SD Ponferradina 1-0 FC Cartagena

Se acabó lo que se daba. El FC Cartagena tendrá que sufrir otra temporada más en un infierno del que no consigue salir. Por tercera temporada consecutiva, una grandísima actuación liguera se va al traste en el play-off, esta vez ante una Ponferradina que decantó la eliminatoria de su lado por detalles. En la ida fue la expulsión de Elady y el golazo de Ríos Reina; y en la vuelta un mano a mano fallado por Moyita, un larguero de Aketxe y un gol antológico de Isi Palazón firmaron la sentencia y la condena del Cartagena de Gustavo Munúa.
Sin la pólvora de Elady, elevado a máxima estrella de la plantilla albinegra, y sin la pareja de centrales que había brillado contra el Castilla, Gustavo Munúa alineó el once que todos esperaban, y se guardó la bala de Aketxe para la segunda mitad. Pero ya los contratiempos llegaron a los 26 minutos de juego, cuando una lesión muscular apartaba del camino a Santi Jara. Sin la verticalidad del de Almansa, el Cartagena perdía a uno de sus principales argumentos para agujerear la fortaleza defensiva de la Ponferradina.
Esperando en campo propio, y tirando de los galones y de la experiencia que no tuvo el Castilla en la vuelta, la Ponferradina aguantó las embestidas del Cartagena, y fue capaz de mantener su portería a cero pese a que todo el guión pudo cambiar en el minuto 8 de juego. La Ponferradina, con la línea de zagueros ligeramente adelantada y con varios jugadores descolocados, vio como Moyita recibió un pase en profundidad y se quedaba solo ante Manu García. El guardameta, que ya dejó en la cuneta al Cartagena con el Extremadura, se hizo enorme ante un Moyita que no encontró ningún hueco por el que colar el esférico. El portero repelió el lanzamiento y El Toralín respiró aliviado.
Minutos más tarde, el propio guardameta de la Ponferradina sufrió un choque que le permitió parar el partido unos minutos y rebajar las pulsaciones mientras el cronómetro, aún lejos del final, seguía corriendo a favor del conjunto local. El equipo de Jon Pérez Bolo, muy bien colocado en defensa, amenazaba con las conducciones de Isi o con los tiros de Dani Pichín, aunque Joao Costa no intervenía demasiado.
En los minutos finales de la primera parte sucedió otra jugada que podía haber cambiado el rumbo del partido. Los albinegros se quejan de que el colegiado le perdonara la segunda cartulina amarilla a Óscar Sielva en una acción bastante controvertida. Minutos antes había visto la primera por una patada a Fito.
El discurso de Munúa en el vestuario debió animar al cuadro albinegro, que salió en la segunda parte subiéndole una marcha al partido. En la primera lo intentaban pero con cierta contención, temerosos de que una contra acabara con sus expectativas.
La primera opción del segundo tiempo fue un cabezazo picado de Cordero, en un córner, que se marchó cerca del poste. Luego lo intentó Julio Gracia con un disparo con rosca un poco desviado. Y la que sería la más clara, a la postre quedó invalidada. El banderín del asistente casi supuso un alivio para Fito Miranda, que instantes antes había fallado algo imperdonable, con un disparo por encima del larguero cuando Manu García estaba totalmente descolocado.
Y cuando más animados estaban los albinegros en busca del primer gol, Isaac 'Isi' Palazón lo rompió todo. El ciezano, murcianista durante tres campañas, se erigió en el héroe de la Ponferradina. En la ida ya cuajó una actuación sobresaliente, pero no encontró portería. Esta vez marcó, y no de cualquier manera. Después de que Bravo, de espaldas a portería, se la dejara de cara en la frontal, Isi se sacó de la chistera una volea impresionante en dirección a la escuadra. El balón besó el larguero y se introdujo en la meta, ante la mirada de un Joao Costa que no pudo hacer absolutamente nada.
Moisés deja el equipo con diez
Gustavo Munúa tenía que jugarse todas las cartas que le quedaban en la manga. Sacó a Aketxe por Vitolo, para juntarle con Rubén Cruz y colgar balones a los dos arietes. El Cartagena, a dos goles de forzar la prórroga, no se rindió. Un disparo de Moyita raso forzó a Manu García a realizar una buena estirada, antes de que un suave testarazo de Aketxe animara aún más a los visitantes.
Ya con Igor Paim sobre el campo, que había sustituido a otro lesionado, Fito Miranda, al Cartagena se le escapó la opción de meterse en el partido, en una jugada con cierto aroma a Majadahonda. Hace poco más de un año, un tiro de falta de Aketxe que pudo sentenciar el ascenso se estrellaba en la cruceta, y dejaba la puerta abierta a la eliminación. Y con otro tiro de falta a la madera, desde el balcón del área, se cerraba la puerta a una heroica remontada.
Ese fue el punto de inflexión definitivo, a partir del cual los cartageneristas bajaron definitivamente los brazos. Y si aún quedaba una mínima esperanza Moisés se encargó de abatirla cuando derribó a Yuri en la frontal del área. El central sevillano tenía cartulina amarilla y se marchó disgustado en el que pudo ser su último partido como jugador del Cartagena. Caminaba al vestuario a paso lento, y nadie le metía prisa, porque ya nadie esperaba que, con diez jugadores y tras una expulsión y dos lesiones, el Cartagena le diera la vuelta a tal encrucijada.
Con la afición de El Toralín celebrando el pase, los del Cartagena esperaron pacientemente el pitido final del colegiado y se marcharon entre sollozos al túnel de vestuarios. Por tercera temporada consecutiva, el Cartagena cae en play-off. Esta vez en la segunda eliminatoria, como en 2017 en el Miniestadi contra el Barcelona B. El año pasado el palo fue doble, contra el Rayo Majadahonda tras ser campeones de grupo, y contra el Extremadura en casa en una segunda oportunidad. Esta vez cayeron ante una Ponferradina sólida en defensa y con el grado de inspiración en ataque que se necesita para ascender.
Con la derrota de este sábado, se acaban las aspiraciones de un equipo que se vio en Segunda durante gran parte del curso, desplegando un fútbol de Primera en Segunda B, pero que a la hora de la verdad ha vuelto a tropezar.
La Opinión

FC Cartagena 1-2 SD Ponferradina

Todos los partidos no pueden ser iguales ni un equipo es capaz de afrontarlos siempre de la misma manera. El FC Cartagena ha pasado de una semana a otra de la euforia a la más absoluta de las lamentaciones, después de la derrota cosechada en el Cartagonova ante la Ponferradina por 1-2. Este mal resultado en casa supone que la eliminatoria de la fase por el ascenso se ponga muy cuesta arriba. Esta semana se jugará en El Toralín y el equipo berciano lo tiene todo a su favor para meterse en la última eliminatoria por el ascenso.
El bloque de Munúa no podía afrontar el choque de la misma manera que ante el Castilla, porque el rival no era el mismo, el sentimiento de venganza generado en la ida no existía y la veteranía exhibida sobre el campo tampoco si lo comparamos con los jóvenes e inexpertos madridistas.
La Ponferrada tiró de pegada, aprovechó bien sus opciones y se pone con un marcador que probablemente ni podían imaginar durante esta última semana.
El Cartagena no estuvo fino. Dio un zarpazo en un momento clave, cuando el rival estuvo mejor, pero no fue a más. Más bien al contrario, decidió conformarse con este resultado y apostarlo todo a la vuelta.
Rubén Cruz adelantó a los locales y colocó de nuevo al equipo arriba en la eliminatoria, pero el rival del Bierzo trabajó más y mejor de medio campo hacia arriba. Fue más consistente defensivamente y mucho más picajoso en ataque. Dos goles en la segunda parte, uno de libre directo -muy dudosa la falta cometida por el albinegro- y otro de su goleador Yuri ponen las cosas muy cuesta arriba para los de Munúa.
El conjunto entrenado por Bolo no tenía intención de conceder ni un metro al Cartagena, de ahí que viéramos a un equipo local más replegado y una Ponferradina tratando de dominar el partido.
Los albinegros sabían que los bercianos son de pivotar mucho con sus jugadores grandes de arriba, de ahí que tanto López como Mejías tuvieran trabajo extra para achicar los espacios, evitar que pudieran bajar el balón y no dar tampoco margen para que cualquiera pudiera armar la pierna para el disparo.
Sorprendió que de inicio el equipo albinegro no pudiera tener el dominio del esférico. Los hombres de dentro no tenían oportunidad de mantenerlo en sus pies, principalmente por el trabajo de desgaste del oponente en el uno contra uno.
Es por eso por lo que al Cartagena no se le veía fluido en las transiciones o rápido en los despliegues a partir del círculo central. A Moyita le costaba mucho avanzar, lo mismo que a Santi Jara.
Por contra, la Ponferradina tiraba balones bombeados a sus delanteros o trataba de meter a Isi Palazón -exjugador del Real Murcia- martilleando por el costado que defendía Luis Mata.
Las primeras aproximaciones fueron de los de Ponferrada y dieron sensación de peligro con balones buscando las espaldas de los centrales.
En el minuto 9 una doble acción ofensiva de la Deportiva Ponferradina supuso de nuevo poner en aprietos a la zaga local. La defensa albinegra anduvo rápida al despejar un balón que controlaba Kaxe dentro el área.
El Cartagena no sabía imprimir ritmo al partido, pero se encontró con un balón que caía a Santi Jara en medio campo. De fuera hacia adentro, el almanseño se libró de los oponentes que le salieron al paso y en el desmarque de banda de Rubén Cruz cedía al sevillano, que de un perfecto zurdazo mandaba el balón al fondo de las mallas.
El Cartagena había logrado picar con su aguijón primero, donde más duele, cuando el rival parecía sentirse cómodo y en el momento que menos esperaba.
El partido tampoco cambió demasiado tras el tanto. El Cartagena siguió expeditivo y la Ponferradina trató de llevar balones al área de Joao Costa.
Todavía hubo tiempo para que Elady arrancara los aplausos en un balón interior al que llegó algo forzado y en carrera disparó demasiado centrado. El portero despejó y Elady le volvía a dar con la espuela pero el cancerbero, atento, logró repeler el esférico.
Poco había variado el partido en la segunda parte, a excepción de que el equipo castellanoleonés se acercaba más y mejor al área de Joao Costa.
Mejías evitó el gol en el 58 al robárselo de los pies cuando Kaxe iba a rematar. Fue el propio Mejías quien hizo una falta al borde del área -muy dudosa, por cierto- y Ríos la ejecutó con maestría. Nada pudo hacer Joao Costa para evitar el gol del equipo visitante.
El partido entró, a media hora del final, en una depresión para el Cartagena, que no veía ya la fórmula de resolver la ecuación.
Las quejas de público y jugadores eran continuas para un colegiado que veía todo solo de color visitante.

El partido terminó de torcerse cuando Elady hizo una falta con patada por detrás y fue expulsado en el 71. Ahí, Molo sacó más artillería pesada, buscando la sentencia. Llegó en el 88, un balón arriba desde la derecha al carrilero, que se traga Luis Mata, lo consigue rematar a placer Yuri, haciendo el 1-2 que pone muy cuesta arriba esta segunda eliminatoria para el FC Cartagena.
La Opinión

FC Cartagena 2-0 RM Castilla

El FC Cartagena está en segunda ronda. Los escépticos y los crédulos vivieron un partido para el recuerdo en el Cartagonova, con remontada y pase a la segunda ronda. Elady y Cordero devolvieron la ilusión, la esperanza y el optimismo a las gradas de un abarrotado estadio que no dejó de empujar a los suyos los noventa y pico minutos que duró el encuentro.
La afición necesitaba vivir y saborear de un momento de estos, en los que la balanza cae a favor de los suyos. Han sido muchos los traspié sufridos en momentos importantes en el Cartagonova y aunque sea la primera ronda de la fase de ascenso, el instante se convierte en especial por el hecho de que el Cartagena se sobrepuso, apeló a la épica para sacar adelante una eliminatoria que se antojaba muy, muy complicada.
Aquel gol que marcó Jara, pero que el colegiado dio a Elady, en el partido de ida se convertía en fundamental en la eliminatoria. El 3-1 daba un momento más para la esperanza. Un 2-0 los metía en la segunda eliminatoria, pero es que además de hacerle dos tantos al Castilla, había que hacer un partido repleto de tensión, intensidad, presión, dominio, veteranía, actitud y contundencia. No le faltó al Cartagena ayer ni un ápice de ningunos de esos elementos, que son propios de un equipo de Segunda B que aspira a hacer algo más.
Seguro que la gran mayoría de los aficionados había imaginado un arranque de partido como el que vivió. Intensidad y mucha presión para anotar rápido. Tanto que bastaron poco más de 120 segundos para poner el Cartagonova patas arriba. Perfecto el equipo nada más empezar. Atosigó al Real Madrid Castilla que apenas había logrado dar dos pases seguidos.
Balón robado por Elady, que llega a medio campo, con caída a Óscar Ramírez. Éste mete en interior a Santi Jara y un centro del almanseño al segundo palo lo remata con todo llegando desde atrás Elady para poner el 1-0 y la locura en el Cartagonova.
Cuántas veces habríamos oído esta semana hablar que antes de meter el segundo habría que hacer el primero. No cabía la precipitación, pero es que el Cartagena no quería perder ni un segundo en su reloj. El primer paso se había dado. El camino era larguísimo, pero este grupo de futbolistas parecían tener muy bien interiorizado su partido, aquél que los podía llevar a la siguiente ronda.
El golpe dejó tocado al Real Madrid Castilla, no había casi aterrizado en el terreno de juego para darse cuenta que este FC Cartagena no era aquel enclenque al que sacudieron a su antojo en Valdebebas.
Espoleado por 13.500 espectadores los de Gustavo Munúa habían cambiado la coraza para convertirse en los superhéroes de una afición que necesitaba de un partido memorable como el vivido en la tarde de ayer.
Por cierto, no he hablado todavía del once que propuso el entrenador. Dejó fuera a Aketxe y metió a Rubén Cruz -excelso ayer, como gran parte de sus compañeros-. Sabía el entrenador lo mucho que sufre el Castilla por alto en los balones al área, de ahí que la mejor manera es fijar un hombre alto y listo como Cruz para poner en aprietos continuos a la pareja formada por Alex y Javi Sánchez.
El propio Cruz envió de cabeza un balón pegado al palo en el minuto seis de partido.
Este martilleo de los albinegros dejó el segundo otra vez en un balón al área tras un saque de esquina. El esférico lo remata de cabeza Cruz y Luca Zidane lo repele como puede, pero Cordero, atento y esperando a ver qué caía, se encontró que le llegó el esférico de la mejor manera posible. Solo para tocarlo y mandarlo a la red.
Solo doce minutos y el Cartagena lo tenía todo hecho. Bueno, todo no, porque ahora tocaba saber interpretar lo que habían conseguido. Leer la situación, seguir manteniendo ese nivel de exigencia y evitar que el Castilla anotara para no tener que volver a empezar otra vez.
Los de Manolo Díaz se habían convertido en un juguete roto. A los blancos les gusta el juego rápido por los costados y el balón interior a Cristo y Dani Gómez.
El Cartagena contrarrestó la movilidad del esférico con contundencia, dureza a veces, pero con mucha atención en las ayudas, evitando de esta manera que los jóvenes madridistas pensaran demasiado para manejar el balón con rapidez de medio campo hacia arriba. Los albinegros ahogaron la salida del rival y lo convirtieron en la mínima expresión en su juego.
Un balón colgado al área que acaba envenenándose para que Joao Costa lo mande a córner cuando encaraba la portería es la única aportación ofensiva de los visitantes.
Mientras, el trabajo físico, de desgaste y cobertura era incesante en los albinegros. Moyita pudo hacer el tercero en el minuto 18 tras centro de Rubén Cruz y Elady también lo intentó de chilena en el 31.
En la segunda parte, Díaz sacó toda su artillería, pero el Cartagena se pertrechó a la perfección atrás e incluso pudo hacer el tercero tras estrellar Cordero al larguero el balón.
Nada ni nadie iba a quitarle a este Cartagena este lugar en el sorteo de hoy. Los albinegros brindaron un bonito espectáculo. Rindieron a su mejor nivel y ahí hay pocos que le puedan superar.
La Opinión

RM Castilla 3-1 FC Cartagena

El Cartagena vuelve a casa con la sensación de que ha podido tirar toda la temporada en una nefasta primera parte. Los aficionados se rasgaban las vestiduras -con mucha razón- pegados a la televisión, al ver cómo su equipo, ese que tantos buenos partidos le ha brindado esta campaña, caía penosamente por 3-0 al descanso. Los jugadores no sabían qué ni cómo había pasado en esos minutos fatídicos del 24 al 36 en los que el Castilla ponía una tonelada de piedras encima del sueño de ascenso.
No se podía extraer ninguna conclusión positiva al descanso. Ni tan siquiera si analizamos el juego global del equipo en la primera y en la segunda parte, pero el fútbol es caprichoso y el gol de Santi Jara en el minuto 86 de partido , con un jugador menos y casi sin haber disparado entre los tres palos en todo el enfrentamiento, concede al Cartagena una segunda oportunidad. Nadie puede decir que sea fácil.
El Castilla martilleó las líneas defensivas albinegras con severidad y sin piedad, tanto que muchos fuimos los que pensamos que el 3-0 se presumía corto y que en la segunda parte podría caer alguno más y convertir la vuelta de esta primera ronda en un velatorio.
El bloque dirigido por Munúa jugó un partido que tiene muchos calificativos para definirlo. Ni ideas, ni método, ni plan b, ni arrojo, ni actitud...., nada de nada ante un oponente que fue mucho más efectivo y supo aprovechar a la perfección sus cualidades para dejar encaminada la eliminatoria.
Munúa se vio desbordado. Dice el entrenador que conoce perfectamente al rival, pero no fue capaz de contrarrestar el vendaval ofensivo en el que se convertía el bloque dirigido por José Manuel Díaz.
Los primeros 10 minutos del Cartagena no hacían presagiar la situación vivida más tarde. El equipo albinegro le quería quitar el balón al conjunto madridista. Normal, ya que el bloque de Munúa está acostumbrado a llevar siempre el peso de los enfrentamientos. Fueron quizá los instantes más tranquilos para los albinegros, que presionaban la salida de balón del Real Madrid Castilla y trataban de llegar al área de Luca Zidane desde la izquierda. Es cierto que el peligro era menor, pero la sensación era muy positiva.
Pero el modelo propuesto por Munúa, con tres centrales y dos carrileros le explotó en las manos al uruguayo con la irrupción de De Frutos, un viejo conocido para los cartageneristas ya que fue jugador del Rayo Majadahonda. El interior diestro puso la velocidad y el desborde y una endiablada verticalidad que desmontó el chiringuito de Munúa en un abrir y cerrar de ojos.
El equipo blanco es un experto en jugar con velocidad y verticalidad. De Frutos puso en aprietos cada vez que cogía el balón a Jesús Álvaro, primero, y a Luis Mata después. En una acción con balón controlado en la línea de tres cuartos, el carrilero cedía a Cristo, quien elevaba sutilmente el balón para encontrar a Dani Gómez. Este dejó atrás a Moisés y remató pegado al primer palo el tanto que inauguraba la eliminatoria.
El partido se encontraba, entonces, donde mejor le convenía a los locales. El Cartagena tenía que dar un paso adelante, pero siempre mirando de reojo para no perder balones en medio campo que pudieran favorecer la salida rápida de los locales. Dicho y hecho. Un balón mal jugado por Cordero lo recupera la defensa madridista, que toca rápidamente al centro del campo donde ya espera Cristo. Éste, muy listo, abre para De Frutos que a la carrera se marcha de Moisés, y ya dentro del área, cede a Dani Gómez, que marca a placer.
La contra fue de manual, nada que objetar a un Castilla que había leído perfectamente cómo interpretar el choque una vez abierto el marcador. Pero la pesadilla no acabó ahí en esta primera parte, porque otro error en medio campo del Cartagena, esta vez de Ayala, lo aprovechó Seonae para montar la contra. Balón en el borde del área para Dani Gómez. Le dobla Cristo, quien recibe en el área por la izquierda y marca con un zurdazo.
Más no se le podía pedir al Real Madrid Castilla. Menos tampoco a un Cartagena completamente desarbolado, confundido en la lectura del partido.
El descanso no mejoró ni mucho menos las cosas. Munúa apostó entonces por un 4-3-3, metía a Ramírez y sacó a Ayala- para enmendar los errores y meter más fútbol por las bandas.
Nada funcionaba. El equipo no era rápido en la circulación y el Madrid Castilla robaba cada balón que llegaba a un desenfocado Moyita. No se veía atisbo de cambio; el rival tenía bien atado el partido. Con el 3-0 sujetó bien la salida del Cartagena y el medio campo.
Para más disgusto, Moisés dejó al equipo en inferioridad tras la segunda amarilla que recibía en el 74.

El Castilla atacaba, pero le bastaba el 3-0, pero se encontró con un balón de Cordero al área y un remate en dos veces de Jara, que hizo el 3-1 y concede al Cartagena la facultad de soñar y luchar por una remontada.
La Opinión

FC Cartagena 1-0 RB Linense

El Cartagena ha entrado hoy al modo play off después de la victoria en la última jornada de la temporada regular frente a la Balompédica Linense. Además, de rebote, ha conseguido la segunda posición tras el pinchazo del Melilla en casa frente al Ibiza. Era mucho más complicado que el Recreativo -22 jornadas sin perder-, lo hiciera -perder, claro- ayer y ante un descendido como el Villanovense, por lo que las probabilidades de que sonara la flauta del primer puesto eran muy pequeñas.
El tanto de Rubén Cruz en el minuto 18 de partido fue más que suficiente para los pupilos de Munúa, que no ofrecieron uno de sus mejores partidos de la temporada y además jugaron con un equipo con muchas caras nuevas, pensando casi seguro el entrenador en lo que está por venir.
En la última jornada regular, el entrenador decidió dar un giro radical a la alineación inicial. Mostró, con esta determinación, que era momento de dar descanso a sus titulares pensando ya en los play off de ascenso, porque poco podía hacer este Cartagena para mejorar su clasificación en esta semana final de Liga. De esta manera vimos a futbolistas que no han tenido regularidad alguna, como es el caso de Rui Moreira, titular la última vez hace 20 jornadas, o Carrillo, prácticamente inédito esta campaña también.
Dejó en el banquillo a su portero titular, además de Josua Mejías, Cordero, Santi Jara, Elady y Aketxe. En el caso de Aketxe y Cordero estaban amonestados, por lo que una cartulina amarilla hubiera supuesto perderse el próximo encuentro, que será ya de play off por el ascenso.
En el campo, además, otros no habituales en el once inicial, al menos ahora, como Rubén Cruz, Julio Gracia y Fito Miranda.
Los de Munúa dominaron el partido en su primera parte. Si bien es verdad que no fue una superioridad reflejada en llegadas de gol claras, lo que sí hizo es que la Balompédica Linense apenas se prodigaran en ataque.
La primera gran ocasión del choque supuso el 1-0 de Rubén Cruz, con un perfecto cabezazo, precedido de un gran pase de Óscar Ramírez, que era el que había recorrido toda su banda para poner el balón en la cabeza del goleador albinegro.
El tanto poco varió el panorama, porque ni los de la Línea de la Concepción eran capaces de generar peligro ni los albinegros apretaban en exceso en busca del segundo tanto. El choque se convertía en un monótono trasiego del balón de un lado a otro, con escasa verticalidad y menos oportunidades.
La Balona sí que pudo empatar en una contra que arrancó Abel Moreno a trompicones y no supo culminar Cellerino, quien cruzó en exceso en la oportunidad más clara de los andaluces en la primera parte.
El poco fútbol y escaso interés de este encuentro lo convertían en un cierre de liga sin chispa ni emoción. Si a eso añadimos que el Recreativo de Huelva lo tenía todo bien atado en su encuentro, menos interés podría despertar este choque.
En la segunda parte el único equipo que puso algo más de intención de mostrar fútbol fue un RB Linense, que cierra la temporada con una lamentable racha de ocho jornadas consecutivas perdiendo. Es el segundo equipo, después del Almería B, que menos puntos ha conseguido en este periodo -solo 13-, y gracias a que la primera vuelta alcanzó los 33 puntos ha logrado salir airoso tras el desastre de la segunda parte de la temporada.
El Linense no se jugaba otra cosa que 90 minutos que les dan las vacaciones, pero sí que es verdad que en esta reanudación trató de poner algo más de empeño que el exhibido en la primera parte. Suyas fueron las ocasiones más peligrosas del encuentro, sobre todo por la banda defendida por Óscar Ramírez, donde Juampe tuvo más de una ocasión clara para haber logrado un gol.
Fue este mismo jugador el que gozó de la primera en el 46', con un chut desde fuera del área que detenía Mario Fernández.
Carrillo, una de las pocas sorpresas agradables de la tarde, lo intentó con un chut flojo en el 50 desde fuera del área. Fue el joven albinegro el que levantó los aplausos del público por su descaro y verticalidad.
Mario Fernández, que no había vuelto a jugar bajo palos desde la trigésima jornada, no tuvo excesivo trabajo, pero cuando apareció fue crucial. Ya vimos su capacidad ante el Villanovense, en una espectacular parada bajo palos, y algo parecido nos ofreció ayer en el minuto 69 con un cabezazo de Cellerino que se colaba entre los tres palos. El cancerbero sacó la mano derecha para evitarlo. El público le correspondió con un caluroso aplauso.
Munúa dio entrada a Mejías en el centro del campo, acompañando éste a Rui Moreira. Elady y Santi Jara también tuvieron minutos, aunque nada cambió con las sustituciones, ni en el juego ni en las llegadas a portería. El partido era un auténtico tostón.

La temporada acaba con los 75 puntos que sirven para acabar en segunda posición. Solo Racing de Santander y el Recreativo -campeones de los Grupos II y IV- han sido capaces de superar en esta cifra al Cartagena.
La Opinión

CF Talavera 2-2 FC Cartagena

Cuando se entra en la etapa final de la temporada, cada punto, acción, acierto o error tiene una enorme repercusión. Un gol recibido, un tanto anulado, un mal pase final o una acción mal defendida varían el objetivo final.
Todos éramos conscientes que en esta lucha por la primera posición el Cartagena llegaba como tercero, con menos opciones que Melilla y Recreativo, pero con la obligación de ganar para no ponerles la alfombra roja ni a uno ni a otro rival. Por eso, la sensación que ofrece el empate de ayer en Talavera es la de frustración de un conjunto que ha sido líder un tercio de la temporada y que no supo, no pudo o no gestionó bien su privilegiada situación allá por el mes de marzo, y ahora se tiene que conformar con la más que probable tercera posición final.
La mejor manera de meterle presión a los antecesores es demostrar que eres un equipo capaz de hacer todo lo que esté a tu alcance para no ponérselo fácil, pero la versión que vimos de este Cartagena del encuentro disputado en el municipal de El Prado no se parece en nada a lo que debía.
Y es que el Cartagena fue un bloque falto de tensión, de regularidad y de esa presión que le suponíamos antes de saltar al campo de fútbol. Los albinegros tiraron una primera parte en la que se fueron al descanso con un gol en contra. Luego tocaba remontar, nadar a contracorriente y fue entonces cuando vimos una versión opuesta de este Cartagena. Fueron capaces de voltear el marcador, pero se encontraron de nuevo con otro topetazo en un error de contundencia y con el empate a dos todo acabó siendo en un quiero y no puedo.
Munúa volvía a apostar por una línea de tres centrales y dos carrileros. En esta oportunidad Luis Mata acabó en su posición natural, la izquierda, mientras que Ramírez, que no jugaba desde la jornada trigésima, acabó en el lateral diestro.
Ayala se quedó en el banco por Antonio López, ya recuperado de la última lesión y el técnico uruguayo volvía a dar protagonismo a Julio Gracia de inicio. El jugador cedido por el Betis había perdido presencia y autoridad -no jugaba de inicio desde la jornada trigésimo segunda-. El sacrificado por esta decisión fue un Cordero que no jugó ni un solo minuto ayer.
Moyita junto a Julio Gracia formaban pareja en medio campo y Vitolo andaba en la parcela ancha tratando de achicar espacios, aunque a veces su trabajo era mucho por el espacio que tenía que abarcar.
Elady y Aketxe se alimentaron mutuamente en una primera parte en la que si bien la sensación que dio este Cartagena es de un equipo que no se jugaba nada, ambos gozaron de su ocasión para haber puesto por delante a su equipo. Fueron dos acciones similares, con balón al costado y pase final atrás. En la primera Elady cedía a Aketxe, que no logró llegar bien al golpeo; en la segunda fue Aketxe el que mandó a Elady, pero un defensa llegó antes que el jienense y evitó -junto con la reacción del portero-, el tanto albinegro.
Es verdad que ambas fueron claras, pero el Cartagena no dio casi nunca sensación de ser mejor que el Talavera, que, este sí, no tenía nada mejor por lo que luchar ayer que el honor de ganar el último partido de la temporada en su campo. Los de Juan Francisco Alcoy apretaron muy bien la salida de un Cartagena que otra vez se volvía a encontrar con demasiados aprietos para buscar alternativas con las que combinar y llegar al área rival.
El partido no alimentaba el entretenimiento, ni tampoco ayudaba a que el espectador en casa no cambiara de cadena. Sorprendía esa versión que ofrecía el Cartagena, más aún cuando se marchó a la caseta con un 1-0 que Molinero se encargó de convertir.
Luis Mata no llegó a la carrera por la izquierda. Lo superó Melchor por velocidad. Cedía éste atrás y Molinero remató a portería. El balón dio un pequeño respingo que evitó el despeje de Moisés.
Es extraño cómo este Cartagena, del que creíamos que había superado estas pájaras que sufre en determinadas jornadas, volvía a enseñar sus miserias.
En la segunda parte cambió el panorama porque el equipo salió con el hambre que no había tenido antes. Tanto que Elady había igualado el choque en el minuto cinco de la reanudación, después de aprovechar un pase atrás de Luis Mata que remató con premura ante el portero y un defensor. Aketxe -gran acción iniciada por Elady y Ramírez- fue capaz de colocar el 1-2 antes del primer cuarto de hora.
Los cartageneristas habían hecho lo más difícil, pero cometieron un error de concentración, impropio en una defensa muy consistente últimamente. El Talavera ponía el empate a dos tantos pasada la hora de partido.
Los albinegros sometieron a un acoso y derribo en esos instantes a un oponente que se defendía como podía. Luis Mata mandó el balón al poste de un zurdazo, en una gran oportunidad en el minuto 68. Aketxe anotó un gol que el colegiado anuló -parece posición legal la del vasco tras ver la repetición- y Rubén Cruz tuvo la suya casi con el tiempo cumplido.
El partido acabó con empate y las ilusiones de pelear hasta el último instante por la primera posición se diluyen.

Jugadores y técnico reconocían al final del partido que este Cartagena no ofreció la intensidad y actitud que se esperaba de ellos ahora que se están jugando el todo por el todo. Este próximo domingo les espera el Linense. La segunda y la primera posición todavía están en juego, pero Melilla y Recre juegan en casa y hay pocas opciones de que nada cambie ya esta última jornada.
La Opinión

FC Cartagena 2-0 Marbella FC

El FC Cartagena se ha clasificado por tercer año consecutivo para los play off de ascenso a Segunda División. El triunfo cosechado ante el Marbella, con dos goles de Aketxe, certifica la presencia en la fase de ascenso de forma matemática y se asegura, como mínimo, la tercera posición final. No obstante, con un punto de desventaja con respecto al primer y segundo clasificado, el equipo cartagenerista seguirá luchando hasta el último momento para tratar de arrebatar el campeonato a un Melilla que no parece bajar el pie del acelerador en este tramo final de la competición.
El conjunto cartagenero conseguía con la de ayer su tercera victoria consecutiva y daba carpetazo a una crisis que le apeó de la primera posición que ocupó doce jornadas seguidas. El traspié, que se alargó mes y medio, pesa ahora más que nunca, porque aunque la desventaja es mínima, son dos los equipos que están por delante y que no parece que tengan el más mínimo interés en apearse ahora de estas posiciones.
Quedan dos jornadas y seis puntos en disputa, y lo último que puede hacer el equipo entrenado por Munúa es desistir de sus intenciones, porque no todo está dicho todavía.
En la de ayer, lejos de ser una prueba sencilla ante un rival que nada se jugaba, el Cartagena no tenía otra que ganar para mantener el pulso con sus antecesores. Conocía ya los resultados de los demás, por lo que sabía que un tropiezo era dar carpetazo al título. El Marbella, además, llegaba con una racha de 16 partidos consecutivos sin perder y tres goles recibidos en este periodo. Sin objetivos importantes que cumplir, pero tampoco sin la presión que provoca los errores en estos momentos, el bloque dirigido por David García Cubillo llegó al Cartagonova con el reto de dar la sorpresa.
Pero nada más lejos de la realidad. El equipo malagueño fue un rival menor, que no tuvo capacidad de reacción y se vio superado por la efectividad de un Cartagena que anotó los dos goles en un momento importante cada uno de ellos. Si a eso le añadimos que los marbellíes se quedaron con uno menos en el minuto 54 tras ser expulsado Juanma, pues nos encontramos a un Marbella que en poco se parecía a aquel que todo el mundo esperaba en el Cartagonova.
El equipo albinegro no tuvo que esforzarse demasiado en el aspecto ofensivo para sacar adelante el compromiso. Dos destellos de Aketxe, uno en cada parte, le bastaron para llegar a los 71 puntos a falta de seis todavía para el final de la temporada regular.
Luis Mata se convertía en el carrilero por banda derecha de un Cartagena que ponía otra vez sobre el césped un sistema con los tres centrales y los dos carrileros. Curiosamente es la segunda ocasión que Munúa apuesta por Mata para que juegue a pierna cambiada y dejando en el banquillo o en la grada a laterales diestros como Óscar Ramírez y Fito Miranda.
Julio Gracia ha perdido un enorme peso en este equipo desde hace unas jornadas hasta ahora, ya que el andaluz ha pasado de ser titular indiscutible a un habitual en el banco. Munúa, con un equipo más armado de medio campo hacia atrás, ha prescindido del toque y salida del jugador cedido por el Betis.
Entre los pros y los contras de este modelo propuesto por el preparador uruguayo está que Elady gana mucho más peso en el área y Aketxe se siente mucho más acompañado en las acciones ofensivas. No se puede decir que en este encuentro ante el Marbella sucediera algo así, porque ni unos ni otros tenían la capacidad de superar el sistema defensivo propuesto por ambos entrenadores.
El Cartagena estuvo bien posicionado atrás y evitó cualquier intento del equipo malagueño por el centro o los costados. Con Moisés, Ayala y Josua Mejías este bloque ha ganado en consistencia y evita algunos sustos que en otros encuentros sí que se podían ver con más asiduidad en un arreón del rival y un despiste en las marcas.
Moyita se volvía a meter por el centro, pero no tenía tampoco una tarde acertada. Demasiado control del Marbella cuando el balón caía a los pies de los albinegros, especialmente en momentos de creación, que evitaban que llegara una acción vertical con más rapidez y tino.
El balón circulaba de un lado a otro con un fútbol a veces demasiado horizontal, carente de peligro o de vistosidad, lo que hizo que el partido no fuera nada entretenido para el espectador.
No obstante, el Cartagena aprovechó la única que tuvo en la primera parte para que Aketxe, al que le llegó un balón medio rebotado dentro del área tras un centro de Luis Mata, mandara el balón a la red cuando se habían consumido veinte minutos de partido.
Ni con esas se animó el Marbella o el Cartagena, porque nada había cambiado sobre el césped ni antes ni después del tanto del vasco.
Los aficionados se entretenían especulando por lo que ocurrirá de aquí al final de la temporada o pitando a un árbitro que no terminaba de agradar a la parroquia local.
Aketxe no tardó en sentenciar el encuentro cuando se había cumplido el minuto 48. Un saque de esquina botado por la derecha lo mandaba el ariete vasco al fondo de la red empujándolo con su rodilla. El balón le cayó a él, más que él fuera a buscar el esférico para rematarlo.
Ahí debía haberse terminado el partido. Bueno, eso parecía. Además, el Marbella se quedó con uno menos por expulsión del carrilero Juanma tras una dura entrada a Josua Mejías.
Pero el Cartagena se relajó y dejó al oponente poner sus pies en el área de Joao Costa. El portugués evitó el 2-1 con una gran parada en el minuto 59 y el bloque albinegro pudo sentenciar a la contra, pero no supo hacerlo y gracias a la ventaja en el marcador evitó algún susto final.

Dos jornadas y seis puntos. Todo por decidir, pero los de arriba no frenan tampoco.
La Opinión