.
El Cartagena sufrió los embistes del Don Benito, pero supo defenderse bien y evitar cualquier sorpresa de última hora.

Por fin ha llegado una alegría para la parroquia albinegra.
La Opinión

CD Don Benito 0-0 FC Cartagena

El FC Cartagena suma un solitario punto tras las dos primeras jornadas disputadas en este indeciso arranque de temporada. El empate sin goles ante el Don Benito supone una escasísima aportación para el bloque dirigido por el uruguayo Guatavo Munúa, que se encontró con un campo de fútbol en muy malas condiciones y al que achacó, tras el encuentro, los grandes males que ofreció su equipo en el Vicente Sanz de Don Benito.
Y es que el bloque albinegro tuvo que padecer a un césped en mal estado: irregular y demasiado duro, que supuso tener que adaptarse a las exigencias del guión y ofrecer un plan B que no fue el mejor para sus intereses.
El equipo cartagenerista tiene mucho camino por recorrer y con tantos jugadores nuevos en este plantel, Munúa necesitará redoblar los esfuerzos para conseguir conformar un bloque más consistente de lo que se ha podido ver en estas primeras de cambio.
Elady, Santi Jara, Fito Miranda o el propio Aketxe pasaron desapercibidos y si bien el equipo logró mantener la portería a cero tras los tres tantos encajados de la primera jornada, la aportación ofensiva de cuatro jugadores importantes de la categoría dejó mucho que desear.
Gustavo Munúa apostó de inicio por un equipo similar al de la semana anterior, con la salvedad de que Elady Zorrilla y Vitolo eran titulares en el Municipal Vicente Sanz, al estar ya en disposición de ser alineados. El Cartagena se encontró con un rival y un terreno de juego muy poco propicios para dar salida al esférico por el suelo. De ahí que el partido fuera tan deslucido por momentos, sobre todo en la primera parte.
Los albinegros dominaron, pero no podían dar más de tres pases seguidos por la intensidad del equipo rival y por las dificultades del balón para rodar sobre la pradera. De esta manera era más un fútbol vertical, buscando a los hombres de arriba -Fito Miranda, Aketxe y Elady-, con salida rápida desde atrás.
La mejor ocasión de la primera parte fue, sin duda, la que tuvo en el minuto 9 de partido Santi Jara. El albinegro cogió el balón al producirse una falta a 30 metros de la vertical del portero local y con un medido disparo colocó el esférico en el palo derecho de la meta defendida por Sebas Gil. La segunda jugada en la que otro jugador del Cartagena recoge el balón, en este caso Cordero, era anulada por fuera de juego.
El bloque extremeño trataba de robar para aprovechar alguna salida rápida a la contra gracias a la velocidad sobre todo por banda de Karim, aunque Abraham Pozo fue quizá el más destacado de los de Juan García en esta primera parte.
Antes, en el minuto 16, Aketxe se aprovechó de un error de uno de los defensas centrales a la hora de sacar el balón para recoger éste y encarar al cancerbero del Don Benito. El remate, con el meta rápidamente situado en los pies del delantero albinegro, no tuvo más peligro al mandarlo con los pies fuera el portero local.
El Don Benito lo intentó a la media hora con un balón largo desde la defensa que le cayó a Pozo y éste, al ver adelantado a Mario Fernández, lo intentó de vaselina, pero el esférico se marchó fuera.
Otra vez fue Aketxe, tras un gran pase algo escorado de Cordero, el que lo intentó con un derechazo que quizá algo centrado lo detuvo Sebas Gil no sin dificultad.
Antes de marcharse a la caseta, de nuevo el local Abraham Pozo lo intentó con un disparo de libre directo que impactó en el lateral de la red.
En la segunda parte el equipo extremeño apretó más y mejor y llevó peligro a las inmediaciones de Mario Fernández. De nuevo en el carril derecho era donde los de Juan García hacían más daño, aunque bien es cierto que Orfila y Moisés apenas tuvieron dificultades para solventar aquellas acciones en las que tenían que intervenir.
El bloque albinegro, lejos de mejorar, sufrió mucho más y no dio pie con bola. El medio campo no sabía construir y los Elady, Santi Jara y Fito Miranda se convertían en sujetos pasivos que en nada contribuían al fútbol ofensivo de los de Munúa. Aketxe, más solo que nunca, no dejaba de correr de un lado a otro pero su esfuerzo fue insuficiente.
Los cambios no mejoraron, quizá el brasileño IgorPaim fue el más insistente y el que más chispa dio en esta segunda parte, pero el Cartagena no logró hincar el diente y se marcha con un mal resultado, aunque alguno lo dé por bueno visto lo visto.
El punto lo convierte en decimosexto en la tabla clasificatoria, solo es capaz de superar en estos momentos a Malagueño, Sevilla Atlético Don Benito y Villanovense. Si bien es cierto que esto no acaba más que empezar, dos tropiezos como los sufridos hace una semana en el Cartagonova y ayer ante el Don Benito no son, ni mucho menos, la mejor carta de presentación para un entrenador que tiene ante sí una dura papeleta en esta temporada.
Calidad y cantidad tiene sobre el papel en un Cartagena que se ha fabricado para estar arriba, aunque a día de hoy las sensaciones que da este bloque no son, ni mucho menos las más halagüeñas.

En dos días, ambos equipos se vuelven a ver las caras en el partido de Copa del Rey en el mismo escenario aunque con algunos protagonistas diferentes.
La Opinión

FC Cartagena 2-3 Granada B

El nuevo proyecto del FC Cartagena, con Gustavo Munúa a los mandos, ha comenzado la temporada con un sonoro e inesperado traspiés. Fiel a su estilo, el conjunto albinegro llevó la iniciativa durante la mayor parte del encuentro, pero la noche se puso cuesta arriba desde el principio. El Granada B se adelantó en la primera parte, y aguantó durante el segundo tiempo las embestidas de los locales hasta que aprovecharon un despiste para firmar el 1-3. El tanto de Fito Miranda llegó demasiado tarde, y la reacción a la desesperada de los cartageneristas se quedó a medio camino.
A última hora, Elady Zorrilla se caía de la convocatoria porque no había llegado a tiempo el famoso ´transfer´ internacional, necesario para alinearlo al proceder de una liga extranjera. Dani Abalo, que en principio iba a salir del club este verano y que cada vez tiene más números para continuar, salía en el primer once titular de Gustavo Munúa. A menos de una semana para que se desvele su futuro, el gallego dejó las mismas sensaciones que durante la temporada pasada: trabajo incansable pero poca inspiración. Sigue lejos de su mejor nivel en el Celta y en el Ludogorets, y se le ve demasiado lento y sin confianza.
A las primeras de cambio, el Cartagena ya se llevó un susto porque Miguel Ángel Cordero se jugó la tarjeta roja en un agarrón al borde del área. Esa falta la atrapó Mario, pero era un presagio de lo que sucedería poco después.
En el minuto 7 de juego, Jean Carlos condujo un contragolpe driblando a quién se le ponía por delante. Asistió a Neva, que colocó un centro desde la izquierda. El rechace le cayó a Ontiveros en el segundo palo, y el delantero del Granada B solo tuvo que empujarla a placer.
Sin tiempo para lamentarse, el Cartagena igualó el partido solo un minuto después. Aketxe recibió un pase largo, controló en la línea de fondo y levantó la cabeza para enviarla al segundo palo. Fito Miranda controló con el pecho y, con toda la calma del mundo, tiró un sombrero y envió un misil al fondo de la red. Parecía que el FC Cartagena despertaba de un inicio titubeante, pero fue solo un espejismo. Con demasiados problemas para distribuir el juego y con un rival temible al contragolpe, el conjunto de Munúa era incapaz de desplegar su mejor versión.
Problemas en la medular
Cordero, condicionado por su tarjeta, y Queijeiro, que sufre demasiado en tareas defensivas, no podían sostener el centro del campo. Precisamente el gallego cometió un error infantil: una falta sobre la misma frontal del área, que significó el segundo tanto del filial nazarí. Andrés García, con un talento descomunal, ejecutó el libre directo con suavidad y envió el balón hacia la misma escuadra. Al Cartagena otra vez le tocaba remar a contracorriente.
Llegaban más problemas para Munúa con la lesión de Queijeiro. Sin un recambio natural para el centro del campo, el uruguayo apostó por el joven Jesús Carrillo, un mediapunta ubicado en la sala de máquinas. Al de Alcantarilla le costó entrar en el partido; estaba menos inspirado que otros días, en los que cada balón que tocaba hacía temblar al estadio.
La segunda parte tuvo otro color. Ante un Granada B cada vez más atrincherado, el Cartagena empezó a mover el balón con más velocidad y a llegar al área con peligro. Carrillo, más entonado, se juntaba en la media punta con Dani Abalo. Los albinegros jugaban con una especie de 4-1-4-1, con Cordero como único pivote y Fito Miranda y Santi Jara abiertos a las bandas. Además, las incorporaciones por la izquierda de Jesús Álvaro eran pura dinamita. El canario sentó a un oponente y le colocó un balón de gol a Aketxe, pero su marcador se anticipó y evitó el empate.
A Fito Miranda se le escapó un tiro cruzado, que pudo ser su segundo tanto de la tarde. Los de Munúa insistían en sacar la pelota desde atrás, a pesar del riesgo que conlleva. El Cartagonova sufrirá más de un susto esta temporada en acciones de ese tipo, por lo que se ha visto durante el verano y en este primer duelo liguero. Eso sí, Munúa tiene muy claro que esa es su apuesta de juego.
Mediado el segundo acto, el Granada B cometió una falta sobre Dani Abalo en una posición idéntica a la del segundo tanto de los nazaríes. Sin embargo, Santi Jara no estuvo tan inspirado como Andrés García, que la puso allí donde anidan las arañas. El ex del Murcia optó por tirarla al palo del portero, pero el guardameta visitante, Esteve, adivinó sus intenciones y desvió el esférico a saque de esquina.
Munúa movió ficha tarde: en el minuto 77 metió a Igor Paim por Dani Abalo, que fue despedido con una ovación por si acaso no volviese a pisar el césped del Cartagonova. De los mejores minutos del conjunto albinegro, al principio del segundo acto, el encuentro entró en una fase monótona, en la que el Cartagena, con pocos recursos, se acercaba poco al área rival y los minutos pasaban en su contra. En un despiste, el Granada B cogió desdibujada a la defensa albinegra y anotó el tercer tanto de la noche, el que encarrilaba definitivamente el partido para los intereses del equipo visitante. Con pocos efectivos y con un desorden patente, los albinegros no supieron defender una llegada por la izquierda. El centro hacia el segundo palo lo remató Morillo totalmente libre de marca.

Después de estar todo el segundo tiempo agazapados, sin acercarse al área ni una sola vez, los nazaríes metieron la única ocasión que tuvieron para sentenciar el partido y de paso demostrar las carencias defensivas del equipo de Munúa. Fue el golpe definitivo para un Cartagena espeso, al igual que en el Trofeo Carabela de Plata. La expulsión de Cambil, por doble amarilla, dio un poco más de emoción al tramo final. El equipo de Munúa se jugó el todo por el todo. Volcado en el área contraria, consiguió recortar distancias en el minuto 94. Tras un saque de esquina y varios intentos de remate, Fito Miranda la bajó en el área y armó la pierna a la media vuelta, para dar un último aliento a su equipo. A pesar de que el colegiado había añadido siete minutos, no hubo manera de arreglar un debut liguero que se había complicado desde el minuto uno de juego.
La Opinión

Efesé Historia

La Maldición de Oak Island

Como curioso de la historia que soy suelo hacer zapping por cierto
 canal de televisión temático, bastante famoso, dedicado en exclusiva
 a dicha materia. En el referido canal, de un tiempo a esta parte,
 vienen anunciando una serie-documental titulada “La Maldición de
 Oak Island”, que narra las peripecias de unos buscadores de tesoros
 en un lugar en el que deben morir siete personas antes de poder 
encontrar lo que sea que estén buscando. O algo así, porque la verdad
 es que al plantear cuestiones más místicas que empíricas el programa
 me ha interesado más bien poco.

Entrando en harina, creo que se intuye fácilmente por qué estoy
haciendo referencia a la citada emisión televisiva. Y es que en Cartagena
 nos podemos reír de la supuesta maldición de Oak Island, al punto de
 que si viniera uno de los protagonistas del programa se quedaría 
sin palabras. Qué disparate todo. La única explicación que se me ocurre
 es que existe un ente encargado de mover los designios del fútbol y seguro
 que hizo la mili aquí, en su vivencia corpórea, le debieron putear de lo lindo
 y nos lo está devolviendo. Con creces, además. Qué manera de recrearse
 sobre la ilusión de toda una ciudad, como el niño que juega en el
 terrario quemando hormigas concentrando la luz solar a través de su lupa.

No lo digo ya por el enésimo fracaso en casa frente al Extremadura, 
sino por lo ocurrido en el Cerro del Espino, con ese gol en propia puerta
 cuando se saboreaba la LFP pasados seis minutos de descuento.
 Si en relación a la población mundial, de forma cómica, se suele comentar 
aquello de que si a cada hombre le corresponden tres mujeres deducimos 
que debe haber algún cabrón por ahí pasándoselo en grande con seis, 
la equivalencia la podemos establecer igualmente en el fútbol. 
En este deporte hay diez penas por cada alegría, dicen, a lo que yo añado
 que en el algún lugar estarán gozándoselo con las que pertenecen a Cartagena.

Portada diario La Opinión
Porque hay sitios gafes y hay sitios que cuentan con estrella. Los cánones decretan
 que el equipo que recibirá gol en el descuento de una final siempre será
 el Atlético y el que lo anote, indefectiblemente, será el Madrid. O Alemania,
 si hablamos de selecciones. Es así
y punto, y aquí somos del primer grupo. La generación de mi padre sufrió 
las tres promociones a principios de los 70s, la siguiente hornada las dos de los 90s,
 la mía la del Córdoba y Vecindario y ahora los más jóvenes cuentan 
cuatro promociones fallidas en un plazo de seis temporadas. Cincuenta años de
 fútbol unidos generacionalmente por la decepción. De hecho lo hablaba
 con un amigo poco después del partido en Majadahonda, “esto es el
 cordobazo millenial”.

Y quisiera terminar poniendo en valor el trabajo del vilipendiado Monteagudo.
 Que gustará más o menos tácticamente, o no estaremos habitualmente de 
acuerdo con sus cambios, o tendrá más o menos carisma, pero los frutos de
 su trabajo están ahí. Cogió al equipo de Víctor y lo metió en Copa, el año
 siguiente fue campeón de invierno y favorito para el ascenso hasta que
 se desinfló, más que nada porque solo se quedó con Arturo de delantero, 
y esta campaña ha sido campeón de grupo, ha llevado al equipo a
 cruzarse con un Primera División en Copa del Rey y se ha quedado 
a segundos de ascender. Lo mínimo exigible lo ha cumplido, al menos para mí, 
y no tendría ninguna duda en lo deportivo para que continuase la temporada 
que viene. Por méritos y también por el trabajo adelantado que supondría 
al continuar, por lo que parece, gran parte de la plantilla.

No obstante, dicho esto, o mucho me equivoco o se deberá ir. ¿La razón?
 La grada, básicamente. Todo lo que no fuese ser líder en la Jornada 5 iba
 a provocar situaciones en el entorno albinegro de difícil gestión. Por no hablar
 de las reflexiones intelectuales del tipo “si sigue Monteagudo no me saco el
 abono” que van a proliferar este verano. Pasó con Aranguren, pasó con Juan Ignacio
 y ahora, aunque más bien desde hace bastante tiempo, al que apunta
 la mirilla telescópica es al manchego. Así es nuestra particular maldición.