CD Leganes 3-1 FC Cartagena

 No fue seguramente el desenlace más justo visto lo visto sobre el terreno de juego de Butarque en el día de ayer. Sin embargo, el Cartagena terminó perdiendo ante el Leganés (3-1), suma su segunda derrota esta temporada y continúa sin conocer la victoria. Todo ello después de un encuentro en el que el conjunto albinegro llevó la iniciativa del juego, dominó y tuvo bastantes ocasiones como para irse con un resultado muy diferente. Los errores atrás y la pegada de los blanquiazules penalizaron en exceso a un Cartagena que no termina de arrancar en su retorno a Segunda División.

De inicio, Uri irrumpió como titular dejando fuera a Carlos David ante la baja de Andújar por sanción. Otra de las novedades fue David Simón, que dejó en el banquillo a Delmás, mientras que Rubén Castro tuvo su primera titularidad. Arriba, William y Nacho Gil escoltaron al delantero canario.

Los errores anulan el dominio


Comenzó el partido con un Cartagena muy similar al que se vio en el último encuentro. Los de Borja Jiménez llevaron la iniciativa del balón y consiguieron comenzar relativamente cómodos sobre el terreno de juego. El Leganés esperando atrás y los albinegros realizando tímidos acercamientos que comenzaron a poner en apuros a Diego Conde. Pablo Clavería lanzaba una falta lejana con un potente chut que se colaba cerca de la escuadra, pero el arquero se estiró y sacó la mano para evitarlo.

A pesar del dominio albinegro, el Leganés iba a empezar a avisar de lo que se iba a venir después. Juan Muñoz filtraba un buen balón al hueco para que Borja Bastón mandara el balón alto. Aunque el Cartagena volvió a probar fortuna a balón parado y con un disparo de Rubén Castro desde el medio campo, iba a dar el primer golpe el conjunto blanquiazul. Rosales llegaba libre de marca a la frontal del área y soltaba un zapatazo a la escuadra que se colaba en la portería de Marc Martínez. En ese momento al Cartagena le entraron las dudas y comenzó a reflejarse con las continuas llegadas del Lega en área contraria. Pocos minutos después, alcanzando la media hora de juego, una pérdida de balón y una rápida contra montada por Avilés por la derecha, terminaba con un espectacular remate de medio tijera de Sabin Merino, que ponía el segundo en el marcador y daba un golpe tremendo al conjunto de Borja.

Aun así, intentó reaccionar el Cartagena a través de un disparo de Carrasquilla desde la frontal que se marchó desviado. Dicho sea de paso, el Cartagena no le perdió la cara al partido en ningún momento mediante la posesión de balón, pero cuando trataba de levantar la cabeza, la pegada del conjunto local terminaba imponiéndose. Es lo que sucedió cuando, a falta de cinco minutos para el final de la primera parte, un nuevo despiste atrás y un sublime Sabin Merino hacían que subiera el tercer tanto al marcador para lo que parecía que era sellar la victoria del Lega. Pudo ser incluso peor si el mano a mano que tuvo Borja Bastón al borde del descanso no hubiera terminado con la definición del delantero estrellándose en la madera.

Revolución sin premio

Tras el paso por vestuarios, Borja no esperó a revolucionar el equipo para darle un lavado de cara. El abulense dio entrada a Álex Gallar, Elady y Simón Moreno para sumar pólvora al ataque e ir en busca de la heroica. El dibujo pasó a un 4-4-2 con Gallar y Elady en las bandas y con Rubén Castro y Simón en punta. Una gesta que, durante unos minutos se creyó posible cuando nada más comenzar el segundo tiempo, el conjunto albinegro recortaba distancias e inauguraba su cuenta en esta temporada. Carrasquilla, en tres cuartos de campo, levantaba la cabeza y veía el desmarque de Rubén Castro, que poniendo la rodilla batía al guardameta del Leganés y daba ciertas esperanzas al cuadro cartagenero.

Se iba a mantener esa ilusión durante buena parte de la segunda mitad, ya que el Cartagena tuvo varias oportunidades para haber puesto contra las cuerdas al Lega. Con el carrusel de cambios por parte de los locales por en medio, Simón Moreno tuvo una clara ocasión después de una cabalgada por la izquierda en la que no pudo terminar finalizando. El ímpetu de los albinegros y el querer guardar los muebles hizo que el equipo de Martí se echara atrás para guardar los muebles. De hecho, apenas pisaron área contraria en el segundo acto.

Probó también fortuna Elady desde fuera del área con un potente disparo que despejó un arquero local que hizo lo propio con el centro de Álex Gallar tras el rechace. Poco a poco fue el Lega –y el cansancio- consiguiendo apagar el ímpetu inicial del Cartagena, que siguió intentándolo hasta el final. Tanto Elady con una buena jugada individual como Simón Moreno con un remate fallido pudieron meter a los albinegros en el partido. Finalmente, no se movió el marcador y el Cartagena se volvía de vacío sabiendo que los errores atrás le impiden sumar, una semana más, la primera victoria de la temporada.

La Opinión

FC Cartagena 0-1 Sporting Gijón

 Mucha lucha para tan poca recompensa. Nadar para morir en la orilla. Cualquiera de estas expresiones o similares podrían aplicarse a lo que fue el partido de este domingo en el que el Cartagena se fue con el casillero a cero después de un partido en el que dominó durante 70 minutos. Fue mejor y dispuso de las ocasiones más claras para haberse llevado los tres puntos ante un Sporting que fue de menos a más y que supo esperar el momento oportuno para dar el mazazo definitivo a los albinegros.

Llegaba el Cartagena al encuentro después de haber sacado un valioso empate en la primera jornada ante el Oviedo en el Carlos Tartiere y queriendo hacer bueno ese empate sacando un resultado positivo en casa. Enfrente, un rival que logró ganar a otro recién ascendido como la UD Logroñés en El Molinón y de forma agónica, con un gol en el último minuto que le permitía empezar la competición de la mejor forma.Para tratar de llevarse los tres puntos, Borja Jiménez salía con un once inicial en el que entraron algunas variaciones con respecto al equipo que jugó en Oviedo en la primera jornada. Con Marc Martínez y la pareja de centrales formada por Andújar y Álex Martín consolidados, el primer cambio llegó en el lateral izquierdo, donde Alberto de La Bella sacó del once a Forniés. No hubo cambio, sin embargo, en el lateral derecho, donde Delmás volvió a estar en el puesto. En el medio, repetían Clavería, Carrasquilla en el enganche, mientras que Jurado -que ha pasado de estar fuera del equipo a ser titular- dejaba fuera a Verza. Arriba, repetían Cayarga y Simón Moreno, y Nacho Gil se ganaba el hueco tras su buena actuación en la segunda mitad en el Oviedo.

Superioridad sin recompensa

Comenzaba el partido con un Cartagena muy intenso y presionando la salida de balón del conjunto asturiano, lo que puso en apuros a los de David Gallego en los primeros compases de juego. Pero no solo sin balón, sino que los albinegros llevaron también la batuta con el esférico en los pies. Cierto es que el Cartagena no logró estar demasiado incisivo al principio, pero sí que inquietó en varias ocasiones a Mariño. La primera de ellas, con un disparo desviado de Nacho Gil, que agarraba el balón desde la derecha y yendo hacia la frontal terminaba sacando un disparo con la izquierda que se marchaba desviado. Después, con un centro raso de Cayarga desde la izquierda que no encontraba rematador.

A pesar de que el dominio era de los albinegros, poco a poco trató de despertar el Sporting, que con alguna posesión larga logró acercarse a la meta defendida por Marc. Un remate sin peligro de Babin en un saque de esquina y un centro lateral obligaron a intervenir al guardameta catalán. No volvió a ver puerta el Cartagena hasta pasado el minuto 20, cuando una buena jugada de combinación entre Nacho Gil y Delmás terminaba con un disparo de este último desde fuera del área que atajaba el portero visitante sin apuros. Poco después Simón Moreno desaprovechaba un error en la salida de balón del Sporting. El delantero asturiano no logró definir cuando tenía todo de cara para buscar la portería.

Pero no fue hasta pasada la media hora de juego cuando iba a llegar la más clara para los de Borja Jiménez. Carrasquilla servía un balón medido con el exterior al más puro estilo Luka Modric para que De la Bella, que se incorporaba desde atrás, rematara en plancha y se encontrara con la gran parada de Mariño, que evitaba el primer tanto del encuentro. El dominio albinegro se mantuvo hasta el final de la primera parte en la que, sin apenas acercamientos, sí que hubo tiempo para que el VAR revisara una posible mano dentro del área del Sporting en un remate de cabeza, pero desde la sala le comunicaban al colegiado que no había existido.

Quien perdona, acaba pagando

Con la misma dinámica que la primera mitad empezó el segundo acto. Producto de ello, llegó la primera ocasión. Carrasquilla estuvo atento al error de la zaga rojiblanca y encontró a Simón Moreno que, dentro del área, logró girarse para sacar un potente disparo a la media vuelta que detuvo Mariño. Siguió percutiendo también el conjunto albinegro con las llegadas de De la Bella hasta línea de fondo. En una de ellas, la combinación con Cayarga terminaba con un centro envenenado al que tenía que responder de nuevo el guardameta. No obstante, iba a ser el Sporting el que iba a disponer de la más clara. Un buen pase en profundidad dejaba a Djucka solo delante de Marc, pero el delantero enviaba el balón muy desviado de forma incomprensible.

Fue entonces cuando se puso en marcha el carrusel de cambios en el que saltaron al verde Carmona por parte de los visitantes y Elady William y Lozano en el Cartagena. Fue en ese momento cuando los visitantes comenzaron a sentirse más cómodos y lograron robarle el dominio del balón a los albinegros. Las llegadas rojiblancas empezaban a sucederse y el balón parado terminó convirtiéndose en la dosis letal para los albinegros. Un remate de cabeza de Gragera en una falta lateral ante el que nada podía hacer Marc le sirvió al conjunto asturiano para hacer el único gol del partido y llevarse los tres puntos.

Borja trató de reaccionar dando entrada a Rubén Castro a falta de 15 minutos, pero más cerca que el empate estuvo el segundo del Sporting. Aitor, que partía en posición dudosa, se plantaba ante Marc y este lograba repeler el disparo con la cara, mientras que otra vez Gragera entraba solo al remate y enviaba el balón por encima del travesaño.

Ya en el último minuto del tiempo reglamentario, Andújar veía la segunda cartulina amarilla por derribar a Djucka y el colegiado le mostraba la segunda amarilla que le mandaba camino de vestuarios, acción con la que prácticamente se ponía punto y final al encuentro.

El Cartagena deja escapar así una buena oportunidad para hacer con sus primeros tres puntos en un partido en el que mereció mucho más.

Los albinegros viajarán la semana que viene hasta Butarque para verse las caras frente al Leganés en un encuentro en el que tratará de reponerse y buscar la primera victoria de la temporada después de un comienzo pobre con un punto de seis posibles.

La Opinión

R. Oviedo 0-0 FC Cartagena

 El Carlos Tartiere dio la bienvenida a la categoría de plata para el FC Cartagena con un empate sin goles que bien pueden agradecer en las filas albinegras. Porque el conjunto de Borja Jiménez se vio claramente superado por su oponente, un Real Oviedo que ya sabe de qué va esto y que a día de hoy es un equipo bastante más conjuntado. Casi todo sucedió desde un balón parado, por los aires, una faceta que el Cartagena en otras épocas ha dominado. El Oviedo tuvo una ocasión detrás de otra, rematando cada acción cercana al área, pero, o bien les faltaba puntería, o bien aparecía el de siempre, el que con sus paradas puso el sello al ascenso a Segunda: Marc Martínez.

Escenario imponente, un estadio que en otro tiempo fue de primera, completamente vacío. El Oviedo, un equipo que estuvo al borde del colapso, es desde hace un lustro un club afianzado en la zona media de la categoría, conservando gran parte de su bloque del curso anterior, con el 'Cuco' Ziganda como técnico. Y el Cartagena, con el proyecto a medio construir, no quiso ser protagonista, entregó a los carbayones el mando del encuentro. Acostumbrados a dominar los encuentros en Segunda B, la categoría de plata aún impone demasiado para ser tan ambicioso.

El pitido final, tras los 90 minutos, lo recibieron con ansias, pero con aún más desesperación se esperaba el del descanso. Porque era justo el mejor momento del Oviedo, con disparo al larguero incluido, mientras el Cartagena se descosía en defensa y no encontraba un plan B. En resumen, ni un solo acercamiento al área rival en toda la primera mitad. Borja acumuló futbolistas en el centro del campo, quería tener superioridad en esa zona: Lozano, Clavería, Verza y Carrasquilla. El plan no salió. Simón era una isla en ataque, fajándose con el experimentado Arribas, y al equipo le faltaba profundidad por los costados.

En el minuto 7, primera intervención de Marc para quitarse de encima un testarazo de Arribas, que aún pudo marcar en el rechace. En la derecha, Borja Sánchez era un incordio para Delmás, totalmente superado. Se le iba una y otra vez. La cosa no estaba para regalos, y Verza cometió un error de principiante que se puede esperar de cualquiera menos de un jugador con 33 años y experiencia al más alto nivel. Intentó ceder un balón al portero sin mirar, y suerte que Obeng no anduvo fino para resolver. En el descuento del primer acto llegó el momento de pánico. Para los locales, la lástima es que no entrara ese cabezazo casi de espaldas de Borja Sánchez desde el primer palo porque hubiera presentado candidatura al gol de la jornada. El esférico, para fortuna albinegra, se estrelló en la escuadra opuesta.

Segundo tiempo más igualado

El técnico albinegro tenía que tocar el sistema en el descanso, era casi una obviedad. El cambio que propuso sorprendió por el sustituido, un Carrasquilla que con sus arrancadas por los pasillos interiores era el único que pasaba del '5' en el primer tiempo. Quitaba a un jugador del centro del campo y entraba Nacho Gil, que se colocaba en un costado, y Berto Cayarga en el otro. El objetivo: abrir el campo y entrar por bandas.

El plan empezó a funcionar. En el minuto 53 se vio el primer acercamiento del Cartagena a la portería rival, en una jugada iniciada, con ruleta 'a lo Zidane', y finalizada, con disparo desviadísimo, por el recién ingresado Nacho Gil.
Pero para que los albinegros no se vinieran arriba, el Oviedo contestó con otras dos oportunidades de oro; en primer lugar, con una jugada por la derecha de Viti, menos incisivo que Borja en la izquierda, que esta vez sí colocó un centro perfecto para que el joven Javier Mier disparara cruzado, sin encontrar portería. Acto seguido, fallo terrible de Delmás, que no acertaba a despejar en campo propio, provocando la anticipación de Mier, que la cedía al ghanés Obeng y el delantero centro del Oviedo marraba la mejor ocasión de los suyos en todo el segundo tiempo. El mérito, de nuevo, para Marc Martínez, que detuvo el esférico con el pie como si fuera David Barrufet en sus mejores tiempos.

El inicio del segundo tiempo estaba demasiado agitado, pero el carrusel de cambios (recuerden, continúan los cinco por equipo) le metió cloroformo al partido. Entró en una fase en la que parecía que el 0-0 era bueno para los dos, porque, para ser la jornada uno y llegar todos tan justitos de forma, mejor un punto que arriesgarse a empezar perdiendo. Quedaban veinte minutos de partido cuando Borja agitó el árbol, a ver si caía algún fruto.

William y Elady, el plan C

Metió dinamita en cada uno de los costados: el brasileño William, que sigue a préstamo por el Leganés, y el siempre imprevisible Elady Zorrilla, que lleva ya dos veranos en la rampa de salida pero siempre termina por quedarse. José Ángel y Cordero, para reforzar la sala de máquinas, fueron los otros dos cambios.

Al Oviedo se le estaba acabando la gasolina y ya no daba tanto miedo como en la primera parte o en los primeros compases de la segunda. Los de Ziganda habían dominado el centro del campo con el trabajo y la calidad de Edgar, cedido por el Betis, y de Sergio Tejera, una gran promesa del fútbol español, algo venido a menos. Pero en tres cuartos de campo ya no tenían esa chispa del inicio del partido, y entonces era el Cartagena el que conseguía acciones a balón parado.

Los albinegros aguantaron el 0-0 hasta el 85', y entonces querían ir a por el partido, jugárselo todo a una carta. Pudo salirles bien porque William, pura samba, entró como una flecha al partido y comenzó a destrozar la zaga carbayona por la banda derecha. En una excelente jugada trenzada por ese carril entre William y Delmás, Nacho Gil recibió un centro pasado y tuvo en sus botas el gol sobre la bocina. Pasaban ya cuatro minutos del tiempo de descuento cuando Delmás reclamó un penalti, totalmente inexistente; y en la jugada siguiente el Oviedo se reservó la última opción un lanzamiento de libre directo que Cedric envió a la barrera. Era el colofón a un partido que el Cartagena no mereció ganar, pero que supo manejar para sacar un punto.

FC Cartagena 4-3 At. Baleares

El guardameta Marc Martínez se convierte en el héroe parando el último lanzamiento después de marcar Verza, Elady Zorrilla, Lucas de Vega y Pablo Caballero
Se hizo de rogar. No fue nada fácil lograrlo, pero ya está aquí. El Fútbol Club Cartagena es equipo de Segunda División. La victoria ante el Atlético Baleares en los penaltis le da a los albinegros el tan ansiado y merecido premio del ascenso once años después del último y ocho temporadas después de volver al pozo de la Segunda B. Las lágrimas de tristeza de Barclona, Majadahonda, Extremadura y Ponferrada ya son historia y son reemplazadas por las de alegría que anoche recorrieron las mejillas de los miles de aficionados albinegros que vibraron con la victoria, la celebración y la vuelta de su equipo al fútbol profesional. La Rosaleda, Málaga y esta plantilla entran con letras de oro en la historia del fútbol cartagenero y se le pone así la guinda al pastel que comenzaron a cocinar Paco Belmonte y Manuel Sánchez Breis allá por 2015. Mucho trabajo, dedicación y sufrimiento que se –por fin- se ven recompensados.
En un estadio La Rosaleda completamente vacío, impropio de una final por el ascenso, Borja Jiménez optó por sacar un once bastante acorde a lo que cabía esperar. Marc Martínez en la portería estuvo flanqueado por Diegui Johannesson, Andújar, Forniés y un Álex Martín que dejó en el banquillo a Carlos David completando así el centro de la zaga. En la medular, Cordero y Carrasquilla estuvieron acompañados de Lucas de Vega, que apareció en el medio y terminó jugando los 120 minutos y siendo clave también en la tanda. Por su parte, Cayarga dejó en el banco a Elady, que salió en la segunda parte. Acompañando al ex del Racing, William y Vinicius Tanque completaron el once.
El Atlético Baleares, por su parte, salía con el esquema y los futbolistas que se podía prever antes del encuentro. Peris dejó fuera a Aurtenetxe en el lateral izquierdo, mientras que Samu Sashoua sentó a David Haro. Gabarre era la gran amenaza.

Respeto y miedo excesivo

El partido comenzó con ambos equipos más pendientes de no cometer errores que de plasmar sobre el terreno de juego todo lo ensayado durante las semanas de preparación. Unos primeros minutos sin dominador en el juego y sin oportunidades. De hecho, el primer disparo del encuentro no llegó hasta que pasaron los 10 minutos de juego. Jorge Ortiz inquietó por primera vez a Marc con un disparo desde fuera del área que el arquero repelió sin problema. Le costó al Cartagena empezar a encontrar sensaciones. Algo que consiguió a partir del minuto 15, que fue cuando tuvo la primera y más clara ocasión. Vincius Tanque recogía un pase de Cayarga dentro del área tras una jugada enredada, pero el remate del delantero brasileño salió flojo y raso y terminó rechazado por Manu Herrera. Desde ese momento el Cartagena empezó a encontrarse más cómodo y tuvo sus mejores minutos, viéndose esto traducido en algún acercamiento. Una buena jugada entre Diegui y William acababa con el centro del extremo y el remate del lateral desde el interior del área, pero era repelido por la defensa.
No iba a amedrentarse, sin embargo, el conjunto balear. De nuevo con Jorge Ortiz haciendo daño por banda izquierda, iba a ser Samu Sashoua el que iba a recibir un pase de este y a lanzar un centro que no encontraba rematador. A partir de ahí, el partido volvió a ser el de los primeros minutos. Ni siquiera la pausa de hidratación y las primeras cartulinas amarillas hicieron que se abriera el encuentro. Solo una carrera de Carrasquilla que no desembocó en nada, puso algo de picante al último tramo del primer tiempo.
El segundo acto comenzó con el conjunto albinegro mucho más metido en el partido. No solo con el balón, sino también llegando y pisando el área contraria, aunque sin generar demasido peligro. No obstante, no tardó el Atlético Baleares en revolverse y comenzar a generar acciones de ataque. Un disparo de Jorge Ortiz detenido por Marc, una combinación entre Sashoua e Iturraspe y un doble disparo de Gabarre inquietaron a Marc Martínez. El Cartagena quería recuperar de nuevo el control y las llegadas. Un disparo mordido de Lucas de Vega fue el preludio de la más clara de los de Borja en la segunda parte. El balón le caía en la frontal a William y el disparo del brasileño se marchaba rozando el poste de la portería de los isleños. También del Cartagena iba a ser la más clara en los últimos minutos. Andújar filtraba un gran balón y el disparo de Diegui era detenido por Manu Herrera en una de las últimas acciones antes de la prórroga. En el tramo final terminó entrando Elady Zorrilla sustituyendo a William de Camargo, que a la postre terminaría siendo uno de los encargados de lanzar una de las penas máximas de la tanda.
Con el tiempo reglamentario finalizado, la tónica de la prórroga fue aún más conservadora que la de los noventa minutos. Miedo y tensión en ambos conjuntos que ni siquiera dejaron acercamientos a la portería contraria.
Antes del pitido final y aprovechando un parón por lesión, Mandiola realizó un cambio que seguro que traerá cola en las islas. El técnico vasco decidía dar entrada a Ginard, portero suplente, para que estuviera en la tanda. Manu Herrera no escondió su enfado y se marchó lanzando incluso un botellazo contra el césped.
Fue lo inmediatamente anterior al pitido final y a una tanda de penaltis en la que se decidiría todo.
Agonía y gloria en once metros
Llegado el momento de la verdad tocaba decidir quién lanzaría los penaltis que podían devolver al Cartagena al fútbol profesional. En el corro de los albinegros, fueron alzando la mano uno por uno los futbolistas y tras el sorteo, los dos equipos se fueron al centro del campo.
Para abrir la tanda, ambos entrenadores optaron por la experiencia. Lekic fue el encargado de convertir la primera pena máxima engañando a Marc Martínez, mientras que Verza puso la igualada en el marcador. Posteriormente, Peris con un gran lanzamiento con la izquierda y Elady dándole la pausa y tensión habitual que le suele poner, hicieron el segundo para cada uno de los equipos. Alberto Gil volvió a engañar a Marc y Lucas de Vega puso de nuevo la igualada. Se acercaba el momento crucial y el que fallara iba a pagarlo caro. Samu Sashoua envió su lanzamiento por encima del travesaño y Caballero transformó el que ponía en ventaja al Cartagena. En el quinto penalti de los baleares, Marc se vistió de héroe deteniendo el lanzamiento de Jorge Ortiz.
De esta forma el Cartagena logra el ascenso que se le resistía desde que descendió a la categoría de bronce allá por 2012. Ocho años en Segunda B en los que, después de rozar el descenso a Tercera en una ocasión y tocar con los dedos el fútbol profesional en otras tantas, consigue poner de nuevo al club y a la ciudad en el panorama nacional. Miles de cartageneros amanecen hoy sabiendo que lo vivido anoche tardarán mucho tiempo en olvidarlo. Ellos son, precisamente, quienes más lo merecían y, por supuesto, quienes más lo van a disfrutar. Porque hoy por fin podemos escribir que el Cartagena es de Segunda División.
La Opinión

Cordoba CF 0-2 FC Cartagena

Necesitaba el FC Cartagena un triunfo como este, un triunfo absolutamente convincente, en una plaza de prestigio en la categoría. Y al fin la consiguió en El Arcángel, ante un Córdoba que llegaba asomándose a los puestos de honor y que se vio totalmente superado por un Cartagena de sobresaliente. Sin apenas conceder ocasiones y con un manejo total del esférico, el equipo de Borja Jiménez se aprovechó del acierto de Andújar en dos acciones a balón parado para encarrilar el partido y gobernarlo a su antojo durante la segunda mitad.
Los albinegros no se sintieron intimidados por el ambiente de El Arcángel. El Córdoba, ocasionalmente en la división de bronce, sigue teniendo una afición de primera que acabó silenciada por los aficionados albinegros que se desplazaron.
Tampoco amedrentaron al Cartagena las bajas. Recordamos que llegaban a Córdoba sin Andújar, Sergio Ayala, Cordero ni Quim Araujo.
Enfrente, el Córdoba sacaba toda su artillería. Se veían las caras dos de las mejores plantillas del grupo IV, con permiso del Marbella y del Badajoz. Pero el equipo de Raúl Agné no encontró en ningún momento a su futbolista más determinante, Miguel de las Cuevas, totalmente desaparecido durante los 90 minutos. Solo en algunos destellos apareció el italiano Piovaccari, ex del Eibar, que siempre se encontró con un más que fiable Marc Martínez.
Era un partido en el que el trabajo colectivo destacaba por encima de las individualidades. Y ahí el Cartagena fue un bloque. Desde el pitido inicial, hicieron una presión asfixiante por momentos ante la salida de balón del Córdoba y obligaron al rival a correr durante muchos minutos detrás de la pelota.
En el once inicial figuraban de nuevo William y Berto Cayarga, eclipsando a los ases de la temporada pasada, Santi Jara y Elady, que solo tuvieron unos minutos en la segunda parte. Como referencia en ataque, de nuevo el brasileño Vinicius Tanque, menos inspirado de cara a puerta que otros días pero completando un trabajo sensacional con su juego de espaldas.
En el primer tramo de partido, se veía un juego muy táctico, con poco espacio para la sorpresa. Lo intentó Javi Flores en un disparo a la media vuelta que se escapó alto. Tenía algo más de presencia el Córdoba en esos primeros instantes, con el ánimo que les insuflaba una afición muy metida en el encuentro y que confiaba en ver ganar a los blanquiverdes tres semanas después.
Pero en el minuto 20 de juego llegó el primer zarpazo visitante, con una cierta dosis de fortuna. El córner lanzado desde la izquierda lo despejó la zaga en primera instancia, le cayó a José Ángel Jurado para que disparara un tanto forzado. El balón rebotó en Iván Navarro y Andújar lo cazó con la bota para anotar su primer gol en toda la temporada.
Fue un gol importantísimo para el Cartagena, que venía de hacer un buen partido contra su más directo competidor, el Marbella, pero sin ser capaz de anotar en los noventa minutos.
Transcurría el partido y cada vez el Cartagena estaba más suelto. José Ángel y Carrasquilla dominaban con temple la posesión del balón, con el apoyo de Lucas de Vega y buscando las incorporaciones de Johannesson y Forniés por los costados.
Sobre la media hora de juego, el estadio se echó encima del colegiado por no pitar un posible penalti de Forniés sobre Carlos Valverde. Lo cierto es que el contacto era muy leve, y Román Román no lo consideró punible.

Andújar coloca el 2-0

Al descanso el Cartagena ya sabía que el Marbella no había pasado del empate en el Nuevo Colombino, y que mantener el triunfo significaba regresar a la primera posición del grupo IV. Y no solo conservaron la ventaja sino que la ampliaron nada más volver al césped. Otra vez a balón parado, y otra vez Andújar. La colgaba José Ángel en una falta lejana y un tanto frontal, y Andújar se anticipaba en carrera para enviar el esférico a la red. El central no había marcado un gol en toda la temporada y en la tarde de ayer firmó un doblete en una de las citas más señaladas del calendario.
El gol terminó de encender los ánimos en El Arcángel. Al Córdoba le entraron las prisas, viéndose de nuevo fuera de posiciones de play off y quedando descartados de la lucha por el liderato (el Cartagena ya les aventaja en 9 puntos). Y el equipo de Borja Jiménez, con viento a favor, supo manejar el segundo tiempo con una tremenda tranquilidad. El equipo le metió cloroformo al partido y el centro del campo tocaba la pelota con más criterio que nunca. Liderados por Carrasquilla, los de Borja siempre encontraban al hombre libre, siempre encontraban el espacio adecuado para seguir mareando a un Córdoba totalmente desconocido.
Más allá de dos disparos asequibles para Marc Martínez de Thierry Moutinho y de Pivoaccari, en un arreón momentáneo, el Cartagena sufrió muy poquito para llevarse los tres puntos de El Arcángel. Y los verdiblancos dejaban espacios en defensa, escenario idílico para la velocidad de William de Camargo y para la habilidad de Berto Cayarga.

Ocasiones para la sentencia

En el centro del campo siempre había superioridad del Cartagena, que interpretó bien los pasillos interiores, y el Córdoba se desordenó en defensa, concediendo ocasiones para que llegara la sentencia. Sin embargo, a los de Borja les faltó tomar buenas decisiones en los últimos metros.
Perdonó Carrasquilla en una jugada en la que lo hizo todo él. Recuperó el balón en medio campo, arrancó con potencia en dirección portería y chutó, cuando Cayarga y Vinicius esperaban su asistencia totalmente libres de marca. Isaac no tuvo problemas para detener el lanzamiento del panameño, que, en cualquier caso, sigue a un nivel excepcional.
José Ángel y Carlos Valverde chocaron en el interior del área, en una disputa en la que los dos iban a por el mismo balón y solo encontraron la pierna del adversario.
Salió Elady en los últimos minutos, y pecó de lo mismo. Se le vio un poco individualista, pero su verticalidad sirvió de amenaza para un Córdoba que entregaba sus armas. Un disparo de Moutinho que paró Marc y otro tiro cruzado de Fidel Escobar (el otro panameño del partido) fueron las últimas opciones del Córdoba.

Así pues, el Cartagena vuelve a ganar lejos de su estadio (no lo hacía desde el 15 de enero en Badajoz) y se aúpa al liderato cuando solo quedan diez jornadas para que termine la liga. Lo hace derrotando a un rival directo, al que deja quinto a 9 puntos. Es decir, tres partidos de ventaja para asegurar la plaza de play off. Aunque el Cartagena que se vio en El Arcángel es un equipo que aspira seriamente a acabar primero y que jugando así es capaz de todo.
La Opinión