UD Ibiza 1-0 FC Cartagena

De las malas rachas se sale ganando. Jugar bien o mal se convierte en secundario cuando el hambre aprieta, la clasificación te ahoga y los rivales se te echan encima. Todos lo saben, no hay que dar demasiadas explicaciones o tratar de convencer a ningún seguidor de que se juega bien, si luego no se gana un partido.
El FC Cartagena acumula ya seis jornadas consecutivas sin oler las mieles de la victoria. Ha pasado de la plácida primera posición con seis puntos de ventaja del segundo en la jornada vigésimo séptima, a la tercera plaza, a un punto en estos momentos de los dos primeros clasificados y con una crisis de juego y de identidad que nadie podría haber previsto ahora ni nunca, visto al Cartagena de hace poco más de mes y medio. La victoria y remontada ante el Melilla marcó un antes y un después. El triunfo allí, en tierras norteafricanas el 3 de marzo fue el último, por ahora, de los albinegros, que han languidecido incomprensiblemente cuando todo se les había puesto a su favor.
Ayer volvía a hincar la rodilla por tercera semana consecutiva a domicilio. Lo hizo ante el Sanluqueño en lo que fue considerado un accidente; también le ocurrió en la jornada trigésimo primera frente al Badajoz en un partido que sí que levantó las alarmas al entrenador tras una fatídica segunda parte y lo repitió este domingo en Ibiza ante un oponente que mostró una imagen muy similar a los albinegros, con la salvedad de que los de Pablo Alfaro tiraron de oficio, aprovecharon sus opciones y no se dejaron intimidar por un Cartagena que arrastra la sombra de lo que fue ahora por esos campos de Segunda B.
El equipo de las Pitiusas lo tiene prácticamente todo dicho esta temporada. Sabe que lo tiene muy difícil para meterse en los play off, por lo que su intensidad no podía ser la misma que la de un Cartagena que podía haberse colocado líder en solitario en caso de haber ganado.
El Ibiza fue un bloque consistente en defensa, pero muy inocente en ataque. Sus opciones llegaban la mayor parte de las ocasiones a balón parado, porque apenas eran capaces de soldar una o dos combinaciones bien desde las bandas o desde el centro. Con un poco de presión y contundencia, el Ibiza anuló su fútbol creativo y los de Alfaro se limitaron a dejar correr el partido a la espera de una ocasión, que sí les llegó a falta de 20 minutos para el final.
Eso sí, el entrenador local sabía qué debía hacer su equipo para limitar el control sobre el partido del Cartagena. Apretó la salida de los centrales. Era difícil salir con esa presión y, a veces, con la contundencia que se empleaban los locales. Pero también era complicado controlar el esférico en un césped artificial repleto de irregularidades en el bote, control o pase.
Los albinegros daban la sensación de querer hacerlo, pero de ser incapaces de conseguirlo, por lo que poco a poco cambiaron la apuesta para decantarse por el fútbol directo. Esta decisión fue todavía más equivocada. Moyita, Elady, Santi Jara y, por supuesto, Rubén Cruz ni olían el balón.
El equipo de Munúa andaba muy bien posicionado de medio campo hacia atrás, pero cuando le tocaba armarse en ataque era un auténtico desastre.
El preparador uruguayo advertía hace una semana, después de empatar ante el Real Murcia, que tenían un problema de regularidad y de concentración. En esta oportunidad no tanto de concentración sino de falta de ideas y de confianza. Es posible que los malos resultados de las jornadas anteriores les hagan tratar de sacar sus partidos basándose en la contundencia defensiva y de ahí crecer en ataque.
La primera parte la habían conseguido salvar hasta el minuto 68 de partido; la segunda ni por asomo ofrecieron visos de intentarla en los 90 minutos del encuentro.
El FC Cartagena no disparó a puerta hasta el tiempo añadido, lo que muestra a las claras que si no ha tocado fondo ya, este equipo está a punto de hacerlo y necesita una sesión urgente de psicoanalista para arreglar esos problemas graves que le han hecho cambiar el sino de su temporada.

Sequía anotadora

Rubén Cruz volvía a ser por segunda semana consecutiva la punta del ataque cartagenero. Desde que a Elady se le secó el acierto -su último gol fue ante el Melilla-, este Cartagena atraviesa por un desierto del que nadie ha sido capaz de sacarlo. Tres tantos en las últimas seis jornadas es un dato tremendamente negativo para un club que aspira a ser campeón de grupo. Sin los goles de Elady, el Cartagena se ha desarmado y ni Rubén Cruz ni Aketxe han sabido coger el testigo para mantener firme las esperanzas albinegras.
El Ibiza no hizo otra cosa más que los albinegros, sino aprovechar la ocasión cuando se le presentó. Fue en el minuto 68 cuando Núñez remató al fondo de la red un buen centro desde una falta lateral. Eso sí, el jugador del Ibiza estaba completamente solo. Nadie le acompañaba para evitar su testarazo tan claro.
Munúa trató de reaccionar dando entrada a Aketxe y Fito Miranda y el Cartagena no reaccionó tampoco así. Solo Fito Miranda, en el último minuto, tuvo un claro mano a mano con el cancerbero, que resolvía bien. Luego el propio portero evitó el gol al detener un remate que iba adentro cuando se cumplía el minuto 94 de partido.
Este resultado es fruto de una racha de mal fútbol del Cartagena que se alarga desde el pasado diez de marzo y que empieza a preocupar y mucho a club y afición.

No solo se ha perdido el coliderato detentado hasta ahora, sino que ahora toca mirar atrás para evitar que los que llegan le arrebaten un puesto de play off.
La Opinión

FC Cartagena 1-1 R. Murcia

Los jugadores del Real Murcia acabaron recorriendo todo el fondo norte del Cartagonova festejando con sus aficionados el empate logrado en feudo enemigo. Unos pocos futbolistas del FC Cartagena se quedaron al término del choque para dar las gracias a sus aficionados, que ya en ese momento habían puesto la mayoría 'pies en Polvorosa'.
El empate a uno en el derbi se interpretó de dos formas muy diferentes dependiendo de quién lo viviera. El FC Cartagena tenía a sus pies el regreso a la primera posición si superaba a un Real Murcia que llegaba con el temor de que pudiera salir demasiado perjudicado del Cartagonova.
A pesar de que el equipo dirigido por Gustavo Munúa llegaba al partido con una racha de cuatro encuentros sin ganar, nadie podía imaginar otro resultado que no fuera el de la victoria ante un enemigo con una trayectoria muy desalentadora y que animaba incluso a pensar en una goleada.
Pero no salió como todos podían esperar por varios motivos. El derbi, como bien dicen los entrenadores cada vez que se les pregunta, se vive fuera del campo con mucha pasión, pero dentro de la cancha a los jugadores también les cambia el chip y sus motivaciones pueden ser mayores.
Por otro lado, el FC Cartagena se vio con un 1-0 en el marcador a la media hora del partido y en la segunda parte empezó a dudar de su fútbol y su estilo. Munúa lo reconocía al término del partido. Perdió su identidad y, por tanto, también el sello que le ha llevado hasta lo más alto. 
El Real Murcia, que había pasado sin pena ni gloria la primera parte, detectó las dudas y trató de asaltar la portería de Joao. Si bien no se puede tildar de buen encuentro el de los granas, supieron morder cuando debían hacerlo e incluso pudieron llevarse la victoria en un último arreón del muleño Josema.
El técnico albinegro apostó de inicio por un equipo repleto de jugadores de calidad de medio campo hacia arriba. Decidió situar a Julio Gracia junto a Moyita, y Vitolo por detrás. El bloque cartagenerista tendría más llegada y más alternativas tanto con las entradas por banda de Santi Jara y Elady, como por los pases filtrados de Moyita en la parcela ancha del terreno de juego.
El preparador del Real Murcia decidió, por su parte, meter más peso en medio campo, con Maestre, Juanma y Miñano.
Los cartageneristas se hicieron con el control de la primera parte tal y como vienen haciendo la mayoría de los partidos. Tocaban y llegaban por las bandas con fluidez. El delantero titular ayer, Rubén Cruz, tuvo dos claras en los minutos 17 y 21 de partido. La primera tras un saque de esquina, pero su testarazo se marchó fuera por poco. La segunda fue por la otra banda, con centro de Santi Jara y nuevo remate del atacante sevillano que se fue desviado de nuevo.
Sin ser un dominio tan significativo lo cierto es que el Real Murcia no encontraba el camino de medio campo hacia arriba. Lo intentaba la mayoría de las ocasiones a balón parado y Chumbi se las tenía que ver con todos para buscar alguna que le sirviera para poner en aprietos a Joao. Lo intentó el aguileño con un cabezazo que repelía el portero nada más comenzar el partido y también en minuto 36 con otro remate que se marchó alto.
El bloque local encontró el camino de la portería a la media hora del partido, cuando una eléctrica combinación por la parte izquierda llevada por Jesús Álvaro la culminaba Santi Jara con un derechazo ajustado, lejos del alcance de Mackay.
El bloque local abría la espita y todo se presuponía más fácil una vez inaugurado el electrónico.
Pero el Cartagena tiene tras él un reguero de malos partidos que le han hecho perder su privilegiada posición. Los jugadores no juegan ya con esa sensación de superioridad y ahora el miedo empieza a atenazar las piernas de los jugadores, no tan seguros, no tan frescos y más ansiosos que hace un par de meses. Los de Julio Algar se marchaban al descanso con muchas cosas que cambiar para intentar poner en apuros a los de Munúa.
La segunda parte fue otro partido distinto a la primera. El Real Murcia, le quitó el balón al Cartagena, quería más pero no sabía cómo hacerlo y Chumbi era un náufrago en una isla a la espera de un barco que lo rescatara. La incertidumbre y el desasosiego de los locales lo palparon los granas, que decidieron echar un pie adelante, pisar campo albinegro y meter balones al área como síntoma previo de que algo estaba cambiando. Algar dio entrada a Josema y retrasó a Parras por el carril derecho. Juanma dejó su sitio a Curto. Ya lo tenía todo sobre el campo. Había que saber aprovechar las pocas opciones claras, bien en un saque de esquina o a balón parado para meter el susto en el cuerpo a los locales.
Armando, del libre directo, probó a Joao Costa, que mandó el balón a saque de esquina.
A todo esto, en el 71 se produjo un apagón que detuvo el juego diez minutos.
El árbitro dio 14 minutos de prolongación, lo que aprovechó el Real Murcia para sacarle punta al carril derecho. Josema volvió a ser crucial para filtrar un pase medido a Chumbi, que anotó el gol del empate cuando empezaba a antojarse para muchos que el encuentro no tenía pinta de acabar en empate. El empuje de los granas dio su fruto y el atacante volvió a ser crucial para salvar los muebles.
Josema pudo incluso hacer el 1-2 en un mano a mano que resolvía Joao in extremis al final.

El derbi reparte alegría y decepción a partes iguales.
La Opinión

CD Badajoz 1-0 FC Cartagena

Un nefasto mes de marzo ha condenado al FC Cartagena a la segunda posición después de encadenar doce semanas consecutivas en lo más alto de la tabla clasificatoria. La última desgracia llegó en Badajoz, con la derrota por 1-0, con gol de penalti de Eder y tras un clamoroso error de Joao Costa, que tiraba por tierra las buenas sensaciones que había ofrecido tanto él como su equipo en la primera parte.
El equipo cartagenero ha entrado en una profunda crisis de resultados y con dos puntos conseguidos de los últimos doce disputados, ve cómo el resto de rivales se le han ido poco a poco acercando, hasta el punto de que el Melilla ya le ha empatado en lo más alto de la clasificación. 
La falta de gol se ha convertido en un problema en estos momentos. Si a eso le añadimos que los de Munúa no tienen aquella contundencia defensiva que exhibieron en la mitad de la competición, esto ocasiona un bache inesperado en uno de los peores momentos de la competición y con una clasificación cada vez más apretada.
La verdad es que este Cartagena ofreció dos versiones bien diferentes durante los noventa minutos. En la primera fue un equipo con una imagen muy parecida al que le hemos visto esta temporada en la mayoría de los encuentros: dominador, con personalidad y llegador. Pero lo que ofreció en la segunda ha sido algo más parecido a lo que se ha podido ver también esta temporada en algún encuentro, como el vivido hace dos semanas ante el Sanluqueño. Los de Munúa se dejaron someter, eran una sombra de lo que habían ofrecido minutos antes y se convirtieron en un oponente endeble, superado y ahogado de medio campo hacia arriba.
La vuelta de Moyita fue lo positivo que le pasó al Cartagena en la primera parte. El jugador andaluz fue el mejor del partido en ese periodo. Tomó las riendas del equipo, puso la verticalidad y llegada que necesitaba el Cartagena. Era bien respaldado por un Santi Jara muy activo desde el costado derecho. No tanto lo fue Elady, ayer bastante inédito todo el choque.
Lo cierto es que el bloque cartagenerista llegaba con mucha fluidez. Antes de cumplirse el primer minuto a punto estuvo de sorprender al Badajoz en una acción que concluía con un pase atrás de Elady que se quedó en el camino.
Luego fue Jesús Álvaro el que lo intentó desde fuera. Su chut era repelido por un Kike Royo algo impreciso. Los futbolistas albinegros querían aprovecharse de esa indecisión del cancerbero local, con zapatazos desde fuera del área y por eso lo intentó Santi Jara en el minuto 11.
Moyita, en el minuto 18, enfiló la portería se deshizo del defensor y ante el portero elevó algo desviado.
El Cartagena provocó rápidas transiciones y conseguía hacer daño a un Badajoz que no lograba acercarse a Joao Costa y que sus éstos se limitaban a balones parados al área del cancerbero cartagenero.
Elady y Cordero lo intentaron otra vez desde lejos. El primero con un derechazo que detuvo con dificultad el cancerbero y el segundo con una volea que hizo emplearse a fondo al meta local.
Los de Cartagena se marchaban al vestuario con una buena sensación y todas las expectativas para llevarse el partido tras los méritos contraídos por unos y por otros.
Tras el descanso la cara que mostró el Cartagena fue muy distinta. En la segunda parte el Badajoz metía atrás a los albinegros y las tornas se cambiaban. Lo que había hecho el bloque de Munúa en la primera parte no se repetía en la segunda. Los de casa combinaban mejor, daban un paso adelante y ponían en apuros a una defensa que hasta ese momento no había tenido ningún contratiempo.
En el minuto 48 Petcoff lo intentaba con un disparo algo escorado, que despejaba Joao Costa. Era la primera ocasión del Badajoz entre los tres palos y el inicio de una fase en la que los albinegros andaban muy desorientados. En el minuto 57 Higón encaraba a Joao Costa, que salvaba al Cartagena al repeler el balón con su cuerpo.
El público espoleaba a los suyos y los visitantes no reaccionaban. El peligro empezaba a ser una constante en el área de Joao Costa. El portero luso volvía al once tras cumplir un partido de sanción y su trabajo hasta ese instante había sido correcto, pero en el minuto 65 cometió un claro error que provocó el penalti en contra. No ataja un balón en largo que busca a la carrera. Al ver que se puede salir del área, lo suelta y un atacante lo coge junto a él.
Costa trata de arrebatárselo, pero lo derriba y el colegiado pita la pena máxima, que Éder transforma en el 1-0.
Munúa saca de forma inmediata a Aketxe y Fito Miranda, para tener más pegada arriba, pero no consigue ni mucho menos su propósito. El balón apenas transita por las botas de los jugadores albinegros y los balones siempre acaban cabeceados por un defensor que supera a los delanteros.
En estas idas y venidas, el Badajoz está a punto en dos oportunidades de hacer el tercero. 
La impotencia del Cartagena es manifiesta tras el gol recibido y vuelve a mostrar síntomas de debilidad, ante un oponente que aprovechó sus opciones para llevarse los puntos.

De esta manera, acaban la jornada en segunda posición, con 61 puntos, empatados con un Melilla que sí que hizo sus deberes.
La Opinión

FC Cartagena 1-1 CF Villanovense

Dicen los que entienden de fútbol que las competiciones se deciden en las últimas diez jornadas. A ellas llegó el FC Cartagena con seis puntos de ventaja con el segundo y tercer clasificado y a ocho del cuarto y quinto en la tabla. Gracias a esa renta, los de Gustavo Munúa se mantienen aún en la primera posición, aunque ahora la distancia con el segundo y tercero ha disminuido hasta los tres puntos y con el cuarto son seis.
Y es que el empate de ayer ante el Villanovense (1-1), unido a la derrota ante el Sanluqueño de la semana anterior y el empate a cero ante el Sevilla Atlético han disminuido las pretensiones del actual líder para darle un zarpazo a la competición. Sus tropiezos han convertido las cuatro primeras plazas en una bonita lucha por el poder entre cinco equipos. Cuando todo parecía que al Cartagena le iba a costa muy poco alzarse con el campeonato, las adversidades en este mes de marzo le han hecho mirar hacia adentro y ofrecernos una realidad muy diferente.
Aunque se achaque a los medios de comunicación ese papel de ventajistas a la hora de analizar el partido y hacer hincapié en los errores o aciertos de los entrenadores, la realidad de este Cartagena es que ha perdido el atrevimiento y la desenvoltura que lo aupó desde la decimoctava posición en la jornada cuarta, a la primera en la jornada decimonovena.
Los albinegros no tienen ese punto de descaro, son más previsibles, menos fluidos y sufren mucho más. Sin restarle importancia a un bloque que siempre quiere tener el peso de los partidos y mantener el control del esférico, el empate ante el Villanovense nos enseñó a un bloque que no pierde esa personalidad, pero que no tiene la fuerza o la insolencia de otras jornadas.
Dice el entrenador que nunca han subestimado a los oponentes y que ellos también juegan. Hay que darle, en parte, la razón al preparador. Todos los equipos de la categoría han empezado a saber cómo hay que enfrentarse al FC Cartagena para sacar rédito al encuentro. Lo hizo el Almería B y lo han hecho el Sevilla Atlético, el Sanluqueño y el Villanovense. Fue el Recreativo, con el que el empataron en la jornada vigésimo segunda, el que les mostró el camino al resto: no se puede venir al Cartagonova a jugar de tú a tú a los de casa, que son un bloque que mueve bien el esférico, que tiene jugadores desequilibrantes y mucha potencia arriba. Así pues, lo mejor es juntarse bien atrás y esperar la oportunidad, que siempre llega, para aprovecharla y sacarle el rendimiento que debe.
No se salió ni un milímetro el Villanovense de este propósito y al final se llevó un punto, que incluso pudieron haber sido tres si Mario Fernández, el portero titular de los locales, no hubiera evitado el segundo con una fantástica intervención, lo mejor sin duda ayer del Cartagena.
La primera media hora de los de casa fue muy buena. Faltó el gol, porque lo hicieron todo bien. A pesar de no tener a tres pesos pesados en el once: los sancionados Joao Costa y Elady y el lesionado Moyita, el bloque local no dio síntomas de endeblez. Aketxe lo intentó de cabeza con un remate que detuvo el portero. El rechace no lo pudo aprovechar Fito Miranda. Luego fue un disparo también del atacante vasco a la carrera que se marchó desviado en el minuto 14 y un mano a mano de Santi Jara en el minuto 17, que no supo culminar el almanseño.
En el minuto 19, Fito Miranda tiene la mejor ocasión de este periodo. Un centro desde la derecha de Óscar Ramírez lo remata picaco con la cabeza su compañero al primer palo, pero el cancerbero, atento, manda el balón a línea de fondo.
Los albinegros tenían completamente dominado al Villanovense. Era cuestión de esperar a la siguiente y, por supuesto, no perder las maneras en defensa.
Pero esto segundo no se cumplió y una mala gestión desde la izquierda permitió que Pedro Montero mandara un preciso pase medido al área donde José Ramón esperaba solo para mandarla al fondo de la red. El Cartagena se daba de bruces de nuevo con la realidad. No había convertido alguna de las cuatro que tuvo y pagaba un despiste defensivo, el único, en esta media hora.
El tanto dejó tocado al Cartagena, que vio cómo el Villanovense se crecía y en el 39 un centro desde la derecha lo remataba Pedro Montero algo cruzado o como el propio jugador natural de Alguazas Montero chutó desde el borde del área y detenía Mario Fernández.
Tras el paso por el vestuario el equipo de Munúa se recompuso y volvía a la carga, para tratar de igualar cuanto antes y evitar las prisas de última hora.
Aketxe reclamó un posible penalti tras un error en el despeje del portero. El vasco recogió el balón y cuando encaró al meta cayó al suelo. El colegiado no vio nada y no pitó, por tanto, nada.
El dominio era de nuevo total y el gol llegó antes del primer cuarto de hora con una combinación entre Óscar Ramírez y Fito Miranda que culminaba este último, con ayuda de un defensor, que desvió el balón, mandando el esférico al fondo de las mallas.
El Cartagena se animó y Cordero probó suerte con un zapatazo desde la frontal del área en el 61.
Los de casa se iban para arriba, pero en un saque de esquina, un duro testarazo de Xavi Puerto lo despejó con la mano Mario Fernández cuando todos veíamos ya el segundo del Villanovense.
Evitó Mario el 1-2, pero sus compañeros no tenían ni la fuerza ni la fluidez para entrar en esa telaraña defensiva del Villanovense. Rubén Cruz lo intentó con un cabezazo que se fue alto, antes de que el exalbinegro Moussa fallara una clara ocasión para los extremeños en un centro al área.

El empate volvía a decepcionar a todos. El Recre y el Melilla acechan ahora el liderato.
La Opinión

Sanluqueño Atl. 3-1 FC Cartagena

Resbalón del FC Cartagena en El Palmar ante el Sanluqueño en un mal partido de los de Munúa. La derrota supone el primer tropiezo serio desde hace trece jornadas y pone un poco más apretada la clasificación si sus perseguidores son capaces de ganar hoy sus respectivos encuentros.
El equipo albinegro se sintió incómodo en todo momento, sobre todo en una primera parte en la que adoleció de intensidad. Es incomprensible esa flojedad que mostró un Cartagena que nos tiene acostumbrados a adaptarse bien casi siempre al guion que le impongan en cualquier campo. La laxitud le provocó encajar ante un rival de menor enjundia -gol de Güiza- e ir siempre a remolque en el marcador. El tanto en propia puerta de José en el 58 no mejoró las cosas para un Cartagena que nunca dio síntomas de poder llevarse el partido. Encima, acabó con la expulsión de Joao Costa en una desafortunada acción en el saque de un balón.
Muy mal los albinegros de inicio. El Sanluqueño apretó la salida del equipo cartagenerista, algo normal jugando en casa y ante un equipo que no gusta de sortear el balón. Esto generó que nadie fuera capaz de poner el balón en el suelo.
El equipo local ganaba siempre los duelos individuales, se anteponía con rapidez entre el balón y el atacante y no permitía que el medio campo del Cartagena oliese la pelota. Como en alguna otra oportunidad esta temporada, los jugadores que necesitan tener el balón para generar peligro estaban desaparecidos.
Al jugar tan atrás, Vitolo andaba más en labores defensivas y Cordero no podía tener el balón en transición.
A pesar del escasísimo control que tenía el equipo con el balón en los pies, el Sanluqueño no inquietaba casi nada a Joao Costa. Dani Güiza era el encargado de agitar el encuentro con sus balones parados y alguna que otra carrera buscando el esférico, pero un empate sin goles no le perjudicaba, de momento, a los albinegros a la espera de que ese ímpetu inicial de los locales fuera diluyéndose.
Sin embargo, una falta lateral lanzada por Dani Güiza en el minuto 23 condenó al Cartagena con un fútbol mucho más impreciso y nervioso. El exinternacional español lanzó al área y su balón salió envenenado al tocar en la espalda de Moyita. El esférico se fue al segundo palo, donde Joao Costa, a pesar de su estirada, nada pudo hacer para evitar que entrara al fondo de las mallas.
El gol, lejos de espolear a los cartageneristas, les dejó aturdidos y sin saber muy bien cómo se había llegado a esa situación. Todo lo contrario es lo que le estaba sucediendo al Sanluqueño, que cogió impulso tras el tanto y siguió insistiendo con intensidad y fuerza en cada balón dividido.
El Cartagena no se acercaba ni por casualidad a la portería defendida por Javi Jiménez y se dedicó a mandar balones en largo para solucionar los problemas atrás y buscar a Aketxe para que inventara.
El equipo local lo intentó con lanzamientos a balón parado y primero fue Nando Quesada quien a la media hora buscó la portería con un gran lanzamiento de libre directo que hace intervenir a Joao Costa.
En la segunda parte, el Cartagena salió algo más despierto. Tomó más iniciativa y llegó con relativa comodidad. Y es que no había que hacer demasiado, en el momento en el que el Sanluqueño bajó la intensidad, para darse cuenta de que los gaditanos tienen muchas lagunas defensivas.
Antes de cumplirse el primer cuarto de hora Elady consiguió zafarse de su oponente en la banda izquierda y mandó un balón al área, que tocó José para mandar en propia puerta para desgracia de los locales.
Pese a eso, a los albinegros les faltó en todo momento más fluidez, más dominio y, sobre todo más llegada al área. Seguían quizá con una marcha menos de la que son capaces de ofrecer, por lo que se palpaba la superioridad pero ellos no la plasmaban sobre el césped con la contundencia de otras ocasiones.
Munúa dio entrada a Rubén Cruz y a Fito Miranda para buscar más peso en las acciones ofensivas.
Si todos esperaban el segundo del Cartagena, lo que nos encontramos fue un clamoroso error al saque de fondo de Joao Costa. Envió demasiado corto, los centrales no estaban atentos -quizá esperaban el esférico más largo-, lo que aprovechó un atacante local para ceder el balón a David Toro, que encaró a Joao Costa. Éste salió a la desesperada e hizo falta fuera del área. El colegiado le enseñó la roja. Salió Mario Fernández, que no pudo hacer nada en el libre directo de Toro, que acabó en el fondo de la red. Un minuto antes, Munúa había quitado a Rubén para meter al portero -solo 13 minutos estuvo en el campo el sevillano-.
Con el Cartagena lanzado a por el empate, el Sanluqueño lo cogió en una contra, que acabó con un penalti cometido por Jesús Álvaro y convertido por Mawi, para terminar de dar la puntilla a los albinegros.
Borrón del Cartagena en El Palmar en un partido para olvidar, por la falta de actitud y de intensidad de los de Munúa.

La derrota es un accidente del líder, que necesita demostrar de nuevo que los dos últimos tropiezos son, solamente, un pequeño bache.
La Opinión

FC Cartagena 0-0 Sevilla Atl.

El FC Cartagena se encontró ayer en casa un muro demasiado alto para saltar y fue incapaz de dar el brinco para llevarse los tres puntos. La visita del Sevilla Atlético deja un empate sin goles entre un equipo que llevó la iniciativa, el de Munúa, y otro que sabía de la exigencia de jugar ante un líder en plena forma, por lo que había que cuidar muy bien todos los frentes, para evitar la derrota, a base de orden, seriedad y trabajo.
Es el segundo empate de los de Gustavo Munúa en casa esta segunda vuelta -la primera vez fue ante el Recreativo-, lo que ha provocado que si bien la distancia con el segundo se haya aumentado -ahora es de seis puntos-, el equipo que ahora persigue al Cartagena es un Recreativo que ha podido recortar puntos gracias a su victoria en esta jornada frente al Almería B.
Decía el entrenador cartagenerista al término del choque que lo intentaron de todas las maneras y formas posibles y que solo les faltó el gol. Pero la realidad también dice que en la primera parte, el Cartagena no encontraba la chispa, la velocidad, las aperturas en banda o los pases interiores para poner en apuros al portero sevillista. Fueron pocas y de escaso calibre las ocasiones que tuvo el conjunto local en esos primeros cuarenta y cinco minutos. En la segunda parte, con un Sevilla Atlético más castigado, el bloque cartagenerista fue más dominador y llegador, pero no encontró el hueco por donde meter la cuchara para anotar su tanto.
Munúa apostó de nuevo por Vitolo y Cordero en medio campo y Julio Gracia por delante. Moyita ocupaba el carril derecho, como siempre, al igual que Elady lo hacía en el otro costado.
El fútbol que practicaba el Cartagena era de un ritmo cansino y lento. Movía el esférico a través de sus centrales de un lado a otro buscando las triangulaciones, los espacios o los pases filtrados. Sin embargo, Moyita andaba demasiado caído a banda y estaba bien sujeto, lo mismo que ocurría con Jesús Álvaro y Elady en la izquierda.
Gracia no encontró la conexión nunca y andaba demasiado retrasado con el balón en los pies, lo que suponía estar muy lejos de las situaciones reales de peligro. Moyita no terminaba de funcionar en su carril y con dos jugadores en medio campo como Vitolo y Cordero al equipo le faltaba más verticalidad, probablemente a través de acciones individuales que no terminaban de cuajar.
Un par de disparos de Aketxe, bien defendido por la pareja de centrales, fueron las únicas ocasiones por las que el FC Cartagena merodeó con cierto peligro el área visitante. Moyita lo intentó a los 27 minutos con un pase atrás en una de las mejores acciones de la primera parte, pero el portero se adelantó rápido antes de que el esférico encontrara rematador.
El Sevilla Atlético guardaba la ropa, pero salía con algún latigazo como el saque de esquina lanzado por Pejiño que a punto estuvo de entrar directamente a la portería de Joao en el minuto 30, o una gran oportunidad del mismo futbolista que disparó desde la frontal un duro chut que se fue ajustado al palo, pero fuera.
Pasado el tiempo de descanso, el FC Cartagena fue ganando presencia y protagonismo en el área del Sevilla Atlético. Los jóvenes jugadores del equipo hispalense iban retrocediendo poco a poco sus posiciones. Las piernas ya no estaban tan frescas como en la primera parte, por lo que el entrenador mandó defender juntos y ordenados para evitar un gol que supusiera tirar por la borda el trabajo hecho hasta ese momento.
Con dos líneas juntas formadas por nueve jugadores, el conjunto visitante se defendía de los ataques del Cartagena. Buscaban de una banda a otra. Elady y Álvaro cada vez estaban más tiempo en el borde del área rival y Gracia hacía lo mismo cuando buscaba a alguien al borde del área.
Elady lo intentaba cada vez que tenía el balón en los pies. No se lo pensaba demasiado el goleador cartagenerista, que en el minuto 50 probó suerte con un chut raso y ajustado que se marchó fuera.
En el minuto 57 un balón que entre chut y rebotes acaba muerto en los pies de Moyita se convierte en la ocasión más clara para los locales. El jugador albinegro quiere finalizar rápido para evitar el robo de un defensa, pero lo hace mal. Remata alto cuando tenía ante sí toda la portería para él solo.
Él mismo lo intentó en el 59 con otro chut, pero esta vez desde fuera del área que se fue también alto.
El bloque local empezaba a someter al oponente al que tenía perfectamente controlado. Evitaba la salida a la contra de los sevillistas, pero cuando le tocaba encontrar la mejor fórmula para meter gol no era capaz de acertar.
El preparador decidió a media hora para el final que había que mover el banquillo y quitó a un jugador de medio campo para dar entrada a Fito, futbolista con llegada y gol. El sustituido fue Cordero, ayer algo gris durante los 60 minutos que estuvo sobre el terreno de juego. No le gustó mucho al sustituido la decisión pues se le vio algo alterado cuando llegó al banquillo.
Fito metió algo más de pulso a su equipo y en una contra lo intentó con una finta hacia adentro y disparo con la zurda al palo opuesto. El chut se marchó fuera.
Luego fue Julio Gracia el que probó suerte con un libre directo flojo, que detuvo sin dificultad el cancerbero visitante antes de que el último cuarto de hora se jugase prácticamente en su totalidad en el campo del Sevilla Atlético.
Los de casa metieron atrás a los andaluces. Un balón centrado para encontrar un rematador o una pelota suelta que toca alguien para adentro también empezaban a convertirse en las opciones más claras para llevarse la victoria.
Elady volvía a probar suerte desde fuera sin éxito. Jesús Álvaro y Orfila buscaban la superioridad por banda que encontraban, pero sus centros tampoco tenían un rematador ante la nube de jugadores sevillistas que se encargaban de limpiar todo lo que pasaba por su sitio.
Rubén Cruz y Cristo Martín fueron los dos últimos recursos de Munúa para salvar este escollo. El primero tuvo en el 86 una buena oportunidad para hacer el 1-0, al ir a cabecear un balón colgado al área pequeña. Su cabezazo fue al centro y flojo y el portero la paró sin problemas.
Moyita lo intentó otra vez más en el tiempo añadido y la última fue para Cristo Martín. Encontró un balón suelto en el borde del área y ante tanto tráfico delante suyo optó por pegarle colocado para asegurar la dirección del chut. Pero iba demasiado floja para sorprender al cancerbero, que detuvo unos segundos antes de que el colegiado pitara el final del partido.

El Cartagena se va a encontrar aún unas cuantas situaciones similares en las cinco jornadas que le quedan por jugar en su casa. Los rivales se defienden bien y a los albinegros les cuesta mucho más encontrar la grieta por la que llevarse los tres puntos.
La Opinión

UD Melilla 1-2 FC Cartagena

El FC Cartagena ganó con remontada en casa del Melilla, gracias a los dos tantos de Elady, que sigue en racha, y suma tres puntos importantísimos ante un oponente que era un rival directo en la lucha por el liderato. Lo de este equipo esta temporada es para enmarcar, porque nunca antes en todas las temporadas que lleva en la categoría había alcanzado los 59 puntos disputadas las 27 jornadas y había ofrecido, como lo está haciendo hasta el momento, tanta solvencia lejos de su campo.
Gustavo Munúa ha conseguido a base de buen fútbol, pero, sobre todo, de triunfos, que las expectativas de este FC Cartagena sean tan buenas o más que las de la pasada campaña o las de la anterior. El conjunto albinegro acumula más puntos lejos de casa que en el Cartagonova, algo inaudito para un bloque que ofrece una fiabilidad y personalidad fuera de duda.
Ya ha sido capaz de navegar a contracorriente en un par de ocasiones esta campaña y remontar en ambas. Ayer, en el Álvarez Claro, el equipo de Munúa enseñó al Melilla que es el gran favorito para alzarse con la primera posición a once jornadas para la conclusión de la temporada.
Elady está tocado por el dedo divino del gol. Suma quince tantos esta campaña. Nunca antes en su trayectoria deportiva había alcanzado tal cantidad de goles en una sola temporada, pero es que además, desde la jornada decimoséptima hasta la actual -un total de once-, el jugador natural de La Puerta del Segura ha anotado doce goles -tres dobletes-, uno de ellos ayer en casa del equipo melillense. Es el jienense un jugador que ha aportado muchos puntos a este líder indiscutible desde la jornada decimonovena, que lleva camino de batir todos los registros en su historial en la categoría.
Hay que recordar, dicho sea de paso, que nunca antes el FC Cartagena había sido capaz de doblegar al Melilla en su campo. En total eran ya once los enfrentamientos entre ambos contrincantes en el Álvarez Claro, que se habían saldado con siete victorias para el equipo norteafricano y cuatro empates. Los albinegros se quitan un peso de encima, otro más, como los que también se quitaron en La Línea de la Concepción, en Marbella o en Nueva Condomina esta misma temporada.
Pero la victoria en Melilla no fue nada fácil. El Cartagena tuvo que remontar un marcador adverso fruto de un tanto de Héber Pena en el minuto 39. En ocho minutos en la segunda parte, la conexión Moyita-Elady funcionó a la perfección y los de Munúa daban la vuelta al electrónico y evitaban, por otro lado, que el empuje melillense se saldara con un empate.
Munúa varió poco su esquema sobre el terreno de juego. Solo Pedro Orfila se convertía en novedad en este once. Julio Gracia y Vitolo regresaban tras su sanción y Santi Jara se quedó en el banquillo.
La primera parte tuvo escaso atractivo porque el Melilla apretó bien, tanto que impedía que el Cartagena pudiera tocar con precisión en dos o tres ocasiones consecutivas. Además, los de Luis Carrión apostaron por la dureza en el uno contra uno. De esta forma no había más continuidad que la que permitía el Melilla y eso reducía la capacidad de combinación de los albinegros hasta la nada.
Elady avisó en los primeros minutos con un disparo en la frontal del área que salió rozando el poste derecho de la meta de Dani Barrio, pero poco más se puede destacar de este equipo en la primera parte. Aketxe se dejó caer a una banda e intentó un pase interior a Elady, que no pudo llegar para mandar adentro el balón.
El juego brillaba por su ausencia, el árbitro era demasiado permisivo con la dureza demostrada por los melillenses y los locales trataban de sacar punta al fútbol vertical que pretendían, con Traoré como pivote anclado arriba.
Si a eso le añadimos que el terreno de juego presentaba un estado muy malo, podemos explicar que el fútbol desplegado por unos y otros brillara por su ausencia.
Aún así, Menudo, el mejor jugador del Melilla sin lugar a dudas, tiraba de su equipo en los peores momentos, daba sentido a cada acción ofensiva y era el que podía poner en aprietos a la defensa albinegra. Suya fue la jugada que originó el tanto del Melilla.
El sevillano robó el balón en medio campo, sorteó a los centrocampistas y encaró en el borde del área. Ahí cedió el balón a Traoré, que se deshizo de Jesús Álvaro para tocar con la punta del pie al segundo palo. Héber Pena esperaba allí para mandar el balón al fondo de las mallas.
El equipo local encontraba el premio con una acción mal defendida por el Cartagena, pero circunstancial, ya que los de Munúa apenas estaban dejando resquicios donde pasar a los locales.
Los albinegros estaban constreñidos por la buena defensa del Melilla. Elady era defendido con apoyos cuando tocaba el balón y Moyita no tenía protagonismo porque al Cartagena no le duraba demasiado el balón en los pies.
Pero en la segunda parte todo fue cambiando. El Cartagena conseguía soltarse de esta presión pegajosa del Melilla y empezó a generar su habitual fútbol de control y pase para hacerse más habitual su presencia en el área local.
Además, Moyita tenía más protagonismo, una buena noticia para los albinegros, que sometían al Melilla como no lo habían podido hacer hasta ese momento.
En el minuto 60 Jesús Álvaro mandó al palo un pase desde la derecha de Moyita. Un minuto más tarde era el mismo Moyita el que servía un pase interior a Elady que se deshizo del defensor y cruzó ante la salida del portero. Siete minutos más tarde de nuevo los mismos protagonistas y el mismo desenlace. Elady se fue por velocidad camino del portero, lo sorteó y tocó con su derecha a la portería.
El Cartagena encontró premio por fin a su fútbol y supo aguantar a un Melilla que funcionaba ya por impulsos, pero era incapaz de reaccionar.

La victoria es un subidón de moral, otro más, para las aspiraciones albinegras.
La Opinión