FC Cartagena 1-0 RB Linense

El Cartagena ha entrado hoy al modo play off después de la victoria en la última jornada de la temporada regular frente a la Balompédica Linense. Además, de rebote, ha conseguido la segunda posición tras el pinchazo del Melilla en casa frente al Ibiza. Era mucho más complicado que el Recreativo -22 jornadas sin perder-, lo hiciera -perder, claro- ayer y ante un descendido como el Villanovense, por lo que las probabilidades de que sonara la flauta del primer puesto eran muy pequeñas.
El tanto de Rubén Cruz en el minuto 18 de partido fue más que suficiente para los pupilos de Munúa, que no ofrecieron uno de sus mejores partidos de la temporada y además jugaron con un equipo con muchas caras nuevas, pensando casi seguro el entrenador en lo que está por venir.
En la última jornada regular, el entrenador decidió dar un giro radical a la alineación inicial. Mostró, con esta determinación, que era momento de dar descanso a sus titulares pensando ya en los play off de ascenso, porque poco podía hacer este Cartagena para mejorar su clasificación en esta semana final de Liga. De esta manera vimos a futbolistas que no han tenido regularidad alguna, como es el caso de Rui Moreira, titular la última vez hace 20 jornadas, o Carrillo, prácticamente inédito esta campaña también.
Dejó en el banquillo a su portero titular, además de Josua Mejías, Cordero, Santi Jara, Elady y Aketxe. En el caso de Aketxe y Cordero estaban amonestados, por lo que una cartulina amarilla hubiera supuesto perderse el próximo encuentro, que será ya de play off por el ascenso.
En el campo, además, otros no habituales en el once inicial, al menos ahora, como Rubén Cruz, Julio Gracia y Fito Miranda.
Los de Munúa dominaron el partido en su primera parte. Si bien es verdad que no fue una superioridad reflejada en llegadas de gol claras, lo que sí hizo es que la Balompédica Linense apenas se prodigaran en ataque.
La primera gran ocasión del choque supuso el 1-0 de Rubén Cruz, con un perfecto cabezazo, precedido de un gran pase de Óscar Ramírez, que era el que había recorrido toda su banda para poner el balón en la cabeza del goleador albinegro.
El tanto poco varió el panorama, porque ni los de la Línea de la Concepción eran capaces de generar peligro ni los albinegros apretaban en exceso en busca del segundo tanto. El choque se convertía en un monótono trasiego del balón de un lado a otro, con escasa verticalidad y menos oportunidades.
La Balona sí que pudo empatar en una contra que arrancó Abel Moreno a trompicones y no supo culminar Cellerino, quien cruzó en exceso en la oportunidad más clara de los andaluces en la primera parte.
El poco fútbol y escaso interés de este encuentro lo convertían en un cierre de liga sin chispa ni emoción. Si a eso añadimos que el Recreativo de Huelva lo tenía todo bien atado en su encuentro, menos interés podría despertar este choque.
En la segunda parte el único equipo que puso algo más de intención de mostrar fútbol fue un RB Linense, que cierra la temporada con una lamentable racha de ocho jornadas consecutivas perdiendo. Es el segundo equipo, después del Almería B, que menos puntos ha conseguido en este periodo -solo 13-, y gracias a que la primera vuelta alcanzó los 33 puntos ha logrado salir airoso tras el desastre de la segunda parte de la temporada.
El Linense no se jugaba otra cosa que 90 minutos que les dan las vacaciones, pero sí que es verdad que en esta reanudación trató de poner algo más de empeño que el exhibido en la primera parte. Suyas fueron las ocasiones más peligrosas del encuentro, sobre todo por la banda defendida por Óscar Ramírez, donde Juampe tuvo más de una ocasión clara para haber logrado un gol.
Fue este mismo jugador el que gozó de la primera en el 46', con un chut desde fuera del área que detenía Mario Fernández.
Carrillo, una de las pocas sorpresas agradables de la tarde, lo intentó con un chut flojo en el 50 desde fuera del área. Fue el joven albinegro el que levantó los aplausos del público por su descaro y verticalidad.
Mario Fernández, que no había vuelto a jugar bajo palos desde la trigésima jornada, no tuvo excesivo trabajo, pero cuando apareció fue crucial. Ya vimos su capacidad ante el Villanovense, en una espectacular parada bajo palos, y algo parecido nos ofreció ayer en el minuto 69 con un cabezazo de Cellerino que se colaba entre los tres palos. El cancerbero sacó la mano derecha para evitarlo. El público le correspondió con un caluroso aplauso.
Munúa dio entrada a Mejías en el centro del campo, acompañando éste a Rui Moreira. Elady y Santi Jara también tuvieron minutos, aunque nada cambió con las sustituciones, ni en el juego ni en las llegadas a portería. El partido era un auténtico tostón.

La temporada acaba con los 75 puntos que sirven para acabar en segunda posición. Solo Racing de Santander y el Recreativo -campeones de los Grupos II y IV- han sido capaces de superar en esta cifra al Cartagena.
La Opinión

CF Talavera 2-2 FC Cartagena

Cuando se entra en la etapa final de la temporada, cada punto, acción, acierto o error tiene una enorme repercusión. Un gol recibido, un tanto anulado, un mal pase final o una acción mal defendida varían el objetivo final.
Todos éramos conscientes que en esta lucha por la primera posición el Cartagena llegaba como tercero, con menos opciones que Melilla y Recreativo, pero con la obligación de ganar para no ponerles la alfombra roja ni a uno ni a otro rival. Por eso, la sensación que ofrece el empate de ayer en Talavera es la de frustración de un conjunto que ha sido líder un tercio de la temporada y que no supo, no pudo o no gestionó bien su privilegiada situación allá por el mes de marzo, y ahora se tiene que conformar con la más que probable tercera posición final.
La mejor manera de meterle presión a los antecesores es demostrar que eres un equipo capaz de hacer todo lo que esté a tu alcance para no ponérselo fácil, pero la versión que vimos de este Cartagena del encuentro disputado en el municipal de El Prado no se parece en nada a lo que debía.
Y es que el Cartagena fue un bloque falto de tensión, de regularidad y de esa presión que le suponíamos antes de saltar al campo de fútbol. Los albinegros tiraron una primera parte en la que se fueron al descanso con un gol en contra. Luego tocaba remontar, nadar a contracorriente y fue entonces cuando vimos una versión opuesta de este Cartagena. Fueron capaces de voltear el marcador, pero se encontraron de nuevo con otro topetazo en un error de contundencia y con el empate a dos todo acabó siendo en un quiero y no puedo.
Munúa volvía a apostar por una línea de tres centrales y dos carrileros. En esta oportunidad Luis Mata acabó en su posición natural, la izquierda, mientras que Ramírez, que no jugaba desde la jornada trigésima, acabó en el lateral diestro.
Ayala se quedó en el banco por Antonio López, ya recuperado de la última lesión y el técnico uruguayo volvía a dar protagonismo a Julio Gracia de inicio. El jugador cedido por el Betis había perdido presencia y autoridad -no jugaba de inicio desde la jornada trigésimo segunda-. El sacrificado por esta decisión fue un Cordero que no jugó ni un solo minuto ayer.
Moyita junto a Julio Gracia formaban pareja en medio campo y Vitolo andaba en la parcela ancha tratando de achicar espacios, aunque a veces su trabajo era mucho por el espacio que tenía que abarcar.
Elady y Aketxe se alimentaron mutuamente en una primera parte en la que si bien la sensación que dio este Cartagena es de un equipo que no se jugaba nada, ambos gozaron de su ocasión para haber puesto por delante a su equipo. Fueron dos acciones similares, con balón al costado y pase final atrás. En la primera Elady cedía a Aketxe, que no logró llegar bien al golpeo; en la segunda fue Aketxe el que mandó a Elady, pero un defensa llegó antes que el jienense y evitó -junto con la reacción del portero-, el tanto albinegro.
Es verdad que ambas fueron claras, pero el Cartagena no dio casi nunca sensación de ser mejor que el Talavera, que, este sí, no tenía nada mejor por lo que luchar ayer que el honor de ganar el último partido de la temporada en su campo. Los de Juan Francisco Alcoy apretaron muy bien la salida de un Cartagena que otra vez se volvía a encontrar con demasiados aprietos para buscar alternativas con las que combinar y llegar al área rival.
El partido no alimentaba el entretenimiento, ni tampoco ayudaba a que el espectador en casa no cambiara de cadena. Sorprendía esa versión que ofrecía el Cartagena, más aún cuando se marchó a la caseta con un 1-0 que Molinero se encargó de convertir.
Luis Mata no llegó a la carrera por la izquierda. Lo superó Melchor por velocidad. Cedía éste atrás y Molinero remató a portería. El balón dio un pequeño respingo que evitó el despeje de Moisés.
Es extraño cómo este Cartagena, del que creíamos que había superado estas pájaras que sufre en determinadas jornadas, volvía a enseñar sus miserias.
En la segunda parte cambió el panorama porque el equipo salió con el hambre que no había tenido antes. Tanto que Elady había igualado el choque en el minuto cinco de la reanudación, después de aprovechar un pase atrás de Luis Mata que remató con premura ante el portero y un defensor. Aketxe -gran acción iniciada por Elady y Ramírez- fue capaz de colocar el 1-2 antes del primer cuarto de hora.
Los cartageneristas habían hecho lo más difícil, pero cometieron un error de concentración, impropio en una defensa muy consistente últimamente. El Talavera ponía el empate a dos tantos pasada la hora de partido.
Los albinegros sometieron a un acoso y derribo en esos instantes a un oponente que se defendía como podía. Luis Mata mandó el balón al poste de un zurdazo, en una gran oportunidad en el minuto 68. Aketxe anotó un gol que el colegiado anuló -parece posición legal la del vasco tras ver la repetición- y Rubén Cruz tuvo la suya casi con el tiempo cumplido.
El partido acabó con empate y las ilusiones de pelear hasta el último instante por la primera posición se diluyen.

Jugadores y técnico reconocían al final del partido que este Cartagena no ofreció la intensidad y actitud que se esperaba de ellos ahora que se están jugando el todo por el todo. Este próximo domingo les espera el Linense. La segunda y la primera posición todavía están en juego, pero Melilla y Recre juegan en casa y hay pocas opciones de que nada cambie ya esta última jornada.
La Opinión

FC Cartagena 2-0 Marbella FC

El FC Cartagena se ha clasificado por tercer año consecutivo para los play off de ascenso a Segunda División. El triunfo cosechado ante el Marbella, con dos goles de Aketxe, certifica la presencia en la fase de ascenso de forma matemática y se asegura, como mínimo, la tercera posición final. No obstante, con un punto de desventaja con respecto al primer y segundo clasificado, el equipo cartagenerista seguirá luchando hasta el último momento para tratar de arrebatar el campeonato a un Melilla que no parece bajar el pie del acelerador en este tramo final de la competición.
El conjunto cartagenero conseguía con la de ayer su tercera victoria consecutiva y daba carpetazo a una crisis que le apeó de la primera posición que ocupó doce jornadas seguidas. El traspié, que se alargó mes y medio, pesa ahora más que nunca, porque aunque la desventaja es mínima, son dos los equipos que están por delante y que no parece que tengan el más mínimo interés en apearse ahora de estas posiciones.
Quedan dos jornadas y seis puntos en disputa, y lo último que puede hacer el equipo entrenado por Munúa es desistir de sus intenciones, porque no todo está dicho todavía.
En la de ayer, lejos de ser una prueba sencilla ante un rival que nada se jugaba, el Cartagena no tenía otra que ganar para mantener el pulso con sus antecesores. Conocía ya los resultados de los demás, por lo que sabía que un tropiezo era dar carpetazo al título. El Marbella, además, llegaba con una racha de 16 partidos consecutivos sin perder y tres goles recibidos en este periodo. Sin objetivos importantes que cumplir, pero tampoco sin la presión que provoca los errores en estos momentos, el bloque dirigido por David García Cubillo llegó al Cartagonova con el reto de dar la sorpresa.
Pero nada más lejos de la realidad. El equipo malagueño fue un rival menor, que no tuvo capacidad de reacción y se vio superado por la efectividad de un Cartagena que anotó los dos goles en un momento importante cada uno de ellos. Si a eso le añadimos que los marbellíes se quedaron con uno menos en el minuto 54 tras ser expulsado Juanma, pues nos encontramos a un Marbella que en poco se parecía a aquel que todo el mundo esperaba en el Cartagonova.
El equipo albinegro no tuvo que esforzarse demasiado en el aspecto ofensivo para sacar adelante el compromiso. Dos destellos de Aketxe, uno en cada parte, le bastaron para llegar a los 71 puntos a falta de seis todavía para el final de la temporada regular.
Luis Mata se convertía en el carrilero por banda derecha de un Cartagena que ponía otra vez sobre el césped un sistema con los tres centrales y los dos carrileros. Curiosamente es la segunda ocasión que Munúa apuesta por Mata para que juegue a pierna cambiada y dejando en el banquillo o en la grada a laterales diestros como Óscar Ramírez y Fito Miranda.
Julio Gracia ha perdido un enorme peso en este equipo desde hace unas jornadas hasta ahora, ya que el andaluz ha pasado de ser titular indiscutible a un habitual en el banco. Munúa, con un equipo más armado de medio campo hacia atrás, ha prescindido del toque y salida del jugador cedido por el Betis.
Entre los pros y los contras de este modelo propuesto por el preparador uruguayo está que Elady gana mucho más peso en el área y Aketxe se siente mucho más acompañado en las acciones ofensivas. No se puede decir que en este encuentro ante el Marbella sucediera algo así, porque ni unos ni otros tenían la capacidad de superar el sistema defensivo propuesto por ambos entrenadores.
El Cartagena estuvo bien posicionado atrás y evitó cualquier intento del equipo malagueño por el centro o los costados. Con Moisés, Ayala y Josua Mejías este bloque ha ganado en consistencia y evita algunos sustos que en otros encuentros sí que se podían ver con más asiduidad en un arreón del rival y un despiste en las marcas.
Moyita se volvía a meter por el centro, pero no tenía tampoco una tarde acertada. Demasiado control del Marbella cuando el balón caía a los pies de los albinegros, especialmente en momentos de creación, que evitaban que llegara una acción vertical con más rapidez y tino.
El balón circulaba de un lado a otro con un fútbol a veces demasiado horizontal, carente de peligro o de vistosidad, lo que hizo que el partido no fuera nada entretenido para el espectador.
No obstante, el Cartagena aprovechó la única que tuvo en la primera parte para que Aketxe, al que le llegó un balón medio rebotado dentro del área tras un centro de Luis Mata, mandara el balón a la red cuando se habían consumido veinte minutos de partido.
Ni con esas se animó el Marbella o el Cartagena, porque nada había cambiado sobre el césped ni antes ni después del tanto del vasco.
Los aficionados se entretenían especulando por lo que ocurrirá de aquí al final de la temporada o pitando a un árbitro que no terminaba de agradar a la parroquia local.
Aketxe no tardó en sentenciar el encuentro cuando se había cumplido el minuto 48. Un saque de esquina botado por la derecha lo mandaba el ariete vasco al fondo de la red empujándolo con su rodilla. El balón le cayó a él, más que él fuera a buscar el esférico para rematarlo.
Ahí debía haberse terminado el partido. Bueno, eso parecía. Además, el Marbella se quedó con uno menos por expulsión del carrilero Juanma tras una dura entrada a Josua Mejías.
Pero el Cartagena se relajó y dejó al oponente poner sus pies en el área de Joao Costa. El portugués evitó el 2-1 con una gran parada en el minuto 59 y el bloque albinegro pudo sentenciar a la contra, pero no supo hacerlo y gracias a la ventaja en el marcador evitó algún susto final.

Dos jornadas y seis puntos. Todo por decidir, pero los de arriba no frenan tampoco.
La Opinión

San Fernando CD 1-2 FC Cartagena

Y cuando el FC Cartagena andaba sumido en las tinieblas, surge de lo más oscuro, para lanzar una llamada de atención a los de arriba y a los de abajo. No lo ha dicho todo este equipo, que perdía el liderato hace unas jornadas y trataba de averiguar, recostado y abatido el diván de su psicólogo, qué hacer para solucionar su grave crisis de identidad.
Antes lozano, erguido y seguro, el bloque entrenado por Munúa languidecía cada semana, con una sombra, quieta sobre su cabeza, que no le dejaba ver el sol y le impedía caminar tan alegre y descarado como antaño.
Pero este equipo, tras una profunda introspección y en una búsqueda precisa de sus problemas, fue capaz, al fin, de reconocer que tenía un lastre de muchas toneladas que ha logrado soltarse a tiempo.
Ayer lo volvía a demostrar en el Bahía Sur de San Fernando. Sin ser un equipo dominante, estuvo a la altura de las circunstancias que la situación en la clasificación le exigían y el rival le planteaba.
Elady, siempre Elady, volvía a ser fundamental en la victoria de este Cartagena. No ya fueron sus goles, sino sus asistencias las que brindaron a sus compañeros Aketxe y Rubén Cruz la capacidad para anotar y traerse para casa los tres puntos.
Munúa había reparado tras los empates en casa y las derrotas a domicilio de marzo y abril que algo había que cambiar. Tras la derrota ante el Real Murcia reconoció por vez primera que debía hacer autocrítica y volver a afinar a un desafinado equipo. Por eso ante el CD El Ejido metió a tres centrales y dos carrileros, con la presencia de Elady por el centro y un equipo más rápido a la contra, en las transiciones, sobre todo por los costados.
En aquella ocasión salió bien, por lo que tras la victoria en casa, el entrenador consideraba que el San Fernando le iba a exigir mucho más en defensa que los almerienses. Así pues, Moisés, Ayala y Josua Mejías formaron ese trío en el eje de la defensa que volvía a demostrar que esa era parte de la fórmula que devolvía la vitalidad perdida a este Cartagena.
A Santi Jara le tocó de nuevo trabajar con más recorrido en la banda, mirando siempre de reojo la parte de atrás, pero sin perder su clara vocación ofensiva, toque, dribling y centro.
Cordero es el que más destaca en esta nueva disposición del equipo. El sevillano volvía a rozar casi la perfección, porque abarca el centrocampista todo y un poco más en la parcela ancha. Omnipresente y con capacidad para incorporarse por sorpresa en ataque.
Moyita reaparecía tras su sanción y buscaba el equilibrio y la pausa, pero se encontró con un San Fernando que trataba de robar rápido el balón, que no dejaba demasiados espacios y con el balón en los pies poco aportaba a pesar de no desistir nunca de intentarlo.
El bloque local salió emulando al vendaval que se vivía en San Fernando. Apretó mucho en un primer cuarto de hora en el que no dejaba respirar casi a los de Munúa. Lo intentaba casi siempre de la misma manera, con balones a los costados, para que Pedro Ríos o Pablo Sánchez mandaran con rosca el cuero al área buscando la cabeza de Pau Franch, el rebote sobre Carri o el error defensivo de los albinegros, que casi nunca se produjo. Eso sí, metieron al Cartagena atrás y, de paso, evitaban cualquier despliegue albinegro en medio campo.
Pero el Cartagena soportó bien la presión, no le intimidó el fútbol que, por otro lado, esperaba del San Fernando. Fue paciente, cubrió bien cada hueco en la zona de tres cuartos y esperaba que este chaparrón se fuera diluyendo y que el sol saliera de nuevo.
El fuelle de los de casa se fue desinflando minuto a minuto hasta que llegó el primer hachazo de Elady. Fue, por otro lado, una contra que pilló completamente desprevenido al San Fernando. Balón en largo a Elady desde el costado izquierdo. El jienense llegó hasta el área con el balón controlado. Levantó el pie, pisó el balón y esperó a Aketxe, que llegaba raudo al segundo palo. Pase entre las piernas del defensor y el vasco mandaba al fondo de las mallas. Contra de manual y el Cartagena hacía tambalearse a un rival que sabía que se las jugaba de todas todas en este transcendental enfrentamiento para unos y para otros.
Con el dominio de los azulinos no se vislumbraba casi los claros errores defensivos de los de casa, que a punto estuvieron de costarles un segundo gol antes del descanso. Fue Santi Jara por la derecha el que metía un balón al otro lado, al que llegaba Elady. Pinchó éste el balón y remató fuerte pero centrado, por lo que el portero local pudo despejar el que parecía ya el segundo tanto antes de irse a la caseta ambos equipos.
El San Fernando ofreció de nuevo una versión similar 45 minutos después, pero ya sin tanto empuje, tanta precisión o tanto entusiasmo como al comienzo.
No puedo obviar que el Cartagena estaba ofreciendo uno de sus partidos más solventes de medio campo hacia atrás y además había sabido concretar con contundencia y efectividad lo que le había tocado hacer de medio campo hacia arriba.
Sin tener el balón, tampoco se sentía incómodo el bloque de Munúa, que trataba de mandar en largo a Aketxe y a Elady para que apuntillaran el marcador con un segundo tanto que podría ser definitivo.
Santi Jara daba el susto al retirarse lesionado cuando se había cumplido la hora de partido. Munúa cambió la pieza por otra más defensiva, en este caso por Pedro Orfila que no jugaba un partido desde la jornada trigésimo segundo ante el Real Murcia.
El San Fernando puso toda la carne en el asador, porque no le quedaba otra que ir a la búsqueda a contrarreloj del empate para optar a la victoria. Pero eso ayudó a que las marcas se relajasen en defensa y el entrenador albinegro no estaba dispuesto a desaprovecharlo. Rubén Cruz relevó a un exhausto Aketxe y Elady se quedaba ahí, agazapado, esperando otra nueva oportunidad que sí le llegó, en el minuto 77, con una jugada perfectamente trenzada por él y culminada por Rubén Cruz. Otra vez esperó al delantero para cederle el balón y éste batir al portero por bajo.
El partido parecía sentenciado a menos de un cuarto de hora para el final, pero el San Fernando se revolvía con un tanto en el 81 de Pedro Ríos. Más madera para este partido tan intenso y disputado.
El equipo de la isla presionó lo más que pudo y lo volvía a intentar con otro chut de Pedro Ríos desde la frontal que Joao Costa salvó para evitar el empate.
Elady tuvo el 1-3 en el tiempo añadido, con un mano a mano que se saldó a favor de Milovic.

El sufrimiento tuvo su recompensa. El Cartagena volvía a ganar a domicilio casi dos meses después y sigue vivo y coleando.
La Opinión

FC Cartagena 3-0 CD El Ejido

Tenía que ser Elady el que saliera en auxilio de un Cartagena que navegaba sin rumbo ni identidad, en un bucle de mal juego y resultados del que parecía condenado a no salir nunca. Como anclado en un serpentín infinito, el equipo de Munúa había sacado a relucir en las últimas jornadas todo lo malo que tiene, haciendo olvidar a propios y extraños todo lo bueno, que es mucho, que había ofrecido hasta entonces.
Pero Elady, que se había contagiado como el que más de esa apatía manifiesta del Cartagena, despertó a tiempo para anotar tres goles con los que el equipo entrenado por el preparador uruguayo resurgía en la competición para mandar el mensaje a los demás de que va a seguir dando guerra todo lo que pueda.
El jienense suma 18 goles esta temporada. La última vez que él anotó un gol fue la última ocasión que el Cartagena ganó un partido, por lo que parece básica su aportación en este aspecto esta campaña.
Salió ovacionado del campo en el minuto 76 de partido, y no es para menos. Es un jugador sin medias tintas. Puede ofrecer todo lo bueno que tiene en sus botas, como ayer, o puede pasar desapercibido y agriarse en futiles discusiones con los demás como ha ocurrido en otras jornadas. Ayer tocó ver al mejor Elady de la temporada y con él entonado, el Cartagena recupera el tono, la sonrisa y, sobre todo, la contundencia ofensiva.
Cada equipo jugaba su particular guerra en este encuentro, pero el Cartagena debía asumir la responsabilidad en el control y juego con el balón. Y así lo hizo el Cartagena, que tomó las riendas del choque, tal y como hace en cada encuentro que disputa en su campo.
El preparador decidió apostar por Luis Mata de nuevo como titular, pero en esta ocasión ocupaba su puesto en la banda izquierda. Jesús Álvaro se quedó en el banquillo, al igual que Óscar Ramírez en la derecha. Fue Josua Mejías el que se situó en este puesto algo que ya había hecho la temporada pasada con Alberto Monteagudo en el banquillo.
Aketxe regresó tras dos semanas suplente a la titularidad y fue sin duda uno de los más combativos de su equipo en un partido complicado, no tanto por el rival sino por la situación en sí que afronta el Cartagena este tramo final de la competición regular.
Además, el entrenador apostó por Fito Miranda como falso jugador de banda, con más presencia en medio campo aportando llegada y opciones por dentro para el Cartagena.
Los albinegros trataban de mandar pero andaban faltos de paciencia. Aunque siempre buscaron el juego desde atrás, les resultaba complicado salir con cierta naturalidad desde el medio campo. El césped, algo encharcado, no permitía que el balón se moviera con rapidez en los pases, por lo que los de casa generaban más peligro al salir a la contra.
Fue desde el carril izquierdo donde se originó más peligro en la primera parte. Mata se incorporó con mucha rapidez y asiduidad y el equipo ganaba enteros con el portugués lanzado al ataque. Lástima que una contractura no le dejase acabar lo que empezó.
Elady fue el más despierto casi desde el principio y lo intentó desde lejos en el minuto 4, al ver al portero adelantad0. Fito Miranda también se animó y probó suerte con un chut a la media vuelta que, de nuevo, el cancerbero del equipo almeriense paró.
Antes de cumplirse el minuto 20 Elady tuvo la oportunidad más clara, cuando se encontró un balón rebotado desde un lanzamiento atrás por la izquierda. El atacante remató raso pero fuera, cuando tenía toda la portería para él. Cuando no falló fue dos minutos más tarde, con un balón otra vez centrado desde la izquierda a la testa del goleador. Cruzó perfectamente picado al lado contrario y el meta del CD El Ejido solo pudo ver cómo entraba el esférico sin posibilidad de hacer nada.
El gol supuso una pérdida de tensión del equipo en la segunda parte del primer tiempo. Si bien el rival no inquietaba, los albinegros tampoco apretaban como al comiezo. El tanto suponía cumplir en parte con el objetivo, pero solo en parte, porque ya ha visto este Cartagena cómo los rivales se le han subido a las barbas cuando no han sido capaces de apuntillar los marcadores.
Los dos tantos casi consecutivos de Elady al cuarto de hora de la segunda parte -el primero de cabeza a centro de Santi Jara y el segundo en acción personal- terminaron de liquidar un partido que se definía, principalmente, por la contundencia de un Cartagena que si bien no pasaba apuros, sabía controlar el tiempo de partido porque el CD El Ejido mostraba demasiada endeblez de medio campo hacia arriba. Agobiado por la clasificación, los jugadores entrenados por Manolo Ruiz son un manojo de nervios en casi todas sus acciones.
La ausencia de buenos resultados les ha transformado semana tras semana en un bloque sin chispa ni alegría, carente de ideas y de gol.
El Cartagena, sin tener que hacer demasiado esfuerzo, se lleva un partido que, en esta ocasión, sí supo apuntillar con los goles que llegaron en la segunda parte.
Era fundamental encontrar el camino de la victoria para este Cartagena por varios motivos, principalmente para no dejar que Melilla y Recreativo se marchen en la tabla clasificatoria y a falta de 12 puntos empiecen a perderse las posibilidades del título liguero. El plantel, además, recupera la sensación de que es posible volver a ser aquel bloque que ha deslumbrado en una buena parte de la temporada.

Aunque no dependen de sí mismos para acabar en la primera posición, quedan cuatro jornadas que pueden cambiar, y mucho, la clasificación final.
La Opinión

UD Ibiza 1-0 FC Cartagena

De las malas rachas se sale ganando. Jugar bien o mal se convierte en secundario cuando el hambre aprieta, la clasificación te ahoga y los rivales se te echan encima. Todos lo saben, no hay que dar demasiadas explicaciones o tratar de convencer a ningún seguidor de que se juega bien, si luego no se gana un partido.
El FC Cartagena acumula ya seis jornadas consecutivas sin oler las mieles de la victoria. Ha pasado de la plácida primera posición con seis puntos de ventaja del segundo en la jornada vigésimo séptima, a la tercera plaza, a un punto en estos momentos de los dos primeros clasificados y con una crisis de juego y de identidad que nadie podría haber previsto ahora ni nunca, visto al Cartagena de hace poco más de mes y medio. La victoria y remontada ante el Melilla marcó un antes y un después. El triunfo allí, en tierras norteafricanas el 3 de marzo fue el último, por ahora, de los albinegros, que han languidecido incomprensiblemente cuando todo se les había puesto a su favor.
Ayer volvía a hincar la rodilla por tercera semana consecutiva a domicilio. Lo hizo ante el Sanluqueño en lo que fue considerado un accidente; también le ocurrió en la jornada trigésimo primera frente al Badajoz en un partido que sí que levantó las alarmas al entrenador tras una fatídica segunda parte y lo repitió este domingo en Ibiza ante un oponente que mostró una imagen muy similar a los albinegros, con la salvedad de que los de Pablo Alfaro tiraron de oficio, aprovecharon sus opciones y no se dejaron intimidar por un Cartagena que arrastra la sombra de lo que fue ahora por esos campos de Segunda B.
El equipo de las Pitiusas lo tiene prácticamente todo dicho esta temporada. Sabe que lo tiene muy difícil para meterse en los play off, por lo que su intensidad no podía ser la misma que la de un Cartagena que podía haberse colocado líder en solitario en caso de haber ganado.
El Ibiza fue un bloque consistente en defensa, pero muy inocente en ataque. Sus opciones llegaban la mayor parte de las ocasiones a balón parado, porque apenas eran capaces de soldar una o dos combinaciones bien desde las bandas o desde el centro. Con un poco de presión y contundencia, el Ibiza anuló su fútbol creativo y los de Alfaro se limitaron a dejar correr el partido a la espera de una ocasión, que sí les llegó a falta de 20 minutos para el final.
Eso sí, el entrenador local sabía qué debía hacer su equipo para limitar el control sobre el partido del Cartagena. Apretó la salida de los centrales. Era difícil salir con esa presión y, a veces, con la contundencia que se empleaban los locales. Pero también era complicado controlar el esférico en un césped artificial repleto de irregularidades en el bote, control o pase.
Los albinegros daban la sensación de querer hacerlo, pero de ser incapaces de conseguirlo, por lo que poco a poco cambiaron la apuesta para decantarse por el fútbol directo. Esta decisión fue todavía más equivocada. Moyita, Elady, Santi Jara y, por supuesto, Rubén Cruz ni olían el balón.
El equipo de Munúa andaba muy bien posicionado de medio campo hacia atrás, pero cuando le tocaba armarse en ataque era un auténtico desastre.
El preparador uruguayo advertía hace una semana, después de empatar ante el Real Murcia, que tenían un problema de regularidad y de concentración. En esta oportunidad no tanto de concentración sino de falta de ideas y de confianza. Es posible que los malos resultados de las jornadas anteriores les hagan tratar de sacar sus partidos basándose en la contundencia defensiva y de ahí crecer en ataque.
La primera parte la habían conseguido salvar hasta el minuto 68 de partido; la segunda ni por asomo ofrecieron visos de intentarla en los 90 minutos del encuentro.
El FC Cartagena no disparó a puerta hasta el tiempo añadido, lo que muestra a las claras que si no ha tocado fondo ya, este equipo está a punto de hacerlo y necesita una sesión urgente de psicoanalista para arreglar esos problemas graves que le han hecho cambiar el sino de su temporada.

Sequía anotadora

Rubén Cruz volvía a ser por segunda semana consecutiva la punta del ataque cartagenero. Desde que a Elady se le secó el acierto -su último gol fue ante el Melilla-, este Cartagena atraviesa por un desierto del que nadie ha sido capaz de sacarlo. Tres tantos en las últimas seis jornadas es un dato tremendamente negativo para un club que aspira a ser campeón de grupo. Sin los goles de Elady, el Cartagena se ha desarmado y ni Rubén Cruz ni Aketxe han sabido coger el testigo para mantener firme las esperanzas albinegras.
El Ibiza no hizo otra cosa más que los albinegros, sino aprovechar la ocasión cuando se le presentó. Fue en el minuto 68 cuando Núñez remató al fondo de la red un buen centro desde una falta lateral. Eso sí, el jugador del Ibiza estaba completamente solo. Nadie le acompañaba para evitar su testarazo tan claro.
Munúa trató de reaccionar dando entrada a Aketxe y Fito Miranda y el Cartagena no reaccionó tampoco así. Solo Fito Miranda, en el último minuto, tuvo un claro mano a mano con el cancerbero, que resolvía bien. Luego el propio portero evitó el gol al detener un remate que iba adentro cuando se cumplía el minuto 94 de partido.
Este resultado es fruto de una racha de mal fútbol del Cartagena que se alarga desde el pasado diez de marzo y que empieza a preocupar y mucho a club y afición.

No solo se ha perdido el coliderato detentado hasta ahora, sino que ahora toca mirar atrás para evitar que los que llegan le arrebaten un puesto de play off.
La Opinión

FC Cartagena 1-1 R. Murcia

Los jugadores del Real Murcia acabaron recorriendo todo el fondo norte del Cartagonova festejando con sus aficionados el empate logrado en feudo enemigo. Unos pocos futbolistas del FC Cartagena se quedaron al término del choque para dar las gracias a sus aficionados, que ya en ese momento habían puesto la mayoría 'pies en Polvorosa'.
El empate a uno en el derbi se interpretó de dos formas muy diferentes dependiendo de quién lo viviera. El FC Cartagena tenía a sus pies el regreso a la primera posición si superaba a un Real Murcia que llegaba con el temor de que pudiera salir demasiado perjudicado del Cartagonova.
A pesar de que el equipo dirigido por Gustavo Munúa llegaba al partido con una racha de cuatro encuentros sin ganar, nadie podía imaginar otro resultado que no fuera el de la victoria ante un enemigo con una trayectoria muy desalentadora y que animaba incluso a pensar en una goleada.
Pero no salió como todos podían esperar por varios motivos. El derbi, como bien dicen los entrenadores cada vez que se les pregunta, se vive fuera del campo con mucha pasión, pero dentro de la cancha a los jugadores también les cambia el chip y sus motivaciones pueden ser mayores.
Por otro lado, el FC Cartagena se vio con un 1-0 en el marcador a la media hora del partido y en la segunda parte empezó a dudar de su fútbol y su estilo. Munúa lo reconocía al término del partido. Perdió su identidad y, por tanto, también el sello que le ha llevado hasta lo más alto. 
El Real Murcia, que había pasado sin pena ni gloria la primera parte, detectó las dudas y trató de asaltar la portería de Joao. Si bien no se puede tildar de buen encuentro el de los granas, supieron morder cuando debían hacerlo e incluso pudieron llevarse la victoria en un último arreón del muleño Josema.
El técnico albinegro apostó de inicio por un equipo repleto de jugadores de calidad de medio campo hacia arriba. Decidió situar a Julio Gracia junto a Moyita, y Vitolo por detrás. El bloque cartagenerista tendría más llegada y más alternativas tanto con las entradas por banda de Santi Jara y Elady, como por los pases filtrados de Moyita en la parcela ancha del terreno de juego.
El preparador del Real Murcia decidió, por su parte, meter más peso en medio campo, con Maestre, Juanma y Miñano.
Los cartageneristas se hicieron con el control de la primera parte tal y como vienen haciendo la mayoría de los partidos. Tocaban y llegaban por las bandas con fluidez. El delantero titular ayer, Rubén Cruz, tuvo dos claras en los minutos 17 y 21 de partido. La primera tras un saque de esquina, pero su testarazo se marchó fuera por poco. La segunda fue por la otra banda, con centro de Santi Jara y nuevo remate del atacante sevillano que se fue desviado de nuevo.
Sin ser un dominio tan significativo lo cierto es que el Real Murcia no encontraba el camino de medio campo hacia arriba. Lo intentaba la mayoría de las ocasiones a balón parado y Chumbi se las tenía que ver con todos para buscar alguna que le sirviera para poner en aprietos a Joao. Lo intentó el aguileño con un cabezazo que repelía el portero nada más comenzar el partido y también en minuto 36 con otro remate que se marchó alto.
El bloque local encontró el camino de la portería a la media hora del partido, cuando una eléctrica combinación por la parte izquierda llevada por Jesús Álvaro la culminaba Santi Jara con un derechazo ajustado, lejos del alcance de Mackay.
El bloque local abría la espita y todo se presuponía más fácil una vez inaugurado el electrónico.
Pero el Cartagena tiene tras él un reguero de malos partidos que le han hecho perder su privilegiada posición. Los jugadores no juegan ya con esa sensación de superioridad y ahora el miedo empieza a atenazar las piernas de los jugadores, no tan seguros, no tan frescos y más ansiosos que hace un par de meses. Los de Julio Algar se marchaban al descanso con muchas cosas que cambiar para intentar poner en apuros a los de Munúa.
La segunda parte fue otro partido distinto a la primera. El Real Murcia, le quitó el balón al Cartagena, quería más pero no sabía cómo hacerlo y Chumbi era un náufrago en una isla a la espera de un barco que lo rescatara. La incertidumbre y el desasosiego de los locales lo palparon los granas, que decidieron echar un pie adelante, pisar campo albinegro y meter balones al área como síntoma previo de que algo estaba cambiando. Algar dio entrada a Josema y retrasó a Parras por el carril derecho. Juanma dejó su sitio a Curto. Ya lo tenía todo sobre el campo. Había que saber aprovechar las pocas opciones claras, bien en un saque de esquina o a balón parado para meter el susto en el cuerpo a los locales.
Armando, del libre directo, probó a Joao Costa, que mandó el balón a saque de esquina.
A todo esto, en el 71 se produjo un apagón que detuvo el juego diez minutos.
El árbitro dio 14 minutos de prolongación, lo que aprovechó el Real Murcia para sacarle punta al carril derecho. Josema volvió a ser crucial para filtrar un pase medido a Chumbi, que anotó el gol del empate cuando empezaba a antojarse para muchos que el encuentro no tenía pinta de acabar en empate. El empuje de los granas dio su fruto y el atacante volvió a ser crucial para salvar los muebles.
Josema pudo incluso hacer el 1-2 en un mano a mano que resolvía Joao in extremis al final.

El derbi reparte alegría y decepción a partes iguales.
La Opinión