Sanluqueño Atl. 0-1 FC Cartagena

Se esperaba un partido difícil, cerrado, cien por cien del estilo de la Segunda B. Y así lo fue, y el Cartagena sufrió para llevarse tres puntos que durante gran parte del partido se veían bastante lejos. Pero cuando peor estaba el conjunto de Munúa y más apretaba el Sanluqueño sobre un verde en pésimas condiciones, apareció el mejor jugador del conjunto albinegro en lo que va de temporada. De nuevo Quim Araujo, de sobresaliente, no solo durante la acción del gol, sino durante todo el partido. Pero fue un taconazo suyo el que rompió la férrea defensa del Sanluqueño para que Viana anotara el solitario gol de la tarde y el Cartagena sume ya seis puntos de seis posibles fuera de casa.
Se presentaban los de Munúa con una larga lista de bajas, lo cual no es novedad. A las esperadas bajas de Santi Jara, Esteve y José Ángel Jurado se unían Elady y Andújar. Rodrigo Sanz jugaba su primer partido como titular, partiendo desde la banda diestra, y el ex del Mirandés dejó buenas sensaciones y un gran número de galopadas, sobre todo durante el primer tiempo, porque luego se fue apagando.
Los primeros sesenta minutos del Sanluqueño no auguraban nada bueno para los cartageneristas. Equipo más que serio, con Abel Gómez dirigiendo desde la banda, y con un rosario de artilleros que le pueden dar la tarde a cualquiera, el conjunto gaditano tenía claro el plan: balones a Álex Geijo, delantero curtido en mil batallas de La Liga y de la Serie A, que se peleaba con los centrales y con los centrocampistas pero que no encontraba premio.
El Cartagena amenazó por medio de un centro de Rodrigo que Quim Araujo no cazó por milímetros, cuando con poner el pie la metía en la portería. El mediapunta barcelonés, ajeno a un tipo de partido que no le beneficiaba, estaba en todas y cada una de las ocasiones visitantes. En un saque de banda colgado al área, buscando a los hombres altos, él fue el más listo, y a la media vuelta se sacó una volea que detuvo Isma Gil tirando de reflejos.
El partido era trabado, con mucho balonazo para evitar rasear sobre un césped que podía dirigir el balón hacia cualquier parte. El campo de El Palmar presentaba algunas 'calvas', un problema que fue a más con el transcurso de los minutos.
En el segundo tiempo, el conjunto local seguía dominando el partido, llegando al área por las bandas y con balones para los delanteros. Pero cuando peor estaba el Cartagena, llegó el gol. Era el minuto 65 de juego, y una jugada que parecía no ir a ninguna parte la transformó Quim Araujo en un mano a mano contra el portero, por medio de un sensacional pase de tacón que recibió Manu Viana para enviarla al larguero y posteriormente al fondo de las mallas.
A la contra, el Cartagena pudo rematar el partido, pero ni Quim Araujo ni Carrasquilla estuvieron finos en una doble ocasión. El panameño intervino en la segunda parte sustituyendo a Verza, y completó una media hora bastante prometedora.

El partido se hace largo

Cuando quedaba un cuarto de hora, Abel Gómez, técnico del Sanluqueño, se jugó el todo por el todo. Se guardaba en la manga el as de Dani Güiza, que se unió en el ataque a Álex Geijo y Darío Guti. Pero la acumulación de delanteros sirvió de poco. El que fuera 'pichichi' de la liga no tuvo su mejor tarde, demasiado impreciso, y el Cartagena tiró de casta para sostener el resultado.

Hubo un posible penalti de Forniés por un empujón en el interior del área pequeña, pero el árbitro miró para otro lado.
A los albinegros se les cortó la respiración con una doble oportunidad en el tramo final que solo detuvo un soberbio Marc Martínez. El meta se hizo grande para detener el disparo de Darío Guti, y luego reaccionó en tiempo récord para taponar la segunda tentativa, esta vez de Álex Geijo. Además, estuvo rapidísimo en cada salida y seguro en los balones aéreos. Él y 'El Mago' Araujo volvieron a ser determinantes para que el Cartagena se vuelva a llevar la victoria a domicilio.
La Opinión

FC Cartagena 0-1 Sevilla Atl.

Segundo partido en casa y primera derrota de la temporada. No ha empezado bien el FC Cartagena en el Cartagonova (empate en el debut liguero), no solo porque el nuevo bloque aún no ha alcanzado el nivel físico y combinativo que se espera de ellos, sino, sobre todo, porque las ocasiones que se generan no se traducen en gol. Un buen Elady, que se estrenaba este curso, y un superlativo Quim Araujo no fueron suficientes para doblegar al Sevilla Atlético, que hizo una grandísima primera parte en la que la zaga del FC Cartagena dejó bastantes más dudas que en el primer partido en casa, contra el Badajoz, y que nada más arrancar el partido ya cedió una ocasión clarísima para los rivales.
A la tercera jornada, Munúa ya tiene el equipo más que claro. La línea defensiva empieza a consolidarse, con Fucile aún adaptándose al ritmo de competición, acompañando a Carlos David, Andújar y Forniés. Solo sorprendía la ausencia de Carrillo de la convocatoria y la posición de Manu Viana, cambiado de banda para hacer sitio a Elady en la izquierda. Un Elady que apareció por el Cartagonova por primera vez desde el famoso culebrón de este verano, y que trató, de nuevo, de ganarse el cariño de la grada a base de fútbol.
Pitó el colegiado el inicio y el Cartagena seguía mentalmente en los vestuarios. El Sevilla Atlético trató de sorprender y lo consiguió: a los 20 segundos de partido, ya se plantaron en el punto de penalti. Desde ahí disparo Juanlu, que tenía el gol a placer, pero echó el cuerpo hacia atrás y su envío salió por encima del marco. Toda una declaración de intenciones. El filial sevillista tuvo otro mano a mano que detuvo el colegiado, cometiendo un tremendo error al no permitir la ley de la ventaja tras una falta de los albinegros, justo cuando Pejiño ya se plantaba ante Marc Martínez. El otro peligro era Carlos Álvarez, futbolista aún en edad juvenil que deja unas sensaciones de futbolista de mucho nivel si no se tuerce. A la defensa albinegra la llevaba loca.
Despertaron del letargo con un tiro a la madera de Quim Araujo, recibiendo entre líneas, donde más le gusta, y sacándose un tremendo derechazo. A partir de ahí, el Cartagena empezó a espabilar. Con la posesión de la primera jornada y la profundidad que no se vio aquel día, gozaron de un rosario de ocasiones. El siguiente en mostrar sus credenciales fue Elady, con testarazo elevándose por encima de su marcador con el que bien pudo dejar atrás todo lo ocurrido este verano. El de La Puerta de Segura desequilibró, durante todo el partido, rompió por dentro y por fuera, como a él le gusta, y llegó al área sin encontrar la fortuna, sin tener esa facilidad de cara a gol que le llevó a las cifras astronómicas de la 2018-2019.
Pero el Sevilla Atlético, un equipo con muchos argumentos para no sufrir por mantener la categoría como el curso pasado, también tenía las suyas. Una de ellas, por un error en cadena de los locales: Manu Viana regaló un balón en la medular y Marc Martínez salió más allá de la línea del área. Pejiño consiguió driblarle, pero desde una posición lejana y esquinada, no encontró portería.
Avisó de nuevo Mena, con un golpeo desde el perfil diestro que detuvo Marc. Fue la antesala de un tanto que los visitantes se merecían en ese tramo final del primer tiempo. De nuevo Mena, indescifrable con sus continúas llegadas desde segunda línea, se anticipó a la defensa en el primer palo y mandó su cabezazo a la red.

Cabezazo fuera de Elady

A partir del minuto 60, el Cartagena empujó al Sevilla Atlético contra su portería. Los de Paco Gallardo, que aún no conocían la victoria esta temporada, amenazaban menos en campo contrario que al inicio del partido, pero tiraron del oficio que no se le presupone a un filial para controlar las embestidas del Cartagena.
La más clara del segundo tiempo la tuvo Elady, no en sus botas, sino en su cabeza. Era un lanzamiento de falta lateral de Verza que se iba cerrando hasta que Elady, en la misma boca de gol, golpeó el esférico con la coronilla cual central para despejar el peligro.
El desequilibrio llegaba por el medio con Quim Araujo, claramente el jugador más entonado de lo que llevamos de campeonato. Con otra conducción de las suyas, sentando a los rivales por el carril del '10', se plantó en la frontal antes de disparar raso, un poco flojo, facilitando la acción del guardameta.

Cambios muy ofensivos

Los cambios de Munúa no pudieron ser más ofensivos. El Cartagonova vio debutar a Jovanovic, en sustitución de Verza. Así pues, dos delanteros a los que se les presupone cierta capacidad goleadora, con Elady partiendo desde la izquierda. Toda la pólvora del equipo sobre el césped, con Rodrigo (extremo capaz de actuar de referencia arriba), tirado a la banda derecha. Y ni así llegó el gol. También entró Lucas de Vega para los últimos minutos, sustituyendo a un Fucile que sigue lejos de su mejor estado de forma, y que aporta más en defensa que en ataque.

El Sevilla Atlético despejó todos los balones que llegaron al área, y solo una volea mal dirigida de Quim Araujo y un escorzo de Jovanovic pusieron en peligro a la portería sevillista. El serbio dejó buenos minutos en su debut, demostrando que es un delantero que sabe hacer cosas lejos del área y participar en las acciones combinativas del equipo, además de ser un gran rematador. Al final, 0-1, primera derrota del curso, y además en casa.
La Opinión

Don Benito 1-2 FC Cartagena

El FC Cartagena cosechó sus primeros tres puntos en un desplazamiento incómodo a Don Benito, donde el año pasado otro equipo aún en pañales no fue capaz de superar a uno de los conjuntos más humildes de la categoría. Esta vez sí lo hizo, mejorando notablemente su actuación respecto a la primera jornada y dando señales para el optimismo, a pesar de que el Don Benito le sacó los colores y obligó a Marc Martínez a ejercer de salvador para que el cuadro de Munúa no se fuera perdiendo al descanso. Por lo demás, un Caballero imparable cuando el balón vuela por los aires, el desparpajo de Carrillo que recuerda al que ilusionó al Cartagonova hace justo un año, y las primeras pinceladas de magia de Quim Araujo fueron suficientes para que los albinegros se llevaran la victoria.
Se presentaban en cuadro en el Municipal Vicente Sanz, sin Elady (aún sancionado), sin Santi Jara (de nuevo lesionado), sin Carrasquilla (en Panamá con su selección) y sin Álex Martín ni José Ángel Jurado, que no han llegado a tiempo para esta segunda jornada. Tampoco saltó al césped el vasco Markel Etxeberría, titular en la primera jornada en el lateral diestro. Problemas musculares le alejaron de la alineación para que debutara de albinegro el uruguayo Jorge Fucile. El internacional por la celeste estuvo impetuoso en ataque y expeditivo en defensa, las consignas que ha seguido durante toda su carrera, y que ya no va a cambiar a sus 34 primaveras.
Arrancó el Cartagena con la intensidad que requería el escenario, queriendo marcar territorio y demostrar quién es el que lleva años en la zona noble. Pero casi antes de esperarlo se encontró con el gol en una jugada a balón parado. Verza ejecutó un córner con dirección al primer palo, donde Andújar la peinó hacia atrás y en boca de gol, Quim Araujo se encontró con un balón que no podía fallar. Con el dominio de los primeros minutos parecía que el partido iba a ser coser y cantar. El Cartagena, con el bloque bien colocado, dominaba el centro del campo, ya con Verza asentado en el once. El ex de Almería y Levante era, junto a Fucile, la única novedad respecto a la alineación de la semana pasada.
A los veinte minutos ya tuvo que intervenir Marc Martínez. El guardameta, fichado del Recreativo, ya dejó buenas sensaciones contra el Badajoz y ayer dio una lección de seguridad y reflejos. En el primer acercamiento del Don Benito, despejó una volea de Abraham Pozo, que solo presagió lo que estaba por venir.
Después del 'cooling break', para paliar el calor, el Don Benito se quitó los miedos con los que salió al campo y empezó a avasallar el área albinegra a base de centros laterales. No con un fútbol muy académico, pero sí incómodo. Dani López, en el área pequeña, cabeceó un centro desde la banda diestra. El balón iba abajo, ya se cantaba el gol en el Vicente Sanz, pero Marc hizo un escorzo imposible para evitar el tanto. Dos minutos después, no pudo hacer lo mismo. La insistencia tuvo su premio, y en otra jugada aérea, tras un córner, el mediocentro Gonzalo Barroso envió el esférico a la red.

Caballero se estrena

Salió el Cartagena de los vestuarios tambaleándose, igual que antes del pitido del árbitro. Y el gol les sirvió para quitarse un peso de encima. La acción se inició con una larga combinación en el costado izquierdo. Carrillo salió de la presión, la cedió para Manu Viana, que la colgó hacia el segundo palo. Fucile la devolvió al corazón del área donde Caballero envió el esférico a la red imprimiéndole la fuerza necesaria y mostrando su mejor cualidad, el remate de cabeza. El argentino marcaba su primer tanto con la camiseta del Cartagena, y se quitaba así el lastre de una temporada muy pobre en Almería.
Con el marcador a favor, y a pesar de jugar como visitante, el Cartagena mostró su mejor cara. Quim Araujo empezó a moverse como pez en el agua entre líneas, mientras que Carrillo, de nuevo titular, desequilibraba a una defensa que no sabía cómo parar sus conducciones. Después de una temporada claramente de más a menos, el joven mediapunta de Alcantarilla quiere reivindicarse este curso y de momento tiene un rol importante en el equipo. Un zurdazo suyo salió muy cerca del poste, en el que podía haber sido el gol de la tranquilidad.
Hubo un momento de pánico para el Cartagena, cuando el colegiado señaló un libre indirecto en el interior del área por juego peligroso. Por fortuna para los de Munúa, el disparo de Abraham Pozo no cogió portería.
Con el Don Benito buscando el empate, el Cartagena tenía sus oportunidades a la contra. Tuvo una clarísima, en las botas de Manu Viana, que no estuvo lo suficientemente eficaz para solventar la superioridad y su disparo cruzado se escapó lamiendo la madera.
Munúa dio entrada a los 'chavales' para refrescar el equipo. Con Caballero y Verza ya muy cansados, entraron Lucas de Vega, Javi Vera y Siafa para terminar de controlar el partido. Solo por arriba, en acciones a balón parado, el Don Benito conseguía inquietar a la zaga albinegra. Tuvieron su última opción en el tiempo de descuento, a través de un saque de banda que David Agudo fue incapaz de controlar cuando lo tenía todo a favor para anotar el empate.

Ahora el Cartagena, tras un verano más que complicado, se sitúa ya con 4 puntos de 6 posibles, mejorando claramente el arranque de Gustavo Munúa la temporada pasada cuando el uruguayo acababa de aterrizar.
La Opinión

FC Cartagena 0-0 CD Badajoz

Pocas dudas despejó el FC Cartagena en su primer partido de liga. Se barruntaba por las sensaciones que había dejado el equipo en pretemporada, y por el imparable reguero de lesiones: a este equipo le ha llegado el inicio de temporada demasiado pronto. Con parte del trabajo por hacer en las oficinas y con un once de circunstancias, el conjunto albinegro no pasó del empate ante un Badajoz que apunta alto, a pesar del dominio territorial durante la mayor parte del partido. Eso sí, las ocasiones, tanto en un bando como en otro, se cuentan con los dedos de una mano. Se vio un partido típico de pretemporada, de ritmo bajísimo, pocas llegadas al área rival, jugadores a la mitad de su potencial, y con bastante protagonismo de la pizarra de los entrenadores.
Le costó al Cartagena soltarse los nervios del estreno. Salió con un once marcado por las ausencias de Elady, por sanción, y Carrasquilla, por trámites burocráticos; mientras que Santi Jara y Verza se quedaban en el banquillo, aún lejos de su mejor estado de forma. En la alineación, la principal novedad era la titularidad de Javi Vera, un mediocentro físico, de contención, que durante el tiempo que estuvo sobre el césped dejó una impresión magnífica; la del clásico '5', siempre bien posicionado tácticamente y moviendo el balón con bastante criterio, en ocasiones incrustándose entre la pareja de centrales.
Escorado a la derecha jugaba Jesús Carrillo. El fino estilista, habitual mediapunta, se sentía un poco incómodo tan alejado del origen de la jugada.
Otro de los focos de atención, el césped del Cartagonova, mostraba una apariencia mejor de la esperada, lejos de aquel patatal que era hace dos semanas, cuando se temía por la disputa de este partido y el club albinegro pidió que se celebrara en El Vivero.
Enfrente, el Badajoz ofrecía destellos del equipo que pretende llegar a ser. Han conformado un bloque más que interesante, con el ex albinegro Julio Gracia en la sala de máquinas, y un auténtico cazagoles como Dani Segovia.
Pero fue el delantero del área contraria el mejor de la primera parte. Pablo Caballero, incorporado este verano al Cartagena, dejó sus primeros destellos para convencer a la grada del Cartagonova. Antes de llegar a los diez minutos de juego, y desde casi la frontal del área, el argentino se sacó un testarazo descomunal, dirigido directamente hacia el larguero. Su físico imponente le convierte en un cabeceador sensacional, y su inteligencia a la hora de moverse le permite ganar fácilmente la posición. Eso sí, a medida que se aleja del área, sufre bastante.
El Cartagena echaba de menos algo más de mordiente por las bandas; es decir, algo más de Santi Jara y Elady, los puñales de la temporada pasada. Las posesiones eran algo insulsas, sin profundidad y el Badajoz aprovechó esas dudas del Cartagena para ir ganando protagonismo en el partido. Su mejor oportunidad, a cargo del ex valencianista Álex Corredera, sirvió para probar las cualidades de Marc Martínez. El guardameta, llegado desde el Recreativo de Huelva, sacó una mano magnífica para desviar el zurdazo del mediapunta del Badajoz que iba ajustadísimo hacia el poste.
Parecía que en la segunda parte iba a cambiar el guión, pero fue más de lo mismo. A la vuelta de los vestuarios, el Cartagena quiso meterle una marcha más y no pudo. Avanzó en la presión, y el Badajoz apenas pasó de la línea medular, pero faltaban las ocasiones claras. En ese escenario, Munúa movió ficha. El planteamiento del uruguayo era mantener el partido igualado hasta el minuto 60, y justo en ese instante dar entrada a dos pesos pesados como Verza, en el centro del campo, y Santi Jara, en la banda diestra.
Se marchaban los jóvenes Javi Vera y Carrillo, para dar entrada a dos hombres que deben ser titulares en este equipo. Pero por algo se habían quedado en el banquillo de inicio. No estaban al cien por cien, y se les notó demasiado. De hecho, Santi Jara lo acabó pagando.

Sin gasolina al final

El partido seguía enredado, en medio de una fase totalmente insulsa. El Badajoz tampoco se atrevía a dar un paso al frente y a probar a la defensa cartagenerista, que, eso sí, se mostró bastante segura a lo largo de los noventa minutos. Carlos David y Andújar, jugadores con experiencia, expeditivos y con buen juego aéreo, controlaron todas las embestidas de un Badajoz que tiene argumentos más que suficientes para pelear por el play off. Es el caso de Dani Segovia, delantero centro procedente del Rácing de Santander, que anduvo en mil batallas contra la zaga del Cartagena, pero que no encontró su oportunidad.
Por las bandas, Carlitos y Adilson tampoco tuvieron oportunidades para desequilibrar. Mientras tanto, los de Munúa pusieron en peligro una vez la meta rival en toda la segunda mitad. Fue en un lanzamiento de falta, algo escorado, que ejecutó Verza. La posición no era mala para un centro, pero el ex de Almería y Levante probó el disparo directo, y el balón se escapó cerca del larguero.
A medida que pasaban los minutos, al Cartagena se le agotaba el aliento. El esfuerzo de la pretemporada ha hecho estragos en un equipo corto de efectivos, que ha tenido que completar la convocatoria con jugadores del filial, a la espera de que firmen a nuevas incorporaciones que den un salto de calidad a esta plantilla. De lo mejor en esta segunda parte, las incursiones por la banda diestra del lateral Markel Etxeberría, que, sin embargo, no fue capaz de encontrar con sus centros la cabeza de un Pablo Caballero cada vez más cansado.
El argentino se quedó sin fuelle y Munúa tuvo que relevarle a diez minutos para el final. En su lugar entró Lucas de Vega, mediapunta cedido por el FC Barcelona. Así pues, el conjunto cartagenerista se quedó sin un delantero centro sobre el césped. A día de hoy solo tienen uno en la plantilla, y está claro que con eso no les llega.
Si aún le quedaba al Cartagena alguna opción de empatar el partido, esa se fue con la lesión de Santi Jara. El '10' se lesionó a falta de un cuarto de hora para la conclusión, por lo que prácticamente el FC Cartagena se quedó con un jugador menos. Llegaba muy justo al partido por unos problemas musculares que le han mantenido al margen durante gran parte de la pretemporada. En sus primeros quince minutos sobre el campo, su actuación era intrascendente, pero luego se resintió de su lesión, y el club sabe que le tendrá varias semanas más de baja, aunque aún no se conoce el alcance exacto de su dolencia.
En esos momentos, el Badajoz olió sangre. Sobre todo en los últimos minutos, recuperaron en parte la posesión del esférico, la que no habían tenido en toda la segunda mitad. Sin embargo, eso apenas fue suficiente para acercarse a la meta de Marc Martínez, que ya había dejado su impronta en el partido con la estirada de la primera parte.

A la larga, el punto puede ser bueno, dadas las circunstancias, ante un Badajoz que tiene equipo para pelear por lo máximo. Pero en la primera jornada, al igual que el curso pasado, ha quedado patente que el Cartagena aún está muy lejos del nivel que debe dar.
La Opinión

SD Ponferradina 1-0 FC Cartagena

Se acabó lo que se daba. El FC Cartagena tendrá que sufrir otra temporada más en un infierno del que no consigue salir. Por tercera temporada consecutiva, una grandísima actuación liguera se va al traste en el play-off, esta vez ante una Ponferradina que decantó la eliminatoria de su lado por detalles. En la ida fue la expulsión de Elady y el golazo de Ríos Reina; y en la vuelta un mano a mano fallado por Moyita, un larguero de Aketxe y un gol antológico de Isi Palazón firmaron la sentencia y la condena del Cartagena de Gustavo Munúa.
Sin la pólvora de Elady, elevado a máxima estrella de la plantilla albinegra, y sin la pareja de centrales que había brillado contra el Castilla, Gustavo Munúa alineó el once que todos esperaban, y se guardó la bala de Aketxe para la segunda mitad. Pero ya los contratiempos llegaron a los 26 minutos de juego, cuando una lesión muscular apartaba del camino a Santi Jara. Sin la verticalidad del de Almansa, el Cartagena perdía a uno de sus principales argumentos para agujerear la fortaleza defensiva de la Ponferradina.
Esperando en campo propio, y tirando de los galones y de la experiencia que no tuvo el Castilla en la vuelta, la Ponferradina aguantó las embestidas del Cartagena, y fue capaz de mantener su portería a cero pese a que todo el guión pudo cambiar en el minuto 8 de juego. La Ponferradina, con la línea de zagueros ligeramente adelantada y con varios jugadores descolocados, vio como Moyita recibió un pase en profundidad y se quedaba solo ante Manu García. El guardameta, que ya dejó en la cuneta al Cartagena con el Extremadura, se hizo enorme ante un Moyita que no encontró ningún hueco por el que colar el esférico. El portero repelió el lanzamiento y El Toralín respiró aliviado.
Minutos más tarde, el propio guardameta de la Ponferradina sufrió un choque que le permitió parar el partido unos minutos y rebajar las pulsaciones mientras el cronómetro, aún lejos del final, seguía corriendo a favor del conjunto local. El equipo de Jon Pérez Bolo, muy bien colocado en defensa, amenazaba con las conducciones de Isi o con los tiros de Dani Pichín, aunque Joao Costa no intervenía demasiado.
En los minutos finales de la primera parte sucedió otra jugada que podía haber cambiado el rumbo del partido. Los albinegros se quejan de que el colegiado le perdonara la segunda cartulina amarilla a Óscar Sielva en una acción bastante controvertida. Minutos antes había visto la primera por una patada a Fito.
El discurso de Munúa en el vestuario debió animar al cuadro albinegro, que salió en la segunda parte subiéndole una marcha al partido. En la primera lo intentaban pero con cierta contención, temerosos de que una contra acabara con sus expectativas.
La primera opción del segundo tiempo fue un cabezazo picado de Cordero, en un córner, que se marchó cerca del poste. Luego lo intentó Julio Gracia con un disparo con rosca un poco desviado. Y la que sería la más clara, a la postre quedó invalidada. El banderín del asistente casi supuso un alivio para Fito Miranda, que instantes antes había fallado algo imperdonable, con un disparo por encima del larguero cuando Manu García estaba totalmente descolocado.
Y cuando más animados estaban los albinegros en busca del primer gol, Isaac 'Isi' Palazón lo rompió todo. El ciezano, murcianista durante tres campañas, se erigió en el héroe de la Ponferradina. En la ida ya cuajó una actuación sobresaliente, pero no encontró portería. Esta vez marcó, y no de cualquier manera. Después de que Bravo, de espaldas a portería, se la dejara de cara en la frontal, Isi se sacó de la chistera una volea impresionante en dirección a la escuadra. El balón besó el larguero y se introdujo en la meta, ante la mirada de un Joao Costa que no pudo hacer absolutamente nada.
Moisés deja el equipo con diez
Gustavo Munúa tenía que jugarse todas las cartas que le quedaban en la manga. Sacó a Aketxe por Vitolo, para juntarle con Rubén Cruz y colgar balones a los dos arietes. El Cartagena, a dos goles de forzar la prórroga, no se rindió. Un disparo de Moyita raso forzó a Manu García a realizar una buena estirada, antes de que un suave testarazo de Aketxe animara aún más a los visitantes.
Ya con Igor Paim sobre el campo, que había sustituido a otro lesionado, Fito Miranda, al Cartagena se le escapó la opción de meterse en el partido, en una jugada con cierto aroma a Majadahonda. Hace poco más de un año, un tiro de falta de Aketxe que pudo sentenciar el ascenso se estrellaba en la cruceta, y dejaba la puerta abierta a la eliminación. Y con otro tiro de falta a la madera, desde el balcón del área, se cerraba la puerta a una heroica remontada.
Ese fue el punto de inflexión definitivo, a partir del cual los cartageneristas bajaron definitivamente los brazos. Y si aún quedaba una mínima esperanza Moisés se encargó de abatirla cuando derribó a Yuri en la frontal del área. El central sevillano tenía cartulina amarilla y se marchó disgustado en el que pudo ser su último partido como jugador del Cartagena. Caminaba al vestuario a paso lento, y nadie le metía prisa, porque ya nadie esperaba que, con diez jugadores y tras una expulsión y dos lesiones, el Cartagena le diera la vuelta a tal encrucijada.
Con la afición de El Toralín celebrando el pase, los del Cartagena esperaron pacientemente el pitido final del colegiado y se marcharon entre sollozos al túnel de vestuarios. Por tercera temporada consecutiva, el Cartagena cae en play-off. Esta vez en la segunda eliminatoria, como en 2017 en el Miniestadi contra el Barcelona B. El año pasado el palo fue doble, contra el Rayo Majadahonda tras ser campeones de grupo, y contra el Extremadura en casa en una segunda oportunidad. Esta vez cayeron ante una Ponferradina sólida en defensa y con el grado de inspiración en ataque que se necesita para ascender.
Con la derrota de este sábado, se acaban las aspiraciones de un equipo que se vio en Segunda durante gran parte del curso, desplegando un fútbol de Primera en Segunda B, pero que a la hora de la verdad ha vuelto a tropezar.
La Opinión

FC Cartagena 1-2 SD Ponferradina

Todos los partidos no pueden ser iguales ni un equipo es capaz de afrontarlos siempre de la misma manera. El FC Cartagena ha pasado de una semana a otra de la euforia a la más absoluta de las lamentaciones, después de la derrota cosechada en el Cartagonova ante la Ponferradina por 1-2. Este mal resultado en casa supone que la eliminatoria de la fase por el ascenso se ponga muy cuesta arriba. Esta semana se jugará en El Toralín y el equipo berciano lo tiene todo a su favor para meterse en la última eliminatoria por el ascenso.
El bloque de Munúa no podía afrontar el choque de la misma manera que ante el Castilla, porque el rival no era el mismo, el sentimiento de venganza generado en la ida no existía y la veteranía exhibida sobre el campo tampoco si lo comparamos con los jóvenes e inexpertos madridistas.
La Ponferrada tiró de pegada, aprovechó bien sus opciones y se pone con un marcador que probablemente ni podían imaginar durante esta última semana.
El Cartagena no estuvo fino. Dio un zarpazo en un momento clave, cuando el rival estuvo mejor, pero no fue a más. Más bien al contrario, decidió conformarse con este resultado y apostarlo todo a la vuelta.
Rubén Cruz adelantó a los locales y colocó de nuevo al equipo arriba en la eliminatoria, pero el rival del Bierzo trabajó más y mejor de medio campo hacia arriba. Fue más consistente defensivamente y mucho más picajoso en ataque. Dos goles en la segunda parte, uno de libre directo -muy dudosa la falta cometida por el albinegro- y otro de su goleador Yuri ponen las cosas muy cuesta arriba para los de Munúa.
El conjunto entrenado por Bolo no tenía intención de conceder ni un metro al Cartagena, de ahí que viéramos a un equipo local más replegado y una Ponferradina tratando de dominar el partido.
Los albinegros sabían que los bercianos son de pivotar mucho con sus jugadores grandes de arriba, de ahí que tanto López como Mejías tuvieran trabajo extra para achicar los espacios, evitar que pudieran bajar el balón y no dar tampoco margen para que cualquiera pudiera armar la pierna para el disparo.
Sorprendió que de inicio el equipo albinegro no pudiera tener el dominio del esférico. Los hombres de dentro no tenían oportunidad de mantenerlo en sus pies, principalmente por el trabajo de desgaste del oponente en el uno contra uno.
Es por eso por lo que al Cartagena no se le veía fluido en las transiciones o rápido en los despliegues a partir del círculo central. A Moyita le costaba mucho avanzar, lo mismo que a Santi Jara.
Por contra, la Ponferradina tiraba balones bombeados a sus delanteros o trataba de meter a Isi Palazón -exjugador del Real Murcia- martilleando por el costado que defendía Luis Mata.
Las primeras aproximaciones fueron de los de Ponferrada y dieron sensación de peligro con balones buscando las espaldas de los centrales.
En el minuto 9 una doble acción ofensiva de la Deportiva Ponferradina supuso de nuevo poner en aprietos a la zaga local. La defensa albinegra anduvo rápida al despejar un balón que controlaba Kaxe dentro el área.
El Cartagena no sabía imprimir ritmo al partido, pero se encontró con un balón que caía a Santi Jara en medio campo. De fuera hacia adentro, el almanseño se libró de los oponentes que le salieron al paso y en el desmarque de banda de Rubén Cruz cedía al sevillano, que de un perfecto zurdazo mandaba el balón al fondo de las mallas.
El Cartagena había logrado picar con su aguijón primero, donde más duele, cuando el rival parecía sentirse cómodo y en el momento que menos esperaba.
El partido tampoco cambió demasiado tras el tanto. El Cartagena siguió expeditivo y la Ponferradina trató de llevar balones al área de Joao Costa.
Todavía hubo tiempo para que Elady arrancara los aplausos en un balón interior al que llegó algo forzado y en carrera disparó demasiado centrado. El portero despejó y Elady le volvía a dar con la espuela pero el cancerbero, atento, logró repeler el esférico.
Poco había variado el partido en la segunda parte, a excepción de que el equipo castellanoleonés se acercaba más y mejor al área de Joao Costa.
Mejías evitó el gol en el 58 al robárselo de los pies cuando Kaxe iba a rematar. Fue el propio Mejías quien hizo una falta al borde del área -muy dudosa, por cierto- y Ríos la ejecutó con maestría. Nada pudo hacer Joao Costa para evitar el gol del equipo visitante.
El partido entró, a media hora del final, en una depresión para el Cartagena, que no veía ya la fórmula de resolver la ecuación.
Las quejas de público y jugadores eran continuas para un colegiado que veía todo solo de color visitante.

El partido terminó de torcerse cuando Elady hizo una falta con patada por detrás y fue expulsado en el 71. Ahí, Molo sacó más artillería pesada, buscando la sentencia. Llegó en el 88, un balón arriba desde la derecha al carrilero, que se traga Luis Mata, lo consigue rematar a placer Yuri, haciendo el 1-2 que pone muy cuesta arriba esta segunda eliminatoria para el FC Cartagena.
La Opinión

FC Cartagena 2-0 RM Castilla

El FC Cartagena está en segunda ronda. Los escépticos y los crédulos vivieron un partido para el recuerdo en el Cartagonova, con remontada y pase a la segunda ronda. Elady y Cordero devolvieron la ilusión, la esperanza y el optimismo a las gradas de un abarrotado estadio que no dejó de empujar a los suyos los noventa y pico minutos que duró el encuentro.
La afición necesitaba vivir y saborear de un momento de estos, en los que la balanza cae a favor de los suyos. Han sido muchos los traspié sufridos en momentos importantes en el Cartagonova y aunque sea la primera ronda de la fase de ascenso, el instante se convierte en especial por el hecho de que el Cartagena se sobrepuso, apeló a la épica para sacar adelante una eliminatoria que se antojaba muy, muy complicada.
Aquel gol que marcó Jara, pero que el colegiado dio a Elady, en el partido de ida se convertía en fundamental en la eliminatoria. El 3-1 daba un momento más para la esperanza. Un 2-0 los metía en la segunda eliminatoria, pero es que además de hacerle dos tantos al Castilla, había que hacer un partido repleto de tensión, intensidad, presión, dominio, veteranía, actitud y contundencia. No le faltó al Cartagena ayer ni un ápice de ningunos de esos elementos, que son propios de un equipo de Segunda B que aspira a hacer algo más.
Seguro que la gran mayoría de los aficionados había imaginado un arranque de partido como el que vivió. Intensidad y mucha presión para anotar rápido. Tanto que bastaron poco más de 120 segundos para poner el Cartagonova patas arriba. Perfecto el equipo nada más empezar. Atosigó al Real Madrid Castilla que apenas había logrado dar dos pases seguidos.
Balón robado por Elady, que llega a medio campo, con caída a Óscar Ramírez. Éste mete en interior a Santi Jara y un centro del almanseño al segundo palo lo remata con todo llegando desde atrás Elady para poner el 1-0 y la locura en el Cartagonova.
Cuántas veces habríamos oído esta semana hablar que antes de meter el segundo habría que hacer el primero. No cabía la precipitación, pero es que el Cartagena no quería perder ni un segundo en su reloj. El primer paso se había dado. El camino era larguísimo, pero este grupo de futbolistas parecían tener muy bien interiorizado su partido, aquél que los podía llevar a la siguiente ronda.
El golpe dejó tocado al Real Madrid Castilla, no había casi aterrizado en el terreno de juego para darse cuenta que este FC Cartagena no era aquel enclenque al que sacudieron a su antojo en Valdebebas.
Espoleado por 13.500 espectadores los de Gustavo Munúa habían cambiado la coraza para convertirse en los superhéroes de una afición que necesitaba de un partido memorable como el vivido en la tarde de ayer.
Por cierto, no he hablado todavía del once que propuso el entrenador. Dejó fuera a Aketxe y metió a Rubén Cruz -excelso ayer, como gran parte de sus compañeros-. Sabía el entrenador lo mucho que sufre el Castilla por alto en los balones al área, de ahí que la mejor manera es fijar un hombre alto y listo como Cruz para poner en aprietos continuos a la pareja formada por Alex y Javi Sánchez.
El propio Cruz envió de cabeza un balón pegado al palo en el minuto seis de partido.
Este martilleo de los albinegros dejó el segundo otra vez en un balón al área tras un saque de esquina. El esférico lo remata de cabeza Cruz y Luca Zidane lo repele como puede, pero Cordero, atento y esperando a ver qué caía, se encontró que le llegó el esférico de la mejor manera posible. Solo para tocarlo y mandarlo a la red.
Solo doce minutos y el Cartagena lo tenía todo hecho. Bueno, todo no, porque ahora tocaba saber interpretar lo que habían conseguido. Leer la situación, seguir manteniendo ese nivel de exigencia y evitar que el Castilla anotara para no tener que volver a empezar otra vez.
Los de Manolo Díaz se habían convertido en un juguete roto. A los blancos les gusta el juego rápido por los costados y el balón interior a Cristo y Dani Gómez.
El Cartagena contrarrestó la movilidad del esférico con contundencia, dureza a veces, pero con mucha atención en las ayudas, evitando de esta manera que los jóvenes madridistas pensaran demasiado para manejar el balón con rapidez de medio campo hacia arriba. Los albinegros ahogaron la salida del rival y lo convirtieron en la mínima expresión en su juego.
Un balón colgado al área que acaba envenenándose para que Joao Costa lo mande a córner cuando encaraba la portería es la única aportación ofensiva de los visitantes.
Mientras, el trabajo físico, de desgaste y cobertura era incesante en los albinegros. Moyita pudo hacer el tercero en el minuto 18 tras centro de Rubén Cruz y Elady también lo intentó de chilena en el 31.
En la segunda parte, Díaz sacó toda su artillería, pero el Cartagena se pertrechó a la perfección atrás e incluso pudo hacer el tercero tras estrellar Cordero al larguero el balón.
Nada ni nadie iba a quitarle a este Cartagena este lugar en el sorteo de hoy. Los albinegros brindaron un bonito espectáculo. Rindieron a su mejor nivel y ahí hay pocos que le puedan superar.
La Opinión