FC Cartagena 1-0 R Murcia

Cuando el reloj marcaba el minuto 90, el derbi de la polémica iba destinado a convertirse en el derbi de la paz. Ni el FC Cartagena había aprovechado su arreón en la segunda parte; ni el Real Murcia había sacado a pasear su pegada en sus mejores instantes en la primera parte. Con el 0-0 sin moverse del marcador, daba la sensación de que unos y otros iban a salir ilesos del partido más esperado. Pero lo que no ocurrió en los 90 minutos sucedió en los quince minutos extras que alargó el colegiado. Y en ese cuarto de hora, ganó el que quiso ganar. Porque si el FC Cartagena se llevó la victoria fue porque el equipo albinegro lo intentó hasta el final. Todo lo contrario sucedió en el bando murcianista. Se conformaban los de Guilló con el punto que tenían asegurado en el Cartagonova, y lo pagaron muy caro. Había parado Dani Jiménez cualquier intento de los locales, pero no lo pudo hacer en el 98, cuando Imanol Baz puso un gol que marcaba prácticamente con el alma, un gol que desató la locura en un estadio que siempre creyó y que acabó siendo también decisivo. 

 Acabó siendo un central el gran protagonista del derbi, pero hasta que Baz marcó, los protagonistas eran los porteros. Porque Lucho García había rescatado a los suyos en la primera parte; y porque Dani Jiménez fue el mejor de los murcianistas. Solo el conformismo de los de Guilló impidió que las paradas del veterano guardameta volvieran a significar puntos.

Falta de claridad; falta de pegada 
Acabó la primera parte con el FC Cartagena lamentando su falta de claridad. Se fue al descanso con el Real Murcia lamentando su falta de pegada. Pero, durante los 45 minutos iniciales, ambos equipos tuvieron ocasiones para marcharse a la pausa con ventaja en el marcador. Fueron mejores los granas, o por lo menos tuvieron las ideas más claras, sin embargo, en el Cartagonova falló la que hasta ahora había sido su seña de identidad. No supo aprovechar sus ocasiones y tampoco tuvo paciencia dentro del área. Más intermitente se comportó el equipo de Íñigo Vélez, con demasiadas imprecisiones al principio, echando de menos a jugadores como Dacosta y lamentando la falta de inspiración de Toni Villa en ese comienzo del derbi, pero, aun así, fue capaz de exigir a Dani Jiménez. Porque tanto el meta grana como Lucho García en la otra portería se convirtieron en pequeños protagonistas de una primera parte menos atractiva de lo esperado.

Si algo dejaron claros los primeros minutos fueron los nervios de unos y otros. Aunque el Real Murcia fue capaz de disimularlo mejor. En el minuto 4 ya había logrado forzar un córner y en el 7 tuvo una doble clara ocasión, salvada en ambos casos por Lucho García. Se la sacaba el portero albinegro primero a Joel Jorquera y luego era capaz de reincorporarse para salvar un buen remate de Flakus.

Mientras que el Real Murcia se encontraba más cómodo, intentando hacer daño sobre todo por la banda de Jorge Mier, al FC Cartagena le costaba un mundo poder saltar la barrera del centro del campo. Encontró el conjunto de Íñigo Vélez un poco de oxígeno en un momento de inspiración de Dacosta. Se colaba el extremo prácticamente hasta la cocina, sorprendiendo a toda la defensa murcianista, y logrando que el balón llegara hasta un Marcos Moreno que tuvo la primera para los de casa (21). Si Lucho había evitado el gol grana, Dani Jiménez apareció para que el 1-0 no subiera al marcador.

Por desgracia para el FC Cartagena, lo de Dacosta fue un espejismo. Sin protagonismo del atacante de Ourense, los albinegros tuvieron que mirar a la otra banda, donde Marc Jurado y Toni Villa intentaban inquietar, a la vez que Marcos Moreno se peleaba con toda la defensa grana.

Intercambio de golpes
El partido se convirtió en un intercambio de golpes pese a que en el juego el Real Murcia mostraba más intenciones. Se encontraba Flakus otra vez con Lucho en el 33 y dos minutos después se repetía escenario en la otra área. Remataba Marcos Moreno y paraba Dani Jiménez. Se animaba el partido en esos diez minutos finales, sobre todo de cara a puerta. Enviaba fuera Ribeiro una gran opción de los albinegros y golpeaba arriba Óscar Gil en un ataque de los murcianistas. Tampoco vio puerta Toni Villa, obligando a otra parada al guardameta visitante, y solo un minuto después Jorge Mier, en una situación excepcional, golpeaba más al césped que al balón, aumentando los lamentos de un Real Murcia que en el Cartagonova no encontraba esa pegada de la que presume.

Dani Jiménez, una y otra vez
El ida y vuelta se acrecentó en la segunda parte, una segunda parte en la que el FC Cartagena no supo aprovechar su momento de arrebato. Le confirmó nada más reanudarse el partido Dani Jiménez a Marcos Moreno que había llegado al Cartagonova para convertirse en su gran pesadilla. La volvió a tener el delantero albinegro, después de un gran pase de Dacosta, y la volvió a sacar el meta grana. No pudo dar continuidad el equipo de Vélez a ese buen inicio, y es que el partido se paró durante más de ocho minutos al tener que ser atendido un aficionado en la grada.

Le sentó bien la pausa al Real Murcia. Que volvió a coger el control. Sin embargo, las ocasiones, en este tramo del encuentro, siguieron llegando por parte de los locales. La envió Dacosta fuera, un Dacosta que empezaba a ser importante; y le regaló un balón maravilloso Toni Villa a Ribeiro. Pero ni en ventaja. Otra vez Dani Jiménez se impuso en el uno contra uno. Salvó el meta grana a los suyos en el 70 y lo volvió a hacer en el 71 en una de las jugadas más completas de los locales.

No era suficiente. El partido seguía lejos de cumplir las expectativas. Y encima, cuando empezaba a animarse, llegaron otras dos pausas, esta vez por revisiones. Mandó el Cartagena al colegiado a la pantalla para revisar un posible penalti por mano de Alberto González. No hubo nada. Como tampoco señaló nada en otra acción inmediata, en la que los murcianistas reclamaron penalti a Joel Jorquera por una falta que se cometió fuera del área y que no fue señalada.

Aprovechaba Sergi Guilló ese pequeño bajón de los suyos para mover el banquillo y reactivar un ataque muy apagado en la segunda parte. Se marchaba Flakus y aparecía Álvaro Giménez; retiraba a Javi Moreno y apostaba por Álvaro Bustos. Solo un minuto necesitó el veterano delantero para tirar a puerta, aunque esta vez apenas exigió a Lucho García. 

 Aguantó un poco más Íñigo Vélez sin hacer movimientos. En el 83 confiaba en Jean Jules y Marcelo, justo en el mismo instante en el que Guilló ponía en liza a Chema Núñez y Álex Meca.

Ya estaba toda la carne en el asador, pero la sensación es que el 0-0 no se movería del marcador. Y es que el derbi del ruido, después de todo lo sucedido en las semanas anteriores, se convirtió en el derbi de la paz, un derbi en el que parecía que granas y albinegros saldrían completamente ilesos.

Condenados al 0-0 hasta que... llegó el tiempo extra
Eso es lo que parecía cuando se llegaba al minuto 90, otra cosa distinta es lo que acabase ocurriendo. Y es que, por todos los parones, el colegiado añadió hasta 15 minutos. Un cuarto de hora en el que podía suceder cualquier cosa. Un cuarto de hora en el que acabaron sucediendo cosas.

Y todo porque mientras que el Real Murcia se conformó inexplicablemente con el 0-0, el FC Cartagena no solo sacó las energías que le habían faltado en algunos tramos, también sacó el alma. Nunca se vino abajo pese a que una vez más se demostró que al equipo le falta gol; siempre quiso más, no temblándole las piernas cuando el reloj avanzaba hasta el final. Y en el 98 llegó el premio. Tuvo que ser un central el que apareciera para conseguir lo imposible, y lo imposible era batir a Dani Jiménez. Fue Imanol Baz el que apareció donde nadie le esperaba para marcar un gol con el alma, un gol que incendió el Cartagonova, un gol que demostró que el Real Murcia, con apenas un centenar de aficionados en el campo, era vencido en el césped y en la grada.

No se conformó el FC Cartagena. Quiso muchísimo más el equipo albinegro. Ganaron en el descuento, pero no necesitaron más, solo en quince minutos fueron capaces de sonrojar a un Real Murcia conformista, muy lejano a lo prometido por Sergi Guilló, un Sergi Guilló que vuelve a ver cómo le pintan la cara en otro examen importante.

La Opinión

FC Cartagena 4-1 Águilas FC

El FC Cartagena se lleva con contundencia el primer derbi de la temporada, frente al Águilas en el Cartagonova (4-1). Los de Íñigo Vélez iniciaron el partido con algunas dudas, pero encarrilaron el encuentro gracias a un penalti por mano provocado y anotado por Ibán Ribeiro al cuarto de hora. Ocho minutos más tarde, Toni Villa hizo su primer gol de la temporada aprovechando un rechace del portero ante una permisiva defensa costera. Antes del descanso el partido se volvió loco con otro gol albinegro de penalti, provocado y convertido por Dacosta; el segundo de Toni Villa a centro de Nacho Martínez; y la réplica costera, también desde los once metros por mediación de Josema Raigal.

Fijado el 4 a 1, no se movió en la segunda parte. Mejoró el Águilas, pero no lo suficiente. También las tuvo el Cartagena, que eligió muy mal en área contraria. Con este resultado, el Cartagena se queda séptimo con 8 puntos y el Águilas es decimoquinto con 5. Los de Vélez, además, tienen un partido menos que recuperarán este miércoles contra el Real Murcia y podrían situarse en puestos de play off de conseguir una victoria.

Inicio trabado
Los primeros minutos de partido dibujaron un escenario nada alentador para el aficionado neutral. Nada que ver con lo que fue después el partido. Durante los diez primeros minutos, el balón se enredó en un césped seco -maltratado por los entrenamientos- y en un mar de piernas de dos equipos bien armados en la medular: Ajenjo y Pablo de Blasis por parte local; y los ‘Adris’ en el cuadro costero.

Empezaron más metidos en el partido los dos jugadores blanquiazules -con su segunda equipación, totalmente blanca- y eso sorprendió al Cartagena. La afición desplazada espoleó a los suyos. No se amedrentó la animación local y se vivió un gran ambiente de fútbol en el primer derbi regional de la temporada. 

Los de Adrián Hernández quisieron protagonismo y Usher Lobede afiló el cuchillo por la derecha. Dispuso del primer disparo del partido, que se marchó fuera tras un gran control en la frontal del área. No obstante, ahí se quedó el Águilas en la primera mitad. Despertó el Cartagena y borró al conjunto costero del partido.

Toni Villa cambió el ritmo del encuentro con peligrosas conducciones que desestabilizaron a la zaga aguileña. Cambió de banda para centrar sin rematador por la izquierda y volvió a la derecha para servir otro gran pase dentro del área que nadie aprovechó. A la siguiente jugada se rompió el partido con el primer penalti de la tarde.

El primero de tres penaltis 
Conectaron Toni, Marc Jurado e Ibán Ribeiro -prácticamente en su primera aparición- dentro del área. Este último centró atrás y, tras recibir el rechace de un defensor, le pegó a portería. Se encontró con las manos de Merchán y el colegiado Ignacio de Santiesteban lo tuvo claro. Adrián Hernández pidió la revisión del FVS sin éxito, pese a que el balón golpeó primero en el muslo del defensa. Se mantuvo la decisión y Ribeiro la ajustó para poner el 1 a 0.

Entonces no había hecho tanto el Cartagena para ponerse por delante ni para considerarse superior en el encuentro. Pero el tanto ‘mató’ a los visitantes. Tanto fue así que ocho minutos después marcó el segundo el Cartagena. Una gran jugada del goleador Ibán Ribeiro terminó con disparo fuerte abajo, pero el rechace del meta lo aprovechó Toni Villa, que voleó a bote pronto para ponerla en la escuadra. Fusiló para el 2 a 0 a los 24 minutos marcando su primer gol con la albinegra.

Locura antes del descanso 
Encarriló el partido el cuadro portuario, pero no se quedó ahí. Aprovechando la apatía de los costeros, continuó llegando. Todo el juego fue albinegro desde el segundo. Dacosta se puso creativo por el carril zurdo y empezó a hacer daño a un Johan Terranova que no le podía seguir el ritmo. De hecho, así llegó el tercero. No directamente, pero sí provocando el segundo penalti para los locales.

Rompió Dacosta a Terranova, se metió en el área y recibió la falta del lateral, que zancadilleó con las manos al extremo en su tropiezo. Doble error que condenó -aún más- a los de Hernández. El propio Dacosta engañó a Iván Martínez para hacer el 3 a 0 a los 42 minutos.

El 3 a 0, con dos penaltis de por medio, era ya una cuesta demasiado pronunciada. No se quedó ahí. El Águilas, desdibujado en todas sus líneas, recibió el cuarto dos minutos después: Nacho Martínez se internó, centró al segundo palo bombeado y Toni Villa entró sin marca para ajusticiar a Iván Martínez. Tocó el 4 a 0 en Merchán antes de entrar. 

Por si no había pasado suficiente en el primer acto, antes de la marcha a vestuarios todavía hubo un tercer penalti. Esta vez, el clave visitante. José Mas protagonizó un jugadón en ataque, pisó área, recortó sobre el central y recibió una zancadilla que se convirtió en pena máxima. Marcó Josema Raigal un auténtico golazo desde los once metros para poner el 4 a 1 en el añadido.

Nada en la segunda mitad 
No pudo igualar la segunda parte la sucesión de eventos de la primera. De hecho, no hubo ningún gol más. El ritmo decayó y las ocasiones de gol también. Estuvo mejor el Águilas buscando un tanto que le acercara en el marcador y tuvo tres oportunidades considerables. Adri Heredia le pegó de volea desde dentro del área para toparse con el paradón de Lucho; hizo lo propio Adri Pérez desde lejos con el mismo resultado; y Gonzalo Serrano cabeceó con peligro. Ninguna terminó en gol.

Mientras tanto, el Cartagena desaprovechó oportunidades a la contra con una nefasta toma de decisiones. Siempre en superioridad numérica y siempre precipitado. Benito Ramírez protagonizó este tramo de partido con una evidente falta de ritmo de competición. Sin nada más llegó el final del derbi entre Cartagena y Águilas en el que se impuso la gran efectividad portuaria. Los detalles en las áreas, la contundencia y los penaltis marcaron el partido que se llevó el conjunto de Íñigo Vélez.

La Opinión

R. Zaragoza 1-0 FC Cartagena

Derrota dolorosa del FC Cartagena en el Ibercaja Estadio frente al Real Zaragoza (1-0). Primera del curso que corta la racha invicta de los albinegros. No jugó mal el cuadro cartagenero, las tuvo para marcar, aunque también se salvó en varias ocasiones. Desequilibró la balanza Jean Jules para los zaragocistas: una temeridad del camerunés le mandó a la caseta por roja directa y en la siguiente jugada llegó el gol local. Tras su primera decepción, se queda en mitad de la tabla el Cartagena con 5 puntos tras cuatro jornadas.

Comenzó mandando en el partido el Real Zaragoza, como era de esperar y como adelantó el propio Íñigo Vélez en la previa. Se probó a los dos minutos Iker Vadillo con un fuerte disparo que atrapó Lucho. Declaración de intenciones del cuadro maño. No obstante, no se amedrentó el Cartagena, que presionó muy arriba para buscarle las cosquillas a los de Ibai Gómez. No le permitió Vélez salir con facilidad y el Zaragoza tuvo que cambiar de estrategia.

Le costó salir desde atrás al conjunto local y, cuando lo hizo, la premisa fue clara: cortar el avance con falta. El exalbinegro Óscar Ureña quiso protagonismo y balón en los primeros minutos, pero Marc Jurado lo ató en corto para evitar el peligro. Tan en corto, que vio la primera amarilla del partido a los diez minutos.

El primer aviso serio de los maños llegó tras una pérdida de Toni Villa cerca del área que permitió recuperar a Ademo y pisar área con balón a Rubén Díez, quien más peligro causó en el primer acto. El centrocampista se plantó ante Lucho, pero Luca Lohr molestó lo suficiente para evitar un remate franco. Se la mandó a las manos por suerte para el Cartagena y no sería la última vez que se iba a salvar el cuadro portuario.

Comenzó a volcarse el Zaragoza por la derecha con la calidad de Jaume Jardí. Tras el primer cuarto de hora llegaron las más claras. En la primera, centró el extremo para que Pereira, quien llegó desde atrás sin marca, rematara alto de cabeza. En la siguiente no encontró el gol Díez de milagro tras un pase atrás que se paseó por el área sin remate hasta que le llegó al punto de penalti. Le pegó al palo.

Mejor en la exigencia 
Sobre el ecuador de la primera parte encerró el cuadro local al visitante en su campo y tuvo que cerrar filas el Cartagena. El gol parecía al caer. No obstante, ese mal tramo de partido le sirvió a los de Vélez para encontrar orden defensivo. No llegó el gol local y creció poco a poco el equipo cartagenero.

Lo hizo a la contra. Un aspecto que había sido más amenaza que arma hasta ahora. Comenzó a recuperar balones el Cartagena delante de su área y sacó las bandas para hacer daño. Villa dirigió, Dacosta y Ribeiro corrieron. La tuvo clara Javi Ajenjo en uno de los contragolpes cuando Adrián Corral -hoy titular por primera vez- dobló a Dacosta. El centro al área pequeña lo estrelló Ajenjo contra el portero.

Pudo suponer un punto de inflexión otra contra que terminó con Dacosta cayendo en el área rival. Intentó colarse entre dos defensas con un regate y fue zancadilleado, pero no señaló nada David López. Tampoco lo hizo tras revisar la acción en el FVS a petición de Íñigo Vélez. Jugada gris en la que no apreció suficiente contacto, aunque lo hubo. A pesar de no conseguir el gol ni el penalti, el Cartagena equilibró la balanza del partido e incluso la pudo decantar hacia su lado.

Demasiado perdón 
Perdonó el equipo albinegro y perdonó el Zaragoza en el tramo final del primer tiempo. Luca Lohr se adelantó demasiado a un balón peinado en un córner cuando pudo marcar sin portero. Vadillo recortó a Lucho y se enredó con el balón en los pies cuando lo tenía hecho. Pero la peor fue la de Raúl Dacosta. Se lio en salida el Zaragoza y robó Ribeiro para centrar al segundo palo, donde entró sin marca el extremo. Con siete metros de portería para hacer el gol, la mandó fuera de cabeza.

Jules, protagonista negativo
Volvió el fútbol en la segunda parte -tras solventar los servicios médicos una urgencia en la grada- y el Cartagena regresó mejor. Pero volvió a perdonar. Ribeiro voleó fuera un centro medido de Corral. El conjunto portuario apretaba y atacaba hasta que, tras un córner, Jean Jules tuvo otra desconexión de las que, desafortunadamente, ha acostumbrado a la afición cartagenera. Erró en el golpeo para finalizar jugada y le entregó la pelota a Vadillo, el más rápido del Zaragoza. Para pararlo, se lanzó en plancha a la altura de la rodilla. Llegó tarde. Roja directa. 

El castigo fue doble cuando, tras la falta -en la que ni siquiera se pidió revisión- marcó el Zaragoza. Centró pasado de derechas, recogió Ureña en la izquierda, se marchó de dos y la puso templada para la entrada de cabeza de Jardí, que había merecido el gol por su partido. Todo el trabajo albinegro hasta el momento se perdió en un momento.

Se quedó helado el Cartagena e inmóvil su entrenador, que no realizó cambios para ajustar al equipo tras la roja. Los hizo a la hora de juego, dando entrada a Guti y Perejón por Toni Villa y Jurado con una banda derecha nueva. Después entró Marcos Moreno por Ribeiro.

No pasó nada más, pero tampoco se fue del partido el conjunto albinegro. El esfuerzo con un jugador menos fue loable. Incluso llegó a merodear el área contraria en ocasiones que no se materializaron. Pese a la derrota, los errores individuales y la poca contundencia en ataque, el Cartagena no hizo un mal partido en el Ibercaja Estadio. Esa es la esperanza y la base sobre la que se construye este equipo.

La Opinión

Rayo Majadahonda 1-1 FC Cartagena

Partidazo de juego, ocasiones e intensidad el vivido en el Cerro del Espino entre Rayo Majadahonda y FC Cartagena. Sólo dejó de correr el balón los seis minutos en los que cayó una torre de luz y que obligaron a detener el juego. Se sucedieron las oportunidades de gol, los contragolpes y las buenas jugadas en ambos bandos, aunque los locales fueron más insistentes y los visitantes más irregulares.

El tanto de Raúl Dacosta en el 34 adelantó al Cartagena tras un auténtico jugadón. El Rayo creyó demasiada penalización para lo que estaba haciendo y decidió empatar en el 40 por mediación de Manín. La segunda parte, sin goles, no fue menos interesante. Perejón chutó a la madera y el Rayo desperdició varias ocasiones para llevarse el partido. Al final, empate y gracias del Cartagena que suma su quinto punto en tres jornadas.

En los primeros minutos se reconocieron los equipos. Sorprendió la ofensiva local que, sin complejos, se echó encima del Cartagena y lo encerró en su campo. Una primera jugada advirtió del peligro y el conjunto albinegro trató de reaccionar. Se conectaron Raúl Dacosta e Ibán Ribeiro y mostró el cuadro portuario sus cartas.

La intensidad del primer cuarto de hora fue tremenda por parte de los dos equipos, no obstante, Dani Perejón no pudo subirse a ese tren que iba a más de cien kilómetros por hora. El lateral que entró por la lesión de Marc Jurado acusó la falta de minutos y el rival lo notó. Volcó el Rayo el juego por la izquierda de su ataque y pronto obtuvo frutos. 

Sobre el minuto nueve Jeremy José, incisivo por la izquierda, regateó y se abrió para disparar con la derecha al palo largo. Lucho García no estuvo bien y rechazó cerca del área pequeña, donde Yoshimura le pegó adentro de la portería. No obstante, Manín incurrió en falta en la búsqueda del rechace sobre Nacho Martínez y el colegiado se percató. Ni siquiera hubo revisión del tanto anulado.

Fue un serio aviso del potencial majariego antes de cumplirse el décimo minuto de juego. Los locales continuaron presionando arriba y ganando duelos. Como consecuencia, Manín cayó en el área en un choque dudoso con Baz. Tuvieron varios en la priemra parte. El antídoto del Cartagena fue darle al Rayo de su propia medicina.

La presión como solución
Comenzó a presionar muy arriba el equipo de Íñigo Vélez y metió en apuros a la zaga contraria, que cometió varios errores cerca del minuto 20. Dio así un paso adelante el cuadro portuario y empezó a entrar mucho más en juego Dacosta con su brillante regate. En la primera que tuvo centró y no encontró rematador, pero continuó intentándolo. 

Otro error dejó sólo a Marcos Moreno en la frontal, pero su remate buscando la escuadra más alejada se marchó arriba. También se pasó de potencia Ribeiro tras otra gran jugada de Dacosta dentro del área. Esta, rozando el larguero. A la siguiente que tuvo Raúl Dacosta no se lo pensó: se la guisó y se la comió. Recibió casi en la línea de fondo, se metió entre dos defensores y perfiló el cuerpo para pegarle ajustada al palo largo, casi sin ángulo. Uno de los goles de la jornada para el 0 a 1 en el 34.

A pesar de adelantarse en el marcador, no se vio nunca del todo cómodo al Cartagena. El centro del campo, compuesto por De Blasis y Clavería, no ganaba duelos ni conseguía el espacio necesario para hacer circular el balón. Ganó la batalla el Rayo Majadahonda y cimentó el empate.

Gran respuesta rayista 
En el 38 salvó Lucho el gol de Manín de cabeza sobre la línea con un paradón. Se mantienen los problemas de córner de un equipo en el que sólo Luca Lohr 'da la talla'. Se podía oler el empate y finalmente llegó. Tras un centro mal despejado por la zaga albinegra, el balón llegó a Manín, que le pegó de volea contra el césped para colarla por la misma escuadra de la meta de Lucho en el 1 a 1 a los 40 minutos.

Álex Guti, que no estuvo demasiado bien, se conectó en una única jugada en la que pudo hacer el segundo en el 45, pero le salió centrado el tiro justo antes del descanso. El silbato del árbitro fue un alivio para los jugadores, en medio de un despliegue físico enorme. Tras quince minutos, las fuerzas estaban repuestas y la intensidad regresó. Pudo hacer el Rayo el segundo gol en una contra de 3 contra 2 tras un córner albinegro. 

Se equivocó Yoshimura en otra superioridad numérica y el Rayo siguió mejor. El Cartagena sólo tuvo a Dacosta como argumento ofensivo con salidas en velocidad que terminaban siempre en falta. De forma puntual, Perejón estuvo a punto de marcar en un balón suelto en la frontal. Le pegó con el alma a la madera. 

Después de una hora de partido, los tres puntos podían caer para cualquier lado. Pero desde entonces hasta el final del partido solo hubo un color. El rojiblanco del Rayo. Jeremy marcó otro golazo que también fue anulado. Esta vez, por fuera de juego tras conectar el extremo con tres compañeros en paredes dentro del área.

Sin brillo y sin luz 
Vélez buscó soluciones con Jean Jules y Ajenjo, quien casi marca en la única clara del Cartagena en la segunda parte. En el 76, tras una ocasión clarísima fallada por Manín, una torre de luz se apagó y el partido tuvo que detenerse durante 6 minutos. No obstante, se reanudó con menos luminosidad tras el consenso del colegiado con los entrenadores y capitanes.

Las tuvo de todos los colores el Rayo. Con centros, disparos, remates de cabeza... Pero se salvó el Cartagena. No llegaron los intentos a llevar el peligro necesario, pese a la insistencia. Entraron Benito Ramírez y Abdel Lah en los últimos minutos sin impacto en el partido.

Pese a la superioridad contraria, el Cartagena nunca se fue del partido y pisó área en el último minuto sin éxito. El final del encuentro confirmó que los albinegros dan un paso atrás con respecto a sus dos primeros partidos. Suma el cuadro portuario su quinto punto en tres jornadas: una victoria y dos empates. Pierde dominancia el equipo de Vélez ante un equipo que sólo había perdido hasta el momento.

La Opinión

FC Cartagena 0-0 Nástic Tarragona

El fútbol, al igual que las relaciones humanas más complejas, guarda en ocasiones una vertiente profundamente caprichosa e injusta. Hay tardes en las que un equipo lo entrega absolutamente todo sobre el césped, propone con elegancia, insiste con verdadera pasión y busca por todos los medios posibles la manera de conectar con la red, mientras el destino se limita a devolver un frío, distante e indiferente silencio. Eso fue exactamente lo que vivió este sábado el Estadio Municipal Cartagonova.

Una auténtica e intensa historia de desamor entre el FC Cartagena y el gol. Durante noventa minutos intensos, electrizantes y vibrantes, el conjunto albinegro firmó una de sus actuaciones más completas y brillantes en lo que va de arranque de temporada, pero terminó abocado a un empate sin goles que dejó un regusto marcadamente amargo en una afición albinegra que no daba crédito a lo que presenciaba.

Desde el pitido inicial, la propuesta del equipo dirigido por Íñigo Vélez tuvo la determinación, el coraje y la fe ciega de quien se niega rotundamente a dar nada por perdido. El Cartagena saltó al terreno de juego dispuesto a adueñarse de principio a fin del relato del partido, estructurado a través de una alineación altamente competitiva con Lucho bajo palos; una zaga sobria, sólida y proyectada constantemente hacia adelante con Marc Jurado, Nacho Martínez, Lohr e Imanol Baz; un centro del campo de mucha altura táctica compuesto por Ibán Ribeiro, Pablo De Blasis, Pablo Clavería y Javi Ajenjo; y una dupla atacante repleta de colmillo conformada por Raúl Dacosta y un incisivo Toni Villa. Enfrente, el Gimnàstic de Tarragona intentó parapetarse con Ayesa. 

El monólogo albinegro no tardó en desplegar sus primeros y amenazantes compases. Apenas se habían disputado ocho minutos cuando Raúl Dacosta probó fortuna con un potente latigazo desde la frontal que se marchó acariciando la madera. La presión alta ideada por el técnico local maniató por completo la salida de balón del cuadro catalán, convirtiendo el choque en un dominio territorial absoluto del Cartagena. 

Sin embargo, en el minuto 23 comenzó a fraguarse la gran maldición de la tarde. Toni Villa inventó un centro medido al corazón del área para que Ribeiro rematase de primeras con el alma; cuando la grada ya se preparaba para cantar el tanto, emergió la figura gigantesca de Ayesa para sacar una mano milagrosa sobre la misma línea.

La tensión narrativa fue en aumento poco después, en el minuto 27, cuando el colegiado fue avisado desde el VAR para consultar en la pantalla un posible penalti sobre Ribeiro. Tras dos minutos de contenida respiración en el Cartagonova, el árbitro decretó que no existía infracción, echando más leña al fuego de la rebeldía albinegra.

Lejos de venirse abajo por el desengaño, el Cartagena redobló su apuesta antes del descanso con una genialidad de Toni Villa, quien sentó a su marca con un taconazo de fantasía en la línea de fondo antes de sacar un disparo cruzado que no encontró puerta por milímetros. 

Tras la reanudación, esta historia de amor no correspondido alcanzó tintes francamente dramáticos. En el minuto 49, un libre directo botado de forma magistral por Nacho Martínez superó a la barrera y estrelló su violencia contra el larguero, devolviendo un sonido sordo que retumbó en todo el coliseo cartagenero. El Cartagena lo intentaba de todas las formas imaginables: centros laterales, diagonales venenosas de Dacosta y balones filtrados con sutileza por De Blasis, pero la pelota se obstinaba en rechazar cada acercamiento.

Ni el carrusel de cambios en el tramo final —con la entrada de hombres como Moreno, Jean Jules y Richarte para refrescar el ataque— logró romper el maleficio frente a un Nàstic atrincherado que dio por bueno el punto sin arriesgar nada. 

Al término del encuentro, el 0-0 del luminoso certificó un reparto de puntos que no hace justicia al arte, a la entrega ni al despliegue sobre el verde. El FC Cartagena cortejó al gol con todas sus fuerzas hasta el agotamiento, pero se marchó a vestuarios con la amarga certeza de quien sabe que mereció un final mucho más feliz.

Esta lección de fútbol sin premio deja a los cartageneros con una mezcla de orgullo por el juego desplegado y amargura por el botín obtenido. Aunque el casillero solo sume un punto, la imagen de dominio absoluto, la ambición táctica de Íñigo Vélez y la capacidad para acorralar a un rival de entidad marcan la senda a seguir para el resto de la temporada. Si el conjunto albinegro mantiene este nivel de propuesta y electricidad en las bandas, la reconciliación con el gol será solo cuestión de tiempo.

La Opinión

Algeciras CF 1-3 FC Cartagena

Importante triunfo del FC Cartagena en casa del Algeciras por 1 a 3. Adelantó a los albinegros Richarte de cabeza a centro de Ribeiro, empató Víctor Ruiz a balón parado y Nacho encontró un gol en propia puerta en la primera mitad. En la segunda, los cartageneros defendieron su ventaja y sufrieron mucho en transición defensiva. Se volcó el Algeciras, pero marcó el tercero el Cartagena de penalti por mediación de Ibán Ribeiro. Trabajada victoria para dar los primeros tres puntos al cuadro portuario. 

En los primeros minutos, los equipos se tantearon en un terreno de juego en complicadas circunstancias y no llegaron las ocasiones por ninguno de los dos bandos. Ibán Ribeiro fue el primero en pisar el área contraria, aunque se enredó en su regate. Después llegó el Algeciras a balón parado, arma que utilizó constantemente en el primer acto -y le acabaría dando resultado-. Aunque llegó a rematar, no inquietó al albinegro Lucho García. 

Quien sí hizo daño en su primera ocasión de gol fue el FC Cartagena. Un balón largo, de nuevo sobre Ibán Ribeiro quien era la referencia más adelantada del cuadro albinegro, se convirtió en el primer gol de la tarde. Se giró Ribeiro, hizo la pared con Toni Villa y centró de primeras sobre la entrada de Rubén Richarte al centro del área. El extremo, ni muy alto ni destacado en el juego aéreo, cabeceó a la perfección para ponerla dentro. La cruzó con la frente para coger a contrapié a Iván Moreno, que sólo pudo mirar cómo el balón se colaba en su portería. 

Con el 0 a 1 en el marcador, el Cartagena adelantó líneas, pero el Algeciras salió de su presión. Del minuto 20 al 30 el juego fue rojiblanco. La enésima falta cerca de área de un Cartagena que llegaba tarde a todo dejó el escenario perfecto: centró Avilés y Víctor Ruiz se adelantó a la zaga cartagenera para ponerla en la escuadra de cabeza. Empate y vuelta a empezar.

Parecía que se vendría abajo el conjunto portuario. Tras el gol local llegó la pausa de hidratación que cortó la reacción y después más juego del equipo de Adrián Colunga. Acechaba el área el cuadro local, pero fue entonces cuando se volvió a adelantar el equipo visitante. 

Desatascó Nacho Martínez: alcanzó la línea de fondo, levantó la cabeza y centró con violencia buscando cualquier pierna, propia o extraña. Encontró la de Carmona, que desvió la pelota al fondo de la red para poner el 1 a 2 en propia puerta en el minuto 40.

Al descanso, la ventaja del FC Cartagena dejó buenas sensaciones por solidez y contundencia, a pesar del despiste en el gol en contra. En la reanudación realizó cambios Colunga y el partido comenzó a romperse poco a poco.

Paró Lucho sobre la línea la primera ocasión del Algeciras. Richarte rozó la escuadra poco después y volvió a rematar centros el cuadro local. A la hora de partido se sucedieron las contras que ningún equipo aprovechó: Richarte definió tarde a pase de Toni Villa y el Cartagena sufrió en el repliegue, un problema constatado en pretemporada. 

Solución en el peor momento 
El guion de la primera parte se repitió en la segunda. Cuando peor estaba el Cartagena, volvió a marcar. Se encerró en su propio campo el conjunto de Íñigo Vélez. Lo estaba pasando realmente mal. Lucho García salvó en varias ocasiones a los suyos, Dani Perejón, que entró por Jurado, despejó un balón que remataba en boca de gol un rival. Incluso el poste se alió con los cartageneros. El empate estaba al caer, pero Marcos Moreno aprovechó su única aparición para provocar el penalti que puso el 1 a 3 definitivo.

Ibán Ribeiro definió a la escuadra para cerrar el partido. Volvió a enmudecer el Nuevo Mirador y el Cartagena sólo tuvo que controlar los tiempos para llevarse una victoria que trabajó bien. Sin brillo, pero con practicidad y contundencia. Lo que le había faltado en pretemporada llegó en el primer encuentro oficial. Primeros tres puntos y alegría en la parroquia albinegra.

La Opinión

FC Cartagena 2-2 R Betis B

El Fútbol Club Cartagena terminó ayer su temporada 2025-26 sin cumplir el objetivo que se marcó a inicio del curso: alcanzar la promoción de ascenso. No obstante, nadie en la parroquia albinegra reprochó nada a su entrenador y plantilla tras el empate a dos. Sólo hubo aplausos y reconocimiento.

Todo ello, a pesar de que el equipo de Íñigo Vélez debió cumplir contra el Betis Deportivo y no lo hizo. Tenía que ganar y esperar resultados. Pero entiende la grada cartagenera, madurada a base de desengaños deportivos y de otra índole, que este equipo ha llegado hasta donde ha podido en un año difícil marcado por el cambio de propiedad del club.

Pasaron trenes más favorables. Podía haber dependido de sí mismo el Cartagena en la última jornada de haber ganado en Algeciras o en Ibiza. Aún así, la actitud de los jugadores con un hombre menos y la fe hasta el último suspiro frente al Betis Deportivo fueron motivo de orgullo en una tarde que acabó sin premio.

El tanto de Imanol Baz en el 95 reflejó el espíritu cartagenero de creer hasta el final por lejos que esté el objetivo. Dignificó la camiseta. Quedarse a las puertas de la gloria también representó la idiosincrasia de este joven club que escribe su historia. El FC Cartagena cierra la temporada con decepción, pero con honor, y jugará el año que viene en Primera RFEF.

Otro mal inicio 
Saltó al campo el FC Cartagena con las ideas muy claras. Tanto fue así que los de Íñigo Vélez utilizaron el propio saque inicial para realizar una jugada ensayada que plantó a Luismi dentro del área. No obstante, pese a la fuerte presión albinegra en campo rival durante los primeros minutos, el que golpeó en el marcador fue el Betis Deportivo en su primer ataque.

No se habían cumplido cinco minutos cuando llegó el 0 a 1. Borja Alonso conectó con Ian Forns en la izquierda y este, desde el pico del área grande, encontró a Pablo García en el centro del área. De primeras, el delantero bético -que bajó desde el primer equipo para ayudar al filial- le pegó con el interior del pie izquierdo para estrellarla en el travesaño y ponerla dentro de la portería de Lucho García.

Fantasmas del pasado. Comenzaba fatal el FC Cartagena de nuevo en un partido de máxima exigencia. Otro gol tempranero que enfriaba al estadio y alejaba al equipo de su objetivo. No le quedaba otra al cuadro portuario que remontar y así lo entendió.

Kevin, en el rol de delantero centro, fue el primero en intentarlo en dos ocasiones frustradas. Al cuarto de hora quedó claro que el Cartagena volcaba el ataque por la izquierda con la reaparición de un Benito Ramírez que ha pasado más tiempo en la enfermería que en el césped. Mientras que un gol del Atlético Madrileño aseguraba la Copa del Rey para el cuadro albinegro llegó la acción que pondría el empate.

Un centro controlado por la defensa quedó en los pies del lateral Óscar Masqué. Nacho Martínez, que había quedado descolgado, le robó la cartera por detrás y el defensa le trabó dentro del área. En directo, el colegiado no señaló penalti, pero el capitán cartagenerista lo tuvo claro y pidió la revisión a su entrenador. Tenía razón. Daniel Clemente señaló la pena máxima y Rahmani, con un gran golpeo raso, puso el 1 a 1 a los 22 minutos.

La grada estalló en la celebración, pero el gran ambiente del Cartagonova pronto comenzó a decaer. Las noticias desde Barcelona no eran buenas. Y es que, al mismo tiempo que Rahmani recortaba distancias, el Europa se adelantaba al Ibiza con dos tantos en apenas siete minutos. La pausa de hidratación a la media hora no sólo enfrió a los jugadores, sino también al estadio.

Sucedió muy poco desde el tanto del empate. Kevin Sánchez pudo hacer el segundo en un mano a mano clarísimo que desperdició tirándolo a las manos del meta. Pero eso fue todo. Antes de la marcha a vestuarios, Jean Jules vería una amarilla que terminaría siendo decisiva a la vez que el Ibiza recortó distancias al Europa.

Montaña rusa de emociones 
Tras el descanso, llegó la montaña rusa de emociones. Llegó la noticia del empate del Ibiza, que fue anulado segundos después, y al mismo tiempo era expulsado Jean Jules en el 50. Una torpe entrada teniendo amarilla dejó a su equipo con uno menos durante 40 minutos y decidió el encuentro. Tanto había esperado la parroquia albinegra al centrocampista y al final terminó marcando el partido de forma negativa.

Sufrió mucho el cuadro cartagenerista con un hombre menos. Trató de corregir Vélez dando entrada a Edgar Alcañiz por Benito Ramírez, el sacrificado por la expulsión. Se salvó en varias ocasiones el Cartagena mientras que el empate del Ibiza, esta vez válido, daba ánimos al cuadro portuario. 

Había celebrado la grada del Cartagonova. Un gol le daba la clasificación, pero el equipo estaba en manos de su rival. Además, el 3 a 2 del Europa le alejó de nuevo del objetivo. Como un doble mazazo, en el 72 llegó el 1 a 2. Rodrigo Marina recibió de espaldas en el área pequeña, pivotó sobre Imanol Baz y la puso lejos del alcance de Lucho. Se salvaba el conjunto de Dani Fragoso gracias a su victoria.

Entraron Marc Jurado y Ortuño con el equipo ya muy desordenado. De hecho, el Betis Deportivo puso el 1 a 3, pero fue anulado por fuera de juego. A la desesperada, el Cartagena logró acercarse poco a poco mientras que Lucho García salvaba goles cantados. Igualadas las fuerzas en un saque de esquina magistralmente sacado por Nacho Martínez, Imanol Baz remató con un testarazo inapelable para poner el 2 a 2 que no servía para alcanzar el play off, pero que sí descendía a su rival en el 95.

Feo final 
Subió el ánimo de la parroquia albinegra en busca del milagro y la desolación se leyó en las caras béticas. Hubo varios minutos añadidos sobre el descuento en los que los dos equipos, gracias al desorden, pudieron marcar el gol de la victoria. Nadie lo hizo.

El colegiado señaló el final del partido y las emociones provocaron una tangana. Saltaron al campo los jugadores no convocados del Cartagena y ambos banquillos se enzarzaron en empujones y agarrones. No fue a más el asunto y el cuadro visitante se marchó al vestuario como equipo de Segunda RFEF. El Cartagena agradeció el apoyo a su afición, Jean Jules volvió a pedir perdón y la temporada se terminó en el Cartagonova con una decepción mayúscula pese a que era lo más probable.

La Opinión