Rayo Majadahonda 1-1 FC Cartagena

Partidazo de juego, ocasiones e intensidad el vivido en el Cerro del Espino entre Rayo Majadahonda y FC Cartagena. Sólo dejó de correr el balón los seis minutos en los que cayó una torre de luz y que obligaron a detener el juego. Se sucedieron las oportunidades de gol, los contragolpes y las buenas jugadas en ambos bandos, aunque los locales fueron más insistentes y los visitantes más irregulares.

El tanto de Raúl Dacosta en el 34 adelantó al Cartagena tras un auténtico jugadón. El Rayo creyó demasiada penalización para lo que estaba haciendo y decidió empatar en el 40 por mediación de Manín. La segunda parte, sin goles, no fue menos interesante. Perejón chutó a la madera y el Rayo desperdició varias ocasiones para llevarse el partido. Al final, empate y gracias del Cartagena que suma su quinto punto en tres jornadas.

En los primeros minutos se reconocieron los equipos. Sorprendió la ofensiva local que, sin complejos, se echó encima del Cartagena y lo encerró en su campo. Una primera jugada advirtió del peligro y el conjunto albinegro trató de reaccionar. Se conectaron Raúl Dacosta e Ibán Ribeiro y mostró el cuadro portuario sus cartas.

La intensidad del primer cuarto de hora fue tremenda por parte de los dos equipos, no obstante, Dani Perejón no pudo subirse a ese tren que iba a más de cien kilómetros por hora. El lateral que entró por la lesión de Marc Jurado acusó la falta de minutos y el rival lo notó. Volcó el Rayo el juego por la izquierda de su ataque y pronto obtuvo frutos. 

Sobre el minuto nueve Jeremy José, incisivo por la izquierda, regateó y se abrió para disparar con la derecha al palo largo. Lucho García no estuvo bien y rechazó cerca del área pequeña, donde Yoshimura le pegó adentro de la portería. No obstante, Manín incurrió en falta en la búsqueda del rechace sobre Nacho Martínez y el colegiado se percató. Ni siquiera hubo revisión del tanto anulado.

Fue un serio aviso del potencial majariego antes de cumplirse el décimo minuto de juego. Los locales continuaron presionando arriba y ganando duelos. Como consecuencia, Manín cayó en el área en un choque dudoso con Baz. Tuvieron varios en la priemra parte. El antídoto del Cartagena fue darle al Rayo de su propia medicina.

La presión como solución
Comenzó a presionar muy arriba el equipo de Íñigo Vélez y metió en apuros a la zaga contraria, que cometió varios errores cerca del minuto 20. Dio así un paso adelante el cuadro portuario y empezó a entrar mucho más en juego Dacosta con su brillante regate. En la primera que tuvo centró y no encontró rematador, pero continuó intentándolo. 

Otro error dejó sólo a Marcos Moreno en la frontal, pero su remate buscando la escuadra más alejada se marchó arriba. También se pasó de potencia Ribeiro tras otra gran jugada de Dacosta dentro del área. Esta, rozando el larguero. A la siguiente que tuvo Raúl Dacosta no se lo pensó: se la guisó y se la comió. Recibió casi en la línea de fondo, se metió entre dos defensores y perfiló el cuerpo para pegarle ajustada al palo largo, casi sin ángulo. Uno de los goles de la jornada para el 0 a 1 en el 34.

A pesar de adelantarse en el marcador, no se vio nunca del todo cómodo al Cartagena. El centro del campo, compuesto por De Blasis y Clavería, no ganaba duelos ni conseguía el espacio necesario para hacer circular el balón. Ganó la batalla el Rayo Majadahonda y cimentó el empate.

Gran respuesta rayista 
En el 38 salvó Lucho el gol de Manín de cabeza sobre la línea con un paradón. Se mantienen los problemas de córner de un equipo en el que sólo Luca Lohr 'da la talla'. Se podía oler el empate y finalmente llegó. Tras un centro mal despejado por la zaga albinegra, el balón llegó a Manín, que le pegó de volea contra el césped para colarla por la misma escuadra de la meta de Lucho en el 1 a 1 a los 40 minutos.

Álex Guti, que no estuvo demasiado bien, se conectó en una única jugada en la que pudo hacer el segundo en el 45, pero le salió centrado el tiro justo antes del descanso. El silbato del árbitro fue un alivio para los jugadores, en medio de un despliegue físico enorme. Tras quince minutos, las fuerzas estaban repuestas y la intensidad regresó. Pudo hacer el Rayo el segundo gol en una contra de 3 contra 2 tras un córner albinegro. 

Se equivocó Yoshimura en otra superioridad numérica y el Rayo siguió mejor. El Cartagena sólo tuvo a Dacosta como argumento ofensivo con salidas en velocidad que terminaban siempre en falta. De forma puntual, Perejón estuvo a punto de marcar en un balón suelto en la frontal. Le pegó con el alma a la madera. 

Después de una hora de partido, los tres puntos podían caer para cualquier lado. Pero desde entonces hasta el final del partido solo hubo un color. El rojiblanco del Rayo. Jeremy marcó otro golazo que también fue anulado. Esta vez, por fuera de juego tras conectar el extremo con tres compañeros en paredes dentro del área.

Sin brillo y sin luz 
Vélez buscó soluciones con Jean Jules y Ajenjo, quien casi marca en la única clara del Cartagena en la segunda parte. En el 76, tras una ocasión clarísima fallada por Manín, una torre de luz se apagó y el partido tuvo que detenerse durante 6 minutos. No obstante, se reanudó con menos luminosidad tras el consenso del colegiado con los entrenadores y capitanes.

Las tuvo de todos los colores el Rayo. Con centros, disparos, remates de cabeza... Pero se salvó el Cartagena. No llegaron los intentos a llevar el peligro necesario, pese a la insistencia. Entraron Benito Ramírez y Abdel Lah en los últimos minutos sin impacto en el partido.

Pese a la superioridad contraria, el Cartagena nunca se fue del partido y pisó área en el último minuto sin éxito. El final del encuentro confirmó que los albinegros dan un paso atrás con respecto a sus dos primeros partidos. Suma el cuadro portuario su quinto punto en tres jornadas: una victoria y dos empates. Pierde dominancia el equipo de Vélez ante un equipo que sólo había perdido hasta el momento.

La Opinión

FC Cartagena 0-0 Nástic Tarragona

El fútbol, al igual que las relaciones humanas más complejas, guarda en ocasiones una vertiente profundamente caprichosa e injusta. Hay tardes en las que un equipo lo entrega absolutamente todo sobre el césped, propone con elegancia, insiste con verdadera pasión y busca por todos los medios posibles la manera de conectar con la red, mientras el destino se limita a devolver un frío, distante e indiferente silencio. Eso fue exactamente lo que vivió este sábado el Estadio Municipal Cartagonova.

Una auténtica e intensa historia de desamor entre el FC Cartagena y el gol. Durante noventa minutos intensos, electrizantes y vibrantes, el conjunto albinegro firmó una de sus actuaciones más completas y brillantes en lo que va de arranque de temporada, pero terminó abocado a un empate sin goles que dejó un regusto marcadamente amargo en una afición albinegra que no daba crédito a lo que presenciaba.

Desde el pitido inicial, la propuesta del equipo dirigido por Íñigo Vélez tuvo la determinación, el coraje y la fe ciega de quien se niega rotundamente a dar nada por perdido. El Cartagena saltó al terreno de juego dispuesto a adueñarse de principio a fin del relato del partido, estructurado a través de una alineación altamente competitiva con Lucho bajo palos; una zaga sobria, sólida y proyectada constantemente hacia adelante con Marc Jurado, Nacho Martínez, Lohr e Imanol Baz; un centro del campo de mucha altura táctica compuesto por Ibán Ribeiro, Pablo De Blasis, Pablo Clavería y Javi Ajenjo; y una dupla atacante repleta de colmillo conformada por Raúl Dacosta y un incisivo Toni Villa. Enfrente, el Gimnàstic de Tarragona intentó parapetarse con Ayesa. 

El monólogo albinegro no tardó en desplegar sus primeros y amenazantes compases. Apenas se habían disputado ocho minutos cuando Raúl Dacosta probó fortuna con un potente latigazo desde la frontal que se marchó acariciando la madera. La presión alta ideada por el técnico local maniató por completo la salida de balón del cuadro catalán, convirtiendo el choque en un dominio territorial absoluto del Cartagena. 

Sin embargo, en el minuto 23 comenzó a fraguarse la gran maldición de la tarde. Toni Villa inventó un centro medido al corazón del área para que Ribeiro rematase de primeras con el alma; cuando la grada ya se preparaba para cantar el tanto, emergió la figura gigantesca de Ayesa para sacar una mano milagrosa sobre la misma línea.

La tensión narrativa fue en aumento poco después, en el minuto 27, cuando el colegiado fue avisado desde el VAR para consultar en la pantalla un posible penalti sobre Ribeiro. Tras dos minutos de contenida respiración en el Cartagonova, el árbitro decretó que no existía infracción, echando más leña al fuego de la rebeldía albinegra.

Lejos de venirse abajo por el desengaño, el Cartagena redobló su apuesta antes del descanso con una genialidad de Toni Villa, quien sentó a su marca con un taconazo de fantasía en la línea de fondo antes de sacar un disparo cruzado que no encontró puerta por milímetros. 

Tras la reanudación, esta historia de amor no correspondido alcanzó tintes francamente dramáticos. En el minuto 49, un libre directo botado de forma magistral por Nacho Martínez superó a la barrera y estrelló su violencia contra el larguero, devolviendo un sonido sordo que retumbó en todo el coliseo cartagenero. El Cartagena lo intentaba de todas las formas imaginables: centros laterales, diagonales venenosas de Dacosta y balones filtrados con sutileza por De Blasis, pero la pelota se obstinaba en rechazar cada acercamiento.

Ni el carrusel de cambios en el tramo final —con la entrada de hombres como Moreno, Jean Jules y Richarte para refrescar el ataque— logró romper el maleficio frente a un Nàstic atrincherado que dio por bueno el punto sin arriesgar nada. 

Al término del encuentro, el 0-0 del luminoso certificó un reparto de puntos que no hace justicia al arte, a la entrega ni al despliegue sobre el verde. El FC Cartagena cortejó al gol con todas sus fuerzas hasta el agotamiento, pero se marchó a vestuarios con la amarga certeza de quien sabe que mereció un final mucho más feliz.

Esta lección de fútbol sin premio deja a los cartageneros con una mezcla de orgullo por el juego desplegado y amargura por el botín obtenido. Aunque el casillero solo sume un punto, la imagen de dominio absoluto, la ambición táctica de Íñigo Vélez y la capacidad para acorralar a un rival de entidad marcan la senda a seguir para el resto de la temporada. Si el conjunto albinegro mantiene este nivel de propuesta y electricidad en las bandas, la reconciliación con el gol será solo cuestión de tiempo.

La Opinión

Algeciras CF 1-3 FC Cartagena

Importante triunfo del FC Cartagena en casa del Algeciras por 1 a 3. Adelantó a los albinegros Richarte de cabeza a centro de Ribeiro, empató Víctor Ruiz a balón parado y Nacho encontró un gol en propia puerta en la primera mitad. En la segunda, los cartageneros defendieron su ventaja y sufrieron mucho en transición defensiva. Se volcó el Algeciras, pero marcó el tercero el Cartagena de penalti por mediación de Ibán Ribeiro. Trabajada victoria para dar los primeros tres puntos al cuadro portuario. 

En los primeros minutos, los equipos se tantearon en un terreno de juego en complicadas circunstancias y no llegaron las ocasiones por ninguno de los dos bandos. Ibán Ribeiro fue el primero en pisar el área contraria, aunque se enredó en su regate. Después llegó el Algeciras a balón parado, arma que utilizó constantemente en el primer acto -y le acabaría dando resultado-. Aunque llegó a rematar, no inquietó al albinegro Lucho García. 

Quien sí hizo daño en su primera ocasión de gol fue el FC Cartagena. Un balón largo, de nuevo sobre Ibán Ribeiro quien era la referencia más adelantada del cuadro albinegro, se convirtió en el primer gol de la tarde. Se giró Ribeiro, hizo la pared con Toni Villa y centró de primeras sobre la entrada de Rubén Richarte al centro del área. El extremo, ni muy alto ni destacado en el juego aéreo, cabeceó a la perfección para ponerla dentro. La cruzó con la frente para coger a contrapié a Iván Moreno, que sólo pudo mirar cómo el balón se colaba en su portería. 

Con el 0 a 1 en el marcador, el Cartagena adelantó líneas, pero el Algeciras salió de su presión. Del minuto 20 al 30 el juego fue rojiblanco. La enésima falta cerca de área de un Cartagena que llegaba tarde a todo dejó el escenario perfecto: centró Avilés y Víctor Ruiz se adelantó a la zaga cartagenera para ponerla en la escuadra de cabeza. Empate y vuelta a empezar.

Parecía que se vendría abajo el conjunto portuario. Tras el gol local llegó la pausa de hidratación que cortó la reacción y después más juego del equipo de Adrián Colunga. Acechaba el área el cuadro local, pero fue entonces cuando se volvió a adelantar el equipo visitante. 

Desatascó Nacho Martínez: alcanzó la línea de fondo, levantó la cabeza y centró con violencia buscando cualquier pierna, propia o extraña. Encontró la de Carmona, que desvió la pelota al fondo de la red para poner el 1 a 2 en propia puerta en el minuto 40.

Al descanso, la ventaja del FC Cartagena dejó buenas sensaciones por solidez y contundencia, a pesar del despiste en el gol en contra. En la reanudación realizó cambios Colunga y el partido comenzó a romperse poco a poco.

Paró Lucho sobre la línea la primera ocasión del Algeciras. Richarte rozó la escuadra poco después y volvió a rematar centros el cuadro local. A la hora de partido se sucedieron las contras que ningún equipo aprovechó: Richarte definió tarde a pase de Toni Villa y el Cartagena sufrió en el repliegue, un problema constatado en pretemporada. 

Solución en el peor momento 
El guion de la primera parte se repitió en la segunda. Cuando peor estaba el Cartagena, volvió a marcar. Se encerró en su propio campo el conjunto de Íñigo Vélez. Lo estaba pasando realmente mal. Lucho García salvó en varias ocasiones a los suyos, Dani Perejón, que entró por Jurado, despejó un balón que remataba en boca de gol un rival. Incluso el poste se alió con los cartageneros. El empate estaba al caer, pero Marcos Moreno aprovechó su única aparición para provocar el penalti que puso el 1 a 3 definitivo.

Ibán Ribeiro definió a la escuadra para cerrar el partido. Volvió a enmudecer el Nuevo Mirador y el Cartagena sólo tuvo que controlar los tiempos para llevarse una victoria que trabajó bien. Sin brillo, pero con practicidad y contundencia. Lo que le había faltado en pretemporada llegó en el primer encuentro oficial. Primeros tres puntos y alegría en la parroquia albinegra.

La Opinión

FC Cartagena 2-2 R Betis B

El Fútbol Club Cartagena terminó ayer su temporada 2025-26 sin cumplir el objetivo que se marcó a inicio del curso: alcanzar la promoción de ascenso. No obstante, nadie en la parroquia albinegra reprochó nada a su entrenador y plantilla tras el empate a dos. Sólo hubo aplausos y reconocimiento.

Todo ello, a pesar de que el equipo de Íñigo Vélez debió cumplir contra el Betis Deportivo y no lo hizo. Tenía que ganar y esperar resultados. Pero entiende la grada cartagenera, madurada a base de desengaños deportivos y de otra índole, que este equipo ha llegado hasta donde ha podido en un año difícil marcado por el cambio de propiedad del club.

Pasaron trenes más favorables. Podía haber dependido de sí mismo el Cartagena en la última jornada de haber ganado en Algeciras o en Ibiza. Aún así, la actitud de los jugadores con un hombre menos y la fe hasta el último suspiro frente al Betis Deportivo fueron motivo de orgullo en una tarde que acabó sin premio.

El tanto de Imanol Baz en el 95 reflejó el espíritu cartagenero de creer hasta el final por lejos que esté el objetivo. Dignificó la camiseta. Quedarse a las puertas de la gloria también representó la idiosincrasia de este joven club que escribe su historia. El FC Cartagena cierra la temporada con decepción, pero con honor, y jugará el año que viene en Primera RFEF.

Otro mal inicio 
Saltó al campo el FC Cartagena con las ideas muy claras. Tanto fue así que los de Íñigo Vélez utilizaron el propio saque inicial para realizar una jugada ensayada que plantó a Luismi dentro del área. No obstante, pese a la fuerte presión albinegra en campo rival durante los primeros minutos, el que golpeó en el marcador fue el Betis Deportivo en su primer ataque.

No se habían cumplido cinco minutos cuando llegó el 0 a 1. Borja Alonso conectó con Ian Forns en la izquierda y este, desde el pico del área grande, encontró a Pablo García en el centro del área. De primeras, el delantero bético -que bajó desde el primer equipo para ayudar al filial- le pegó con el interior del pie izquierdo para estrellarla en el travesaño y ponerla dentro de la portería de Lucho García.

Fantasmas del pasado. Comenzaba fatal el FC Cartagena de nuevo en un partido de máxima exigencia. Otro gol tempranero que enfriaba al estadio y alejaba al equipo de su objetivo. No le quedaba otra al cuadro portuario que remontar y así lo entendió.

Kevin, en el rol de delantero centro, fue el primero en intentarlo en dos ocasiones frustradas. Al cuarto de hora quedó claro que el Cartagena volcaba el ataque por la izquierda con la reaparición de un Benito Ramírez que ha pasado más tiempo en la enfermería que en el césped. Mientras que un gol del Atlético Madrileño aseguraba la Copa del Rey para el cuadro albinegro llegó la acción que pondría el empate.

Un centro controlado por la defensa quedó en los pies del lateral Óscar Masqué. Nacho Martínez, que había quedado descolgado, le robó la cartera por detrás y el defensa le trabó dentro del área. En directo, el colegiado no señaló penalti, pero el capitán cartagenerista lo tuvo claro y pidió la revisión a su entrenador. Tenía razón. Daniel Clemente señaló la pena máxima y Rahmani, con un gran golpeo raso, puso el 1 a 1 a los 22 minutos.

La grada estalló en la celebración, pero el gran ambiente del Cartagonova pronto comenzó a decaer. Las noticias desde Barcelona no eran buenas. Y es que, al mismo tiempo que Rahmani recortaba distancias, el Europa se adelantaba al Ibiza con dos tantos en apenas siete minutos. La pausa de hidratación a la media hora no sólo enfrió a los jugadores, sino también al estadio.

Sucedió muy poco desde el tanto del empate. Kevin Sánchez pudo hacer el segundo en un mano a mano clarísimo que desperdició tirándolo a las manos del meta. Pero eso fue todo. Antes de la marcha a vestuarios, Jean Jules vería una amarilla que terminaría siendo decisiva a la vez que el Ibiza recortó distancias al Europa.

Montaña rusa de emociones 
Tras el descanso, llegó la montaña rusa de emociones. Llegó la noticia del empate del Ibiza, que fue anulado segundos después, y al mismo tiempo era expulsado Jean Jules en el 50. Una torpe entrada teniendo amarilla dejó a su equipo con uno menos durante 40 minutos y decidió el encuentro. Tanto había esperado la parroquia albinegra al centrocampista y al final terminó marcando el partido de forma negativa.

Sufrió mucho el cuadro cartagenerista con un hombre menos. Trató de corregir Vélez dando entrada a Edgar Alcañiz por Benito Ramírez, el sacrificado por la expulsión. Se salvó en varias ocasiones el Cartagena mientras que el empate del Ibiza, esta vez válido, daba ánimos al cuadro portuario. 

Había celebrado la grada del Cartagonova. Un gol le daba la clasificación, pero el equipo estaba en manos de su rival. Además, el 3 a 2 del Europa le alejó de nuevo del objetivo. Como un doble mazazo, en el 72 llegó el 1 a 2. Rodrigo Marina recibió de espaldas en el área pequeña, pivotó sobre Imanol Baz y la puso lejos del alcance de Lucho. Se salvaba el conjunto de Dani Fragoso gracias a su victoria.

Entraron Marc Jurado y Ortuño con el equipo ya muy desordenado. De hecho, el Betis Deportivo puso el 1 a 3, pero fue anulado por fuera de juego. A la desesperada, el Cartagena logró acercarse poco a poco mientras que Lucho García salvaba goles cantados. Igualadas las fuerzas en un saque de esquina magistralmente sacado por Nacho Martínez, Imanol Baz remató con un testarazo inapelable para poner el 2 a 2 que no servía para alcanzar el play off, pero que sí descendía a su rival en el 95.

Feo final 
Subió el ánimo de la parroquia albinegra en busca del milagro y la desolación se leyó en las caras béticas. Hubo varios minutos añadidos sobre el descuento en los que los dos equipos, gracias al desorden, pudieron marcar el gol de la victoria. Nadie lo hizo.

El colegiado señaló el final del partido y las emociones provocaron una tangana. Saltaron al campo los jugadores no convocados del Cartagena y ambos banquillos se enzarzaron en empujones y agarrones. No fue a más el asunto y el cuadro visitante se marchó al vestuario como equipo de Segunda RFEF. El Cartagena agradeció el apoyo a su afición, Jean Jules volvió a pedir perdón y la temporada se terminó en el Cartagonova con una decepción mayúscula pese a que era lo más probable.

La Opinión

UD Ibiza 3-1 FC Cartagena

Derrota del FC Cartagena en un mal partido en Ibiza. Unos desastrosos primeros diez minutos arrasaron con las esperanzas albinegras en la penúltima jornada de liga cuando necesitaban la victoria para maximizar sus opciones de play off. Los goles de Theo Valls y Javi Eslava fueron insuperables para un Cartagena que no generó nada hasta pasada la media hora.

Un tanto de Luismi en el 36 devolvió las esperanzas al equipo, pero el desorden y la poca creatividad lo frenaron. La mala suerte, que puso la madera por el medio en dos ocasiones, y el buen nivel de Paradowski, que evitó el tanto en varias acciones, mantuvieron por detrás a los cartageneros. En el descuento, Bebé hizo el 3 a 1 definitivo ante un Cartagena volcado.

Los nervios jugaron una mala pasada al cuadro albinegro al inicio del partido. El premio que había en juego era muy grande y la presión pudo con los jugadores. En apenas diez minutos, el Cartagena se vio dos goles por debajo en el marcador.

El equipo de Íñigo Vélez saltó al césped convencido de su misión. Comenzó presionando arriba la salida de balón celeste, pero pronto se vio que no estaba concentrado el equipo de la ciudad trimilenaria. La presión fue ineficaz y dejó muchos espacios para que el Ibiza saliera con facilidad hacia campo rival.

Ya se había acercado al área el equipo de Miguel Álvarez con un centro infructuoso. En el siguiente acercamiento llegó el primer gol. Otro centro al área repelido por la zaga cayó en la frontal del área, donde Theo Valls tuvo tiempo de pensar, acomodar el cuerpo y pegarle a portería sin que nadie le encimara. Le pegó el centrocampista con violencia y sorprendió a un Lucho García que pudo hacer algo más. El meta se lanzó, pero tocó el balón ya dentro de su portería en el 1 a 0. 

No terminó ahí el drama de la primera mitad. Aunque comenzó a recuperar balones el cuadro albinegro mejorando en la presión, se precipitó cuando pisó campo contrario. Así se desordenó y recibió el segundo a los diez minutos. Con un ataque muy estático, el Ibiza llevó el balón hacia Arnau Solà en la izquierda y el exalbinegro centró raso sin demasiada fe. Los centrales, confiados, dejaron pasar el cuero hacia su portero, pero Javi Eslava se filtró entre los dos para puntearlo sobre la salida de Lucho, que tampoco estuvo acertado en esta acción del 2 a 0.

Dos errores y dos goles evitables que alejaban demasiado al Cartagena de su objetivo. Pudo ser peor, ya que en el tercer error perdonó Eslava completamente solo ante Lucho. Larrea se equivocó sacando el balón desde atrás y el delantero se plantó en el mano a mano fruto de un rebote, pero la mandó al larguero con todo el tiempo del mundo.

La mala ocupación del centro del campo generaba todos los problemas al conjunto portuario. En ataque, el equipo era inoperante, lento, previsible. En defensa, un desastre. Todos los despejes eran para el rival, que encontraba los espacios sin esfuerzo. Cuanto más quería atacar el Cartagena, más miedo le metía el Ibiza con transiciones que pudieron significar el tercero. Nsukula volvió a perdonar en el 23 cuando ya pisaba área pequeña.

Resquicio de esperanza 
Agarró la pelota el Cartagena, obligado por el resultado. Creció con la aparición de De Blasis, Rahmani y Luismi. A la media hora consiguió generar su primera ocasión de peligro real con un pase filtrado a Perejón, un centro que sacó el portero y un balón suelto que casi aprovecha Luismi a la media vuelta. Sería el aviso del gol que metió poco después. Seis minutos más tarde, el 2 a 1 llegó en circunstancias similares. 

Por la banda contraria, Nacho filtró para Nil Jiménez, que centró templado para Perejón en el segundo palo. El control del lateral generó una indecisión en la zaga ibicenca que aprovechó Luismi, de nuevo a la media vuelta. Sobre el punto de penalti, le pegó pegado al palo, imposible para el meta rival. 

Tras el tanto, se creció mucho el conjunto portuario. La tuvo Ortuño en otro centro atrás desde línea de fondo y pudo poner el empate Nacho con un increíble disparo desde media distancia que se estrelló en la escuadra. Terminó la primera parte el Cartagena mucho más metido y tuvo en los pies de Rahmani el tanto antes del descanso, pero se lo negó en dos ocasiones Paradowski. 

Volvió a rodar la pelota con la entrada de Eneko Ebro por Aridane y el cuadro portuario continuó con la idea de empatar. No le sonrió la fortuna en ninguna acción al cuadro albinegro. Ni la entrada de Benito Ramírez y Edgar Alcañiz cambió el ritmo del partido. El conjunto portuario lo intentó y lo intentó, pero se topó con la madera de nuevo, con Paradowski y con las constantes interrupciones de un encuentro atrancado.

Fue muriendo el partido con un Cartagena cada vez más desesperado y, en una última contra, ya en el añadido, Bebé hizo el 3 a 1. El pitido final se sintió como el adiós al play off, pero la derrota del Europa frente al Nàstic (2-1) sigue dejando al cuadro portuario a un punto de la promoción. En la última jornada se decidirá todo con un FC Cartagena - Betis Deportivo y un Europa - Ibiza.

La Opinión

FC Cartagena 2-1 AD Alcorcón

Triunfo importantísimo del FC Cartagena frente al Alcorcón. El conjunto de Íñigo Vélez superó al Alcorcón por 2 goles a 1 en el Cartagonova en un partido en el que no podía fallar. El duelo directo entre el Europa y el Villarreal B esta jornada le ofrecía a los albinegros la oportunidad de recortar puntos al play off con una victoria y no la desaprovechó. Marcó Luismi en el 24 tras una gran combinación con protagonismo de Nacho Martínez, hoy extremo izquierdo, y aunque Yael empató antes de la media hora, De Blasis puso con fortuna el 2 a 1 antes del descanso.

La victoria deja al Cartagena en su misma posición, la sexta, pero empatado a puntos con el Europa y a dos unidades del Villarreal B. Tras el duelo directo, necesitará el cuadro portuario otro tropiezo de cualquiera de ellos en las dos jornadas restantes. Ambas se jugarán en horario unificado el sábado 16 a las 21.00 horas de la noche y el sábado 23 a las 18.30 horas de la tarde. El Cartagena se mide al Ibiza en Can Misses y al Betis Deportivo en el Cartagonova.

Frío inicio 
Tuvo mucha calma el FC Cartagena al inicio del partido. Quizás demasiada para lo que había en juego, pero también necesaria para elaborar sus jugadas sin la ansiedad que podía generar su necesidad de ganar. Comenzó tratando bien el balón y moviéndolo de lado a lado. Pero, como le suele suceder, sin acierto en los metros finales.

En esos metros intentó Íñigo Vélez algo nuevo, empujado por la baja de Yanis Rahmani. Situó a Nacho Martínez en el extremo izquierdo, desplazó a Kevin a la derecha y dejó la punta del ataque a Chiki con Luismi en la mediapunta. Para evitar metros de carrera al veterano lateral, Luismi intercambió su posición cayendo a banda y dejando el carril central para Nacho, que lo aprovechó sorprendentemente bien.

Los primeros veinte minutos pasaron sin pena ni gloria en un ambiente más frío de lo esperado por la situación. Un error de Lucho, atrapó en dos tiempos un balón manso a sus manos, llevó el susto a la grada sin mayores consecuencias. A partir de entonces comenzó a romperse un poco el partido y, cuando se estiró el Alcorcón, golpeó el Cartagena. 

Efectividad máxima
Hubo un ida y vuelta. Larrea perdió un balón comprometido que permitió la contra alfarera y Lucho tuvo que sacar una mano abajo. En la siguiente jugada, Kevin aprovechó los espacios y Luismi chutó a portería sin mucho peligro. No obstante, en la reanudación del portero iba a llegar el primer tanto de la tarde en el segundo tiro a puerta. 

Se durmió Rai Marchan con el balón en los pies y Chiki le arrebató la cartera -sin falta- por detrás. De Blasis, de nuevo el mejor de los suyos, encontró a Nacho Martínez reconvertido a mediapunta. Con la clase del mejor centrocampista, Nacho filtró para Kevin y lo plantó sólo delante de Ayesa. Aunque podía haber marcado, el extremo también estuvo lento, pero el corte de un defensor le cayó a Luismi en buena posición. Aunque tenía poco ángulo, la ajustó para superar la salida del portero y hacer el 1 a 0.

Poco le iba a durar la alegría a la parroquia albinegra. Su equipo se adelantó en el 24 y recibió el empate en el 29. Un despiste defensivo -muy similar al que protagonizó Imanol Baz en Algeciras- permitió el 1 a 1. Esta vez fue Aridane quien dejó pisar área a Luis Vacas sobre la línea de fondo y centrar atrás. Yael entró solo para marcar a placer.

El jarro de agua fría se sumó a la lesión de Chiki pocos minutos después. Tras girarse y centrar dentro del área, el ariete madrileño se llevó la mano a la parte posterior del muslo. No pudo seguir. Ortuño le sustituyó a pocos minutos del descanso. Se movía poco el partido y cuando ya todo apuntaba al empate en la primera parte, un golpe de suerte marcó el devenir del encuentro.

Gol psicológico 
Ganó Nil Jiménez por insistencia un saque de esquina en el descuento y la jugada terminó en el gol del 2 a 1. El que, a la postre, le terminaría dando la victoria a los portuarios. El centro despejado le cayó a Luismi, quien le pegó de volea desde fuera del área con la fortuna de golpear a De Blasis en el abdomen para terminar dentro de la portería de Ayesa. ‘Gol psicológico’ y a vestuarios.

En la reanudación comenzó mejor el Alcorcón, obligado por el resultado a pesar de que no se jugaba prácticamente nada. Mejoraron los alfareros con la entrada de Vladys y Tounkara y sometieron por momentos al Cartagena. A los cinco minutos pudo poner el empate con un centro que cayó limpio en el área pequeña, pero Aparicio erró la volea. No fue la única jugada que pudo amargar la noche cartagenera.

En la segunda parte, el control fue de los amarillos, aunque las ocasiones se repartieron. El Alcorcón dio un paso adelante y obligó a retroceder a un Cartagena que necesitaba los tres puntos. Aún así no inquietó a Lucho hasta el tramo final. Edgar entró para dar velocidad a las transiciones albinegras.

A diez minutos del final falló la más clara el equipo de Pablo Álvarez. Luis Vacas, que fue el mejor de los visitantes, desaprovechó un pase de la muerte de Vladys, que ganó la espalda a un lento Aridante. La tuvo sin portero, pero la mandó al lateral de la red. Aunque siguió apretando el equipo de Alcorcón, no encontró ninguna tan clara como esa ocasión.

Hasta el final del partido, el Cartagena cerró huecos y estuvo sólido para evitar el tanto del empate. Con el cansancio visitante, pudo agarrar la pelota el equipo local en el descuento para terminar de dormir el choque. Llegó el pitido final y celebraron los albinegros. Triunfo que da confianza y mete presión. Mantiene vivas sus opciones de play off, aunque necesita que caiga uno de sus dos contrincantes para alcanzar la promoción.

La Opinión

Algeciras CF 2-2 FC Cartagena

Los dos buscaban el play off. Los dos debían ganar. Pero el partido fue una competición por dar facilidades al contrario. Empezó el FC Cartagena, concediendo dos goles en veinte minutos por puras desconexiones defensivas. Le siguió el Algeciras, permitiéndose empatar con un error de cálculo de su portero y un penalti por mano. Con todo igualado, Ander Martín se fue expulsado antes del descanso. 

A la vuelta no hubo más goles, pero sí tres expulsados más de jugadores sobre el césped y otros tantos del banquillo local. Porque el Algeciras se desquició con la roja directa a Carlos Arauz y Tomás siguió su mismo camino para dejar a su equipo con 9 entre protestas. Cuando podía aprovechar el Cartagena, Fidalgo cometió un pisotón por detrás que le mandó fuera. Coste altísimo del duelo en el Nuevo Mirador para los dos equipos. Y empate insuficiente que aclara la promoción a Europa y Villareal B.

Consciente de su obligación de ganar, el Fútbol Club Cartagena saltó al césped del Nuevo Mirador con actitud, pero sin concentración. Cumplió el Europa frente al Alcorcón y no le quedaba más remedio al cuadro albinegro que vencer para mantener vivas sus opciones de play off. En ello parecía tener la cabeza el conjunto albinegro, que se olvidó de su propio partido y lo pagó muy caro en el tramo inicial.

Pronto se torció la noche del viernes. El primer acercamiento fue del Algeciras en un disparo que detuvo sin problemas Lucho. Un aviso antes del vendaval. Adelantó líneas el equipo de Íñigo Vélez buscando el gol que le pudiera dar los tres puntos -así había sido en cinco de las seis victorias por 1 a 0 del técnico vitoriano- pero sus dos saques de esquina seguidos a los cuatro minutos no intimidaron al equipo local.

Se hizo con el control del balón el Algeciras y en la grada comenzó a olerse el primer gol. Se instaló en campo rival, movió al Cartagena de lado a lado y encontró un hueco que confirmó el despiste portuario. Juanma García se dejó caer a la banda derecha en el 13 y allí le hizo un traje a Imanol Baz, quien sumaba muchos encuentros sin una desconexión de ese calibre. Dejó al central atrás, recortó dentro del área sobre la entrada de Pablo Larrea y la puso atrás para que Isaac Obeng fusilara a portería. Contra todo pronóstico, Lucho sacó el primer disparo, pero no pudo hacer nada con el segundo. 

La jugada dejó retratados a varios defensores albinegros, muy permisivos en el cuerpo a cuerpo: Baz permitió girar al delantero. Larrea fue demasiado inocente ante el regate y Nil Jiménez perdió la posición tras el primer remate. La acción definió el estado psicológico del Cartagena en tierras andaluzas. Fuera de sitio. Ido.

No sería la única distracción de los albinegros en la primera parte. De hecho, el segundo tanto de los locales llegaría seis minutos después. Esta vez fue Aridane Hernández quien salió en la foto tras picar el anzuelo de Joseca. Le buscó en carrera y le ‘rompió’ con un cambio de ritmo en el que se quedó clavado el defensa. Tras pisar área, centró para Rastrojo, que con el control orientado se deshizo de Dani Perejón para definir a un lado ya en el área chica. 

Dos goles en veinte minutos. Mucho más de lo que hubiera imaginado el Algeciras en un duelo que le convertía en contendiente al play off. Mucho más de lo que había permitido hasta el momento el Cartagena de Vélez. Se vio vencedor el conjunto local y quiso dormir el partido. Tan evidente fue su intento que el colegiado sancionó con saque de esquina una pérdida de tiempo del portero con el balón en las manos antes de la media hora. Craso error que metió en el partido a un Cartagena que estaba en otro mundo.

De Blasis, el único metido, abroncó a sus compañeros por no acudir al córner con velocidad y dos goles por detrás. Sabía que era una oportunidad de oro. Y más en sus pies. Centró el argentino y arregló Aridane lo que había errado minutos antes con un testarazo que puso el 2 a 1 cuando menos lo esperaba el cuadro portuario.

Aún cometería el Cartagena otros errores clamorosos. Lucho regaló un balón en el área ante la presión rival que casi supone el tercero e Imanol Baz agarró a un rival en una acción que pudo ser penalti, pero el colegiado Federico Javier Sáiz no lo apreció así a pesar de la petición de revisión local.

No aparecía nadie de los de arriba. El nuevo ataque conformado por Kevin, Rahmani y Ander no participó en toda la primera mitad. Sin embargo, dos de ellos serían protagonistas decisivos en el devenir del encuentro justo antes del descanso. Uno positivo, con el empate; y otro negativo, con su expulsión.

Un centro sin peligro rematado por Rahmani muy lejos de la portería se convirtió en el penalti que puso las tablas. Muy riguroso, incluso tras la segunda revisión del FVS por parte local que dejó a Javi Vázquez sin tarjetas azules. Yanis definió ajustado al palo para hacer su quinto gol en quince partidos.

Se marchaba el partido al descanso tal y como había comenzado. Con empate tras una primera parte loca. Pero no lo tuvo a bien Ander Martín, que cometió la enésima desconexión albinegra. Con amarilla por una primera falta en un choque, agarró a un contrario innecesariamente para ver la segunda cartulina amarilla y la roja. 

Todo al rojo
El escenario era desalentador. Tras remontar dos goles, afrontaba el Cartagena 45 minutos con un hombre menos. A ello se sumó la lesión de Dani Perejón. No obstante, no lo aprovechó el Algeciras, que terminó desquiciado con el arbitraje de Federico Javier Sáiz. Tanto fue así que no solo igualó la contienda con la expulsión de Carlos Arauz, sino que la volvió a desequilibrar protestando. Tomás también se fue a la ducha antes de tiempo y abrió la puerta al Cartagena a veinte minutos del final.

 Tampoco la aprovechó el equipo de Vélez en esta competición por no ganar el partido. A punto estuvo de marcar Rahmani en un remate que sacó el meta sobre la línea. Fue la única ocasión contra 9. Después volvió a igualar Fidalgo al parar con un patadón por detrás una contra rival. Cuarta roja directa.

Tras siete minutos de añadido de los que se jugaron seis, el colegiado dio por finalizado el esperpento. El suyo propio y el de los jugadores. Mucha bronca, lanzamiento de objetos al campo e incluso un conato de tangana iniciado por un actor del conjunto local frente a Yanis Rahmani. No fue a mayores. El Cartagena se despide prácticamente de sus opciones de play off esperando un milagro en el partido del Villarreal B este domingo.

La Opinión