FC Cartagena 0-2 UD Melilla

A pesar de que era el líder el que visitaba el Cartagonova, pocos se podían esperar que el Cartagena perdiera en casa por 0-2. El motivo es que el conjunto dirigido por Gustavo Munúa había mostrado en las cuatro últimas jornadas una asombrosa mejoría y los resultados -tres triunfos consecutivos- auguraban que este equipo empezaba a recobrar la confianza y mostraba de lo que es capaz de hacer en esta temporada bajo la batuta del preparador uruguayo.
El entrenador quiso huir en la previa del encuentro de las euforias y seguía ofreciendo el mismo mensaje con la búsqueda de la regularidad y el equilibrio de la que es consciente que no se ha alcanzado.
Está más claro para los que no estamos dentro del club -Munúa parece que es el más consciente de los desarreglos de este equipo-, que el FC Cartagena va a tardar más tiempo del que todos deseábamos para ofrecer una versión -si es que la tiene-, mejorada y aumentada de las jornadas precedentes.
Ante el Melilla dio una sensación muy diferente a partidos anteriores. El Cartagena navega en un mar tempestuoso, en el que no es capaz aún de defenderse como un marino avezado ante las tormentas que le llegan. El UCAM Murcia, sin ser superior, o mejor dicho siendo peor que los albinegros, se llevó el gato al agua por errores de bulto en la defensa cartagenerista; elGranada  B sacó rédito a la falta de cohesión de esta plantilla en la primera jornada y el Melilla se aprovechó de su buen estado actual, del gran trabajo de Menudo y de los desajustes defensivos -que siguen acumulándose- en la zaga albinegra.
El exjugador del Cartagena hizo los dos tantos de su equipo y la lió en un partido del que todos valorábamos como piedra de toque para medir el potencial de este bloque albinegro. El mismo entrenador recordó a la conclusión del choque que contra los tres aspirantes para estar arriba -GranadaB, UCAM Murcia y Melilla- sus chicos han pinchado en casa.
Además de los tres puntos que volaron de forma justa del Cartagonova, el entrenador se queda para el siguiente encuentro sin Elady, expulsado en el minuto 80 tras una patada que no venía a cuento, y sin Antonio López, también expulsado con doble amarilla. Para añadir un poco más de leña al asunto, Mario, el portero albinegro, se retiró lesionado -parece que con algún diente menos-, después de hacer falta a Óscar García en lo que fue el segundo gol, de penalti, de los melillenses.
Todo se torció en la segunda parte porque el Melilla apretó bien al Cartagena arriba para robar el balón en la línea de medios y atacar con sus hombres rápidos. El encuentro se rompió ahí, y el Cartagena no tenía el pegamento para unir las piezas y empezar de nuevo.
Antes, en la primera parte, el bloque albinegro y el azulino se respetaron demasiado. El fútbol brilló por no llegar al Cartagonova a tiempo, por lo que las únicas acciones que rondaban la portería de Barrio y Mario se producían a balón parado. Un cabezazo de Rubén Cruz flojo y un disparo de Santi Jara desde fuera del área era lo más importante de un Cartagena deslucido. Fallaba la conexión en medio campo. Los jugadores de segunda línea no aparecían y Rubén Cruz pasaba inadvertido. Moyita, Jara y Fito Miranda no conectaban, el juego estaba demasiado trabado y Cordero y Vitolo andaban muy lejos de la portería rival.
El Melilla no le perdía la cara al encuentro, aunque tampoco daba sensación de peligro.
En la segunda parte el Melilla aprovechó su momento. En el minuto 52 Fito Miranda da un mal pase en medio campo, interceptado por un jugador visitante, que cede rápidamente a Menudo, rápido por el carril del once. Encaró a Mario y lo batió por bajo.
El gol, tal y como estaba el partido, decía mucho de lo que podía hacer el Cartagena. El encuentro era gris y el marcador presagiaba malas noticias.
Tras el tanto Munúa dio entrada a Elady y Aketxe. Los cambios estaban preparados, pero el gol le sorprendió antes de efectuarlos.
Diez minutos más tarde llegó la sentencia con un claro error en la marca. El central del Melilla bota en largo para Óscar García. Un pase entre los dos centrales al que no llega ninguno y Mario mide mal, sale tarde y arroya al atacante. Así que penalti y encima un duro golpe para el portero en la cara, que tiene que ser sustituido por Joao Costa.
Menudo convertía la pena máxima y el Cartagena fue entonces una sombra de equipo. El Melilla controló bien, no dejó jugar, el partido se enmarañó y el que sale perdiendo normalmente suele ser el equipo que va a remolque.
Elady tuvo la posibilidad de recortar distancia en el 69. Recogió un balón dentro del área y quiso colocar, pero ajustó tanto que se marchó fuera por poco.
Sin el primero es imposible que llegue el segundo, por lo que los ánimos fueron decayendo y en la impotencia Elady dio una patada por detrás a un defensa y fue expulsado. Todo estaba finiquitado en un partido en el que el Melilla dio sensación de equipo con personalidad, que sacó provecho a los destellos que llegaron de las botas de Menudo y después controló a la perfección para llevarse los tres puntos.

El Cartagena acumula una triste racha de derrotas en casa: tres partidos perdidos de cuatro disputados es para hacérselo mirar.
La Opinión

At. Malagueño 0-2 FC Cartagena

Tres de tres para empezar la semana no está nada mal. Gustavo Munúa ha conseguido cambiar el gesto de los aficionados a base de victorias, las que ha cosechado de forma consecutiva el FC Cartagena tras perder en casa y contra todo pronóstico el pasado 16 de septiembre ante el UCAM Murcia. En aquel partido era complicado convencer a la afición de que debía tener paciencia después de sumar la segunda derrota seguida en casa y no haber ganado ni un partido de Liga.
Las victorias le cambian la perspectiva al más pintado y el equipo, a pesar de haber mostrado mejoría y ofrecer muy buena imagen, no olía los tres puntos con cuatro jornadas jugadas.
Pero todos sabemos que el fútbol funciona por sensaciones y hay que darle la razón al entrenador albinegro cuando pedía tiempo y paciencia. Tras ganar al Jumilla y al Almería B, el Cartagena había mostrado la evolución no solo en su fútbol sino en la contundencia. Ayer, ante el Malagueño se imponía la lógica y el equipo ganaba por 0-2, gracias al fondo de armario que el técnico posee esta temporada. Los dos goles llegaron de dos jugadores que saltaron desde el banquillo: Elady y Moyita.
Ambos futbolistas anotaron en los últimos instantes, minutos 87 y 92, cuando el rival apenas tuvo tiempo para reaccionar, y el Cartagena acumula, así, nueve puntos de nueve, un fantástico bagaje que le hace aproximarse a la zona noble del Grupo IV de Segunda División B.
Tiene más importancia el fondo que la forma, al menos en este partido, porque el bloque cartagenerista no ofreció un fútbol brillante, ni tan siquiera fue capaz de entretener a los aficionados que lo pudieran ver por la pequeña pantalla.
Los de Gustavo Munúa tuvieron casi siempre el partido controlado, pero no lograban hacerle demasiado daño al meta local, que apenas tuvo que intervenir hasta el momento del primer gol albinegro.
No hay que olvidarse, por otro lado, que una intervención de Mario, cuando el partido caminaba con empate a cero, fue determinante. El meta evitó el gol en una clara ocasión local, lo que supuso mantener vivas las esperanzas de victoria hasta el último momento.
No le vimos al Cartagena rápido en el movimiento de balón ni demasiado acertado a la hora de salir a la contra. Por dentro apenas hacía daño y por fuera solo las acometidas de Jesús Álvaro llevaban algún balón al área.
El entrenador apostó por Julio Gracia como hombre adelantado al centro del campo, pero su papel fue más que discreto. Rubén Cruz, como segundo punta, no tenía demasiadas oportunidades de mover a las bandas. El Malagueño apretaba sus líneas y no dejaba espacios, lo que supuso un dolor de cabeza cuando de atacar se trataba para las huestes cartageneristas.
Munúa decidió que Aketxe y Cruz salieran como tándem ofensivo, tal y como sucedía hace dos semanas ante el Jumilla, pero nunca encontraron la combinación por dentro, el pase por fuera ni el remate en el área para sacar su potencial.
En la primera parte el Malagueño no inquietó lo más mínimo. El Cartagena tenía el balón y además se anticipaba a la perfección cuando el rival trataba de salir rápido a la contra. Antonio López, debutante en Liga, dio una grata imagen en todos lo sentidos. Rapidez, buenas coberturas y ninguna duda dejó el exjugador del Lorca, que tras el golpe en la cabeza sufrido ante el Don Benito no había podido jugar ningún encuentro todavía.
Destacó como única oportunidad de peligro la acción llevada por la izquierda por Jesús Álvaro, sin duda el más incisivo de su equipo en la primera parte. Tras llegar casi a la línea de fondo, mandaba al área y Rubén Cruz, tras deshacerse de un rival, giraba para disparar demasiado ajustado y el balón se marchó fuera.
En la segunda parte Munúa hizo pronto los cambios: Fito Miranda salía al campo en el minuto 52 por Julio Gracia, algo desdibujado en esta ocasión.
Miranda, junto con Moyita y Elady, dio más opciones de medio campo hacia arriba. El Cartagena se había enredado en un encuentro sin ideas y necesitaba aires nuevos.
No obstante, tal y como antes relatábamos, el meta Mario evitó el 1-0 en el minuto 56. Un pase de Juan Cruz a Antoñín suponía una ocasión muy clara para los locales. El delantero malaguista encaraba solo ante el meta albinegro y de fuerte derechazo mandaba el balón entre los tres palos. El cancerbero logró adelantarse y evitar el gol local.
Luego fue Santi Jara quien lo intentó en el minuto 59 con el primer disparo a los tres palos del Cartagena, pero el portero mandaba a línea de fondo. Aketxe, de volea, estrellaba el balón al larguero en el minuto 60 de partido.
No daba demasiada sensación de que el Cartagena pudiera hacer algo más hasta que Elady enganchó un balón en el borde del área y ajustó al palo izquierdo, lo que supuso el 0-1 a tres minutos del final.
El Malagueño se fue arriba y descuidó la defensa, lo que aprovechó Moyita en el tiempo de prolongación para correr solo hasta la portería y con tiempo de cruzar al otro palo, lejos del portero.

El 0-2 es otro impulso más para la moral de los cartageneristas antes de recibir al Melilla.
La Opinión

FC Cartagena 4-1 UD Almeria B

Ha sido a la tercera, pero también de la mejor manera posible, con goleada y con tantos de gran factura todos y cada uno de ellos. El FC Cartagena se exhibía por fin con un partido redondo tanto por el potencial ofensivo mostrado ante el Almería B como por el control del encuentro ante un oponente que acabó empequeñecido por la superioridad del conjunto albinegro.
Munúa, entrenador del conjunto albinegro, decía tras el encuentro que el equipo no jugó mejor que contra el UCAM Murcia, aunque los goles puedan hacer cambiar el parecer de algunos. Pero lo cierto es que para que la valoración final de un equipo sea positiva  la puntería juega gran parte de responsabilidad en este examen y está claro que este Cartagena fue netamente superior al de hace dos semanas contra al equipo universitario.
Además, el conjunto cartagenerista dominó de cabo a rabo al oponente. Incluso cuando el Almería B acortó distancia con el tanto en el minuto 52, el Cartagena no dudó ni un instante en volver a coger el mando del encuentro y defenderse del resultado con el balón en los pies. El nerviosismo le duró poco, porque los albinegros lo tuvieron siempre claro, quizá porque los entendidos dicen que los equipos crecen desde los triunfos. La confianza que les dio la victoria de la semana anterior en Jumilla les ha servido ésta para ser un bloque mucho más seguro tanto en defensa como en medio campo.
La no titularidad de Aketxe, tras el partidazo en el Uva Monastrell, fue la nota más destacada en el once que saltó al Cartagonova. Moyita volvía a ser titular en un equipo que recuperó también a Cordero en medio campo.
Hay unos cuantos protagonistas en este encuentro, pero el centrocampista jerezano sobresale por delante de casi todos ellos. No solo porque marcó un gran gol, sino porque enseñó lo que es calibrar la anticipación, la destreza y la ubicación en medio campo. Está claro que la llegada de Vitolo le ha ayudado mucho a soltarse y a mostrar sus capacidades, mermadas el año pasado por la función defensiva que le tocó asumir.
De sus botas nació el primer gol con un desplazamiento de una banda a otra para que Fito Miranda controlara y cediera en corto y rápido a la llegada de Jesús Álvaro. El lateral izquierdo golpeó con la derecha seco, bajo y al palo más cercano para batir a Guille Lara.
No podían comenzar mejor las cosas. Ya hace dos semanas ocurrió lo mismo ante el UCAM Murcia, aunque el equipo adoleció de acierto y lo acabó pagando.
En esta oportunidad no fue así, porque insistieron con un fútbol incisivo y vertical. Moyita probó en un par de ocasiones con dos disparos desde la frontal que se marcharon uno alto y el otro a las manos del portero (16' y 23').
Antes de llegar a la media hora volvía a aparecer Cordero para enganchar un zapatazo con la derecha y mandar el balón al palo largo, lejos de las manoplas de Guille Lara.
El partido no se podía encarrilar mejor. El equipo agradaba y además anotaba.
Fito Miranda estuvo a punto de anotar el tercero, aunque tras rechazar su disparo en un defensa, el cancerbero del Almería B mandaba el balón a línea de fondo. Luego fue Santi Jara quien lo intentó de libre directo pero su chut se fue rozando la escuadra.
Tras el paso por los vestuarios, el Almería B cogió un punto más de velocidad. Se había llevado la reprimenda de Esteban Navarro, su entrenador, por haber 'tirado', según sus palabras, el primer tiempo por la borda.
Lo cierto es que apretaron el marcador con el 2-1, obra de Navas en un saque de esquina. El lateral remató y se llevó para adelante a Moisés, que se tuvo que ir a los vestuarios por un fuerte golpe en la cabeza.
Tocaba de nuevo sufrir con ese marcador ajustado. El equipo andaluz se acercaba y se crecía.
Pero todo fue un espejismo, porque los albinegros controlaron el partido con el balón en su poder. La falta de presión del oponente facilitaba además las cosas a los locales, que movían el balón esperando su oportunidad, pero sin prisa por anotar.
Algún que otro aficionado reprochó la actitud del equipo, pero los silbidos se convirtieron en aplausos cuando llegaron dos nuevos goles.
Elady se convertía en la estrella del partido con solo trece minutos en el campo. En el minuto 84 hizo el 3-1 en la que se denominó 'conexión exmurcianista'. Gran jugada de Santi Jara en el centro del campo, que se fue por habilidad y velocidad de los rivales que le salen en suerte y pase filtrado a Elady, que gana la espalda al defensor y define a la perfección. Elady necesitaba esa vitamina para recuperar el vigor perdido.
No fue todo, porque de nuevo Elady iba a hacer otro gol, su segundo tanto en la cuenta personal y el cuarto del equipo. Otro gran pase, en esta ocasión de Rubén Cruz, que vio el desmarque de su compañero. Si bueno fue el pase, mejor el control de Elady, que con el primer toque dejó descolocado al defensa. Encaró y anotó ante la salida del portero.

El partido no podía tener mejor desenlace. El Cartagena volvía a golear. Suma siete tantos en dos partidos y empieza a ver la vida de otro color.
La Opinión

FC Jumilla 1-3 FC Cartagena

El FC Cartagena conseguía en el Uva Monastrell de Jumilla su primera victoria de la temporada, gracias a los goles de Aketxe y Santi Jara. El equipo albinegro logra, a la quinta, la victoria, que sirve para calmar las aguas algo turbulentas de las últimas semanas.
El gol de Aketxe en el primer cuarto de hora fue contrarrestado por Donovan antes del descanso aunque el FC Cartagena conseguía de nuevo ponerse por delante y ya no dio opciones al equipo dirigido por Pontes, que se fue diluyendo poco a poco ante la imposibilidad de ver portería con cierta regularidad.
El conjunto albinegro supo jugar sus cartas para normalizar una situación que se estaba alargando demasiado tiempo. Los tres puntos le dan cierta fortaleza moral a una plantilla que no terminaba de entender cómo su buen fútbol no estaba siendo recompensado en la clasificación.
Decía el propio entrenador albinegro al término del partido que había que ganar como fuera y además de sumar los tres puntos el Cartagena mostró oficio y pegada, dos características que difícilmente han asomado hasta el momento en los cuatro encuentros anteriores de esta temporada.
Pontes, entrenador del conjunto jumillano, señaló que dos errores -uno del colegiado y otro de su portero-, les penalizaron y un equipo que comete errores de bulto no las tiene todas consigo para vencer un partido.
Lo cierto es que errores vimos en las dos áreas, aunque cada uno ve los suyos como los únicos. Los jumillanos pifiaron en el tercero y los cartageneristas lo hicieron en el tanto de Donovan en el minuto 35.
El entrenador del Cartagena tiró de sus dos delanteros goleadores, Rubén Cruz y Aketxe, para proponer un fútbol directo, pero el equipo no perdió capacidad para tener el balón más tiempo que el Jumilla. El conjunto local tenía demasiado respeto al oponente. Le costaba dar un paso adelante y no encontraba el área del Cartagena para desesperación de la afición local.
El equipo cartagenero apretó bien la salida del rival, para robar pronto y evitar un movimiento rápido con Donovan esperando su momento. Antes de cumplirse el primer cuarto de hora Aketxe adelantaba al Cartagena al anotar de cabeza su primer gol de la temporada. Un gran centro de Jesús Álvaro desde la izquierda la mandaba lejos del alcance de Simón el delantero vasco con un magnífico testarazo. El Cartagena empezaba muy bien el partido y ahora tocaba no perder la compostura y aprovechar cualquiera oportunidad a la contra para hacer el segundo. Rubén Cruz tuvo la suya en un cabezazo que mandó a la red, aunque antes el línea ya lo consideraba en posición antirreglamentaria.
Los de Pontes no daban con la tecla y se encontraban con el muro que había sabido colocar el FC Cartagena en este primer periodo. Pero faltaba aún por llegar un error o una confusión en un balón llovido a la defensa albinegra. Los zagueros no se entendieron a la hora de ir a por el balón, lo que sí que hizo Donovan que logró llegar antes que nadie con su gran zancada para plantarse ante el portero albinegro y, de perfecto disparo cruzado, mandar al fondo de las mallas.
El Jumilla obtenía el premio del empate antes del descanso ofrecía entonces hasta el final del periodo su mejor versión.
Era Donovan el más activo de los suyos y lo intentó por ambos lados para poner de nuevo en aprietos al Cartagena.
No obstante, de nuevo Aketxe puso en apuros al portero visitante con un duro zapatazo de libre directo que el cancerbero mandó a línea de fondo.
En la segunda parte el preparador decidió quitar a Moisés debido a unas molestias en el tobillo. Un lateral izquierdo, Luis Jara saltó sustituyéndolo. Orfila ocupó el puesto de central y Jara el lateral derecho.
En este periodo el Cartagena volvía a dar un paso adelante y se puso de nuevo por delante al aprovechar una jugada que originó cierta confusión. En un saque de banda, lo locales creían que debían sacar ellos , pero el árbitro se lo dio a los albinegros, que lo hicieron rápido para Aketxe. Éste se marchó hasta línea de fondo. Su centro era rematado por Santi Jara al fondo de las mallas. El Jumilla protestó airadamente pero solo consiguió llevarse alguna amonestación por parte del colegiado.
Diez minutos más tarde el error era del portero local. Un centro desde la izquierda al área de Rubén Cruz no lo supo despejar el cancerbero cuando lo tenía muy fácil para hacerlo. Se comió el balón y Aketxe, siempre atento aprovechó para hacer el 1-3 solo y sin oposición de nadie.
El gol terminó de hundir las aspiraciones de un Jumilla que a pesar de intentarlo no tenía más recursos para seguir dentro del partido. El bloque albinegro supo entonces mantenerse firme con este 1-3 que no iba a permitir que se le escapara.

Carlos lo intentó a un minuto del final en un mano a mano con el guardameta albinegro, pero Mario evitó el tanto para desesperación local. De esta manera los cuatro minutos de prolongación transcurrieron sin presión para los albinegros, que ven de esta manera como los cinco puntos acumulados ahora les sacan de esos puestos de descenso. Ahora toca mirar hacia arriba.
La Opinión

FC Cartagena 1-2 UCAM Murcia

El Cartagena suma una nueva derrota en casa, la segunda consecutiva y agudiza esta fatídica racha de malos en el arranque liguero. El fiasco ante el UCAM Murcia por 1-2 supone que el bloque albinegro sume dos puntos de los doce que ha disputado en la Liga y ocupe la decimoctava posición, en puesto de descenso, algo que pocos podrían pensar cuando se inició la temporada.
El bloque cartagenerista sufre el síndrome del segundo tiempo. Ya le pasó en Copa ante el Logroñés, con una gran primera parte y una segunda para olvidar, al igual que ante el Recreativo de Huelva en Liga. Deja una sensación muy buena, hasta el punto de que el público aplaudió al equipo al descanso por el buen fútbol exhibido, pero en la segundas partes se desinfla, no es capaz no solo de mantener el nivel que ofrece antes sino tampoco de mantenerse firme con el resultado a favor.
Le volvía a pasar factura esa desconexión, hasta el punto de que el UCAM Murcia hizo dos goles en dos llegadas fruto de sendos errores graves en defensa. Al equipo de Munitis le bastó con esperar la desidia local para, en dos fogonazos, hacer dos goles. Además, fueron sus dos únicos disparos con peligro a la meta de Mario Fernández.
Pero eso fue al final, ya que en la primera parte no dio opción el FC Cartagena al UCAM Murcia a que mostrase sus cartas, porque casi desde el comienzo las intenciones de los albinegros eran claras. El dominio fue la tónica en la primera parte. El bloque albinegro tocaba, triangulaba, centraba y remataba como si nada le pesara, ni tan siquiera el partido de Copa de hace unos días.
Además, en defensa el equipo siempre estuvo atento a cualquier intento del bloque universitario de salir a la contra. Los centrales y los laterales fueron solidarios en las ayudas, abortando todo tipo de incursiones de los jugadores visitantes.
Por eso se pudo ver poco de lo que los de Munitis eran capaces de aportar ofensivamente hablando.
Munúa optó por alinear a Moyita como siete, aunque el andaluz se dejaba caer más al medio, dando toda la banda derecha para el lateral Óscar Ramírez. Santi Jara era el encargado de ayudar a Ramírez en ataque, mientras que Fito Miranda y Álvaro sí que se entendían mejor por el otro costado.
Vitolo y Cordero ofrecieron un gran trabajo en medio campo. Ambos se entienden cada día mejor. El primero es inamovible en las alineaciones de Munúa y Cordero tiene cierta libertad ahora -de la que carecía el año pasado-, para dar un paso adelante y acompañar más las acciones de ataque.
El FC Cartagena lo intentó de todas las maneras posibles, sobre todo por las bandas, donde se desenvuelve con más facilidad.
Moyita se convertía en el anclaje en la frontal del área y a pesar de alguna acción con algo de infortunio, fue capaz de pivotar bien y llegar en las segundas jugadas.
En los primeros diez minutos vimos un poco de todo. Desde un gol anulado por fuera de juego y un posterior posible penalti sobre Rubén Cruz en el área del UCAM, hasta una falta de Mario Fernández que dio la impresión de ser dentro del área, aunque el colegiado sacó fuera de la misma.
Salvo esa oportunidad de los universitarios -el lanzamiento de falta no tuvo consecuencias-, lo demás fue obra de los albinegros.
El conjunto local era dueño y señor del encuentro y si bien no llegaba con claridad al área de Germán Parreño, lo intentaba de todas las maneras que le eran posibles. Santi Jara de libre directo lo hizo en el minuto 17; luego fue Ayala de cabeza quien mandó el balón dirigido a portería, pero un defensa lo evitaba antes de entrar. Javi Fernández colaboró con un remate dentro de su propia área que mandó al poste con su portero ya batido.
Se estaban dando todos los condicionantes para que el equipo albinegro tuviera en cualquier instante una ocasión válida. Ésta llegó en el minuto 33, con una acción bien llevada entre Jara y Moyita, con pase del primero al área y remate, a la media vuelta, del segundo al fondo de la red.
Un nuevo contratiempo surgió para el equipo de Munitis, con la lesión del lateral derecho Adán Gurdiel en el minuto 43 de partido. Collantes saltó al campo en su sustitución y el entrenador retrasó a Killian Grant al carril derecho.
Si el equipo salió aplaudido en la primera parte, nada tuvo que ver con el que saltó al campo en la segunda. El marcador a favor parece no sentarle bien a los albinegros, que fueron la sombra del de antes y le dieron al UCAM la oportunidad de que se creciera. Hasta el punto de que en el minuto 63 Luis Fernández remata a la red un rechace del portero dentro del área. Todo llegaba procedente de un mal despeje del meta que aprovechó Collantes para llegar al fondo de la línea, centrar y Fernández esperar el rebote.
El Cartagena volvía a caer en su indiferencia y cuando más necesitaba apretar para buscar el gol llegó el segundo del UCAM, otra vez en otro error en el pase dentro de su propia área. El recién salido Ismael recogía un balón suelto para encarar y batir al meta. Collantes pudo hacer el tercero en otra contra con el Cartagena ya volcado, pero el balón se fue al palo.

Peor no se le pueden poner las cosas a Munúa y los suyos. Dos derrotas en casa suponen acabar con el crédito de su público.
La Opinión

FC Cartagena 1 (4)-1 (5) UD Logroñes

El FC Cartagena se ha quedado en segunda ronda de la Copa del Rey tras caer en casa y en los penaltis frente al Logroñés. El conjunto albinegro hizo un buen partido y pudo haber vencido gracias a las claras ocasiones que, finalmente desperdició y de las que se aprovechó el rival para llegar hasta la tanda de penaltis.
Rubén Cruz adelantó a los locales y cuando el partido mejor estaba para los albinegros Rayco empataba. La suerte de los penaltis fue esquiva para los albinegros. Vitolo la tuvo en sus botas, pero no acertó, al igual que Óscar Ramírez, y los albinegros se apean antes de lo que todos esperaban.
A falta de minutos en la Liga, Rubén Cruz trata de convencer a Munúa para que en su regreso a la competición doméstica vea el buen resultado que puede ofrecerle desde el minuto uno. Ayer tardó once en poner por delante al FC Cartagena con un gran centro desde la banda izquierda de Fito Miranda, medido a la cabeza del sevillano, que cruzó al palo contrario e Iván Buigues nada pudo hacer para detener el testarazo. No podía empezar mejor el conjunto albinegro en esta segunda ronda de la Copa del Rey.
Era la mejor manera de mandarle el mensaje al Logroñés de que en casa no iba a arredrarse. El conjunto riojano salió al campo con un talante alegre, sin complejos y buscando la portería de Joao Costa con movimientos cortos y rápidos del balón. Pero el contratiempo que le originó el tanto del bloque local supuso que se le bajaran los humos pronto.
La primera parte no fue demasiado entretenida, dicho sea de paso. El bloque local quiso dominar y lo hizo, pero se encontró a un oponente que ajustó bien el sistema defensivo y no dejaba maniobrar con demasiada clarividencia al FC Cartagena. Vitolo ofrecía su capacidad física de medio campo, pero Julio Gracia andaba muy constreñido por la situación, tanto que apenas tenía capacidad para dar dos toques consecutivos al balón sin tener a un rival enfrente suya.
Al bloque albinegro le costaba demasiado combinar. A veces tenía que optar por la cabeza de Rubén Cruz c para aprovechar una segunda pelota en la zona media. Al Cartagena se le da bien este tipo de acciones. Munúa ha insistido esta pretemporada en que ese tipo de balones son una mina de oro cuando no se puede jugar a otra cosa.
Aún así, a los de casa les costaba mucho llegar con peligro, ya fuera por las bandas o por el centro. El Logroñés no dejaba huecos y los locales se desesperaban.
Los futbolistas dirigidos por Sergio Rodríguez gozaron de sus oportunidades para hacer gol. La primera fue un disparo de Carles desde fuera del área con una gran intervención de Joao Costa, que mandaba a línea de fondo un balón muy ajustado al palo derecho. La segunda llegó en el minuto 34, con una falta botada desde la izquierda que caía, en el segundo palo, a Olaexea. Remató a placer, pero muy centrado y Costa, de nuevo atento, desbarató la ocasión para los suyos.
En los últimos minutos el Cartagena se animó más, o quizá encontró mejor el camino a la portería rival y primero Rubén Cruz, que atento esperaba el centro de Ramírez, al que no llegó por la anticipación 'in extremis' de Bijimine, y luego Carrillo, en una gran acción individual por la banda izquierda con disparo alto, animaron la contienda para dejar un buen sabor de boca para la parroquia local.
Nada más comenzar la segunda parte el equipo albinegro tuvo una doble ocasión para hacer el segundo. La primera fue de Rubén Cruz en otro centro al segundo palo de Fito Miranda. El portero no llega y el goleador cartagenerista remata pero flojo, dando tiempo a que un defensor la saque antes de traspasar la línea de fondo.
Un minuto más tarde llega la otra, aún más clara, cuando Rubén cede en corto a la carrera para Moyita que se planta solo en la portería y lejos de definir decide ceder a Fito que llegaba a su lado, pero acompañado por un defensor que despeja en el último instante. Moyita eligió mal, aunque la idea era hacerlo más fácil.
Aunque el Cartagena no estaba sufriendo apenas ante un Logroñés más encogido cada vez, encajó un duro golpe en el 72 con el tanto del recién salido Rayco. Éste se encontró un balón rebotado al borde del área y de disparo seco mandó al fondo de las mallas. Imposible alcanzarla para Joao Costa.
El entrenador puso todo la carne en el asador al dar entrada entonces a Aketxe a un cuarto de hora para el final. Se envalentonó el Logroñés que decidió entonces apretar espoleado por el empate y Marcos lo volvía a intentar desde el borde del área, pero Joao Costa sí detuvo ahora.
La prórroga fue una agonía de 30 minutos para los dos equipos, que nada supieron o pudieron hacer para anotar. Moyita lo intentó de volea y Ñoño de cabeza, por parte visitante, acción que detuvo Joao Costa.

En los penaltis, ni Vitolo ni Ramírez acertaron y el equipo se queda demasiado pronto apeado.
La Opinión

RCR Huelva 0-0 FC Cartagena

El FC Cartagena suma dos puntos de nueve posibles en este accidentado arranque de temporada. Nadie podría esperar este inicio de un equipo que tanto y tan bueno hizo el año pasado, pero dos empates y una derrota lo han llevado al puesto decimoséptimo -de descenso- en una situación muy extraña para un conjunto que quiere el ascenso como único objetivo posible.
Dicho esto, el conjunto albinegro, que empataba sin goles por segunda vez esta temporada, pero en esta ocasión ante el Recreativo de Huelva y con uno menos casi toda la segunda parte por la expulsión de Orfila, ha ido de menos a más en este mes de competición y si en el debut ante el Recreativo Granada hubieron más luces que sombras, tras una semana de viaje con dos partidos de liga y uno de Copa, el balance ha cambiado. Los de Munúa han dado un paso adelante, han querido ser el equipo que domina y manda y el que quiere ganar los partidos bajando el balón al suelo y buscando alternativas.
No son iguales el Don Benito del pasado domingo en Liga al Recreativo de éste, pero tampoco lo ha sido la actitud del Cartagena en estos dos enfrentamientos. El bloque albinegro ha evolucionado, probablemente confiado tras vencer el partido de Copa ante el Don Benito del pasado miércoles. Esto ha ayudado a que los albinegros ganen confianza y seguridad y sirve, además, para que la afición no pierda la fe en este conjunto que parece, al menos eso hemos podido ver, que va en crecimiento.
No hay que olvidar que sus dos delanteros no intervinieron ayer. Rubén Cruz está sancionado y Aketxe causó baja tras lesionarse en el último entrenamiento un día antes del encuentro.
Aún así, está claro que en un duelo de once contra once, el empate hubiera sido un resultado menor a tenor de lo que hicieron uno y otro equipo, pero es que la situación favorable para el Cartagena se torció cuando el colegiado del encuentro expulsaba a Orfila, de forma muy rigurosa, tras una entrada contundente en medio campo. La exageración del futbolista rival y quizá la falta de experiencia del trencilla agitaron su decisión, ya que las imágenes demuestran que la expulsión es completamente desmedida.
El dominio del Cartagena acabó aquí, pero el Recreativo, temeroso hasta con uno más, fue incapaz de poner en aprietos a la defensa albinegra.
Y es que José María Salmerón no había planeado otra cosa que dejar que el FC Cartagena llevara el peso del partido. El equipo onubense prefirió esperar, apretar y robar para salir rápido y muy vertical a la portería defendida por Mario Fernández.
El equipo albinegro, tal y como tenía previsto Munúa, dominó y, además, llegó con más frecuencia y peligro que el oponente. El bloque albinegro recuperó para el once inicial a Jesús Álvaro, Moisés, Elady, Jara o Miranda, ausentes en Copa.
El FC Cartagena ofreció un buen sabor de boca en el primer tiempo. Aunque el césped estaba tan mal como hace unos días en Don Benito, los cartageneristas no cejaron de intentarlo en esta oportunidad. Eso sí, se encontraron con la inesperada baja de Aketxe, que se produjo en el entrenamiento del sábado, lo que les hacía perder el referente arriba.
Munúa jugó, por tanto, sin un delantero nato, pero con muchos jugadores que tratan bien el balón y que tienen llegada. Santi Jara fue protagonista con el balón y Elady y Fito Miranda también lo intentaron en alguna triangulación que no tuvo éxito.
El primero en probar suerte fue Jesús Álvaro con un disparo lejano, desde el centro del campo, con el que trató de sorprender al portero local, pero el chut se marchó alto. Transcurría el minuto 15 de partido.
Luego fue Fito Miranda en una rápida recuperación de balón y balón a la línea de tres cuartos. El goleador cartagenerista lo intentó desde fuera del área, pero su chut, demasiado centrado, lo detuvo Marc Martínez sin dificultad.
Los locales no estaban ofreciendo demasiada sensación de peligro y era Andrade por la izquierda el más incisivo, aunque la defensa cartagenerista no tenía demasiados problemas en resolver los ataques que surgían.
En el minuto 22 una rápida contra llevada por Elady, deja a Julio Gracia dentro del área con dos opciones posibles: driblar para pasar o disparar. Opta por la primera y en ese intento se resbala y la defensa desbarata la oportunidad, clara, de contragolpe.
Pero la más clara llegó en el minuto 34 con un derechazo de Orfila que se marchaba camino de la escuadra hasta que Marc Martínez sacó el guante para evitar el gol que parecía cantado.
El equipo albinegro se encontró con uno menos a más de 35 minutos para el final tras la antes citada expulsión de Orfila.
El Recreativo especuló más de lo que todos esperábamos. Aunque parecía que se iría decididamente al ataque, lo que ocurrió es que le tenía tanto respeto al Cartagena con once que con diez, por lo que los albinegros caminaron plácidamente de medio campo atrás en ese tramo final. El equipo se protegió mejor en defensa, pero además los dos centrales y la pareja en medio campo de Vitolo y Cordero efectuaron un trabajo muy serio para evitar el peligro del conjunto local.


Munúa dio entrada a Moyita y Juan Moreno para buscar acciones rápidas a la contra y el Cartagena acabó poniendo en apuros al Recreativo en un partido del que se sacan conclusiones más positivas que hace una semana.
La Opinión